Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

lunes, 3 de julio de 2017

Entre tantas paginas de sucesos terribles, mi espiritu disfruto dos articulos aparecidos en el Semanario "Las Verdades de Miguel" 30 de junio al 6 de julio de 2017 pag.11 que comparto con mis lectores

Gabriel José de la Concordia García Márquez (Aracataca6 de marzo de 1927 - Ciudad de México17 de abril de 2014 )

Memoria feliz de Caracas
El Espectador Cultura
18 Abr 2014 - 8:57 PM
Gabriel García Márquez 7 de marzo de 1982
La primera vez que la oí nombrar fue en una frase de Simón Bolívar: “La infeliz Caracas”.(Ver Manifiesto de Cartagena diciembre 15 de 1812.copiado al final de la entrada)
Desde entonces, pocas veces la he vuelto a oír nombrada sin que vaya precedida de ese antiguo prestigio de infelicidad. Al parecer, su destino es igual al de muchos seres humanos de gran estirpe, que no pueden ser amados sino por quienes sean capaces de padecerlos.
Desde aquella remota frase de la escuela primaria, Caracas ha sido siempre para mí algo muy parecido a una obsesión. En el pueblo donde nací, que también tenía algo de infernal y no sólo por su calor de invierno, uno se encontraba a Caracas en el agua y la sal. Era un refugio de expatriados y apátridas del mundo entero, pero existía una categoría aparte, mucho más nuestra que las otras, que eran los fugitivos del infierno de Juan Vicente Gómez. Ellos me dejaron a Caracas sembrada para siempre en el corazón, a veces por los horrores de sus cárceles, y a veces por la idealización de la nostalgia. Era difícil ser feliz pensando en Caracas, pero era imposible no pensar en ella.
Nadie me enseñó tanto sobre esa ciudad irreal, como la gran mujer que pobló de fantasmas los años más dichosos de mi niñez. Se llamaba Juana de Freites, y era inteligente y hermosa, y el ser humano más humano y con más sentido de la fabulación que conocí jamás. Todas las tardes, cuando bajaba el calor, se sentaba en la puerta de su casa en un mecedor de bejuco, con su cabeza nevada y su bata de nazarena, y nos contaba sin cansancio los grandes cuentos de la literatura infantil. Los mismos de siempre, desde Blanca Nieves hasta Gulliver, pero con una variación original, todos ocurrían en Caracas.
Fue así como crecí con la certidumbre mágica de que Genoveva de Brabante y su hijo Desdichado se refugiaron en una cueva de Bello Monte, que Cenicienta había perdido la zapatilla de cristal en una fiesta de gala del Paraíso, que la Bella Durmiente esperaba a su príncipe despertador a la sombra de los Caobos, y que la Caperucita Roja había sido devorada por un lobo llamado Juan Vicente el Feroz. Caracas fue desde entonces para mí la ciudad fugitiva de la imaginación, con castillos de gigantes, con genios escondidos en las botellas, con árboles que cantaban y fuentes que convertían en sapos el corazón, y muchachas de prodigio que vivían en el mundo al revés dentro de los espejos. Por desgracia, nada es más atroz ni suscita tantas desdichas juntas como la maravilla de los cuentos de hadas, de modo que mi recuerdo anticipado de Caracas siguió siendo el de siempre: la infeliz Caracas.
Todo esto lo pensaba el 28 de diciembre de 1957 —día de los Santos Inocentes, además— mientras volaba desde París hacia Caracas en los aviones de cuerda de aquella época, que tanto tiempo daban para pensar. A pesar del calor, del fragor del tránsito en las autopistas de vértigo, de las distancias cortas más largas del mundo, yo iba recorriendo a cada vuelta de rueda los sitios familiares de mi infancia desde que atravesé la ciudad por primera vez. Identificaba en las laderas extraviadas las cabañas de colores de los enanos, los dragones de candela, la torre del rey, y una edificación luciferina que sólo por su nombre sobrepasaba de muy lejos a todos los horrores del mundo infantil, el Helicoide de la Roca Tarpeya. Recuerdo que al verla por primera vez, asomada a su precipicio, volví a recordar: “La infeliz Caracas”.
Mi primer domingo en la ciudad desperté con la rara sensación de que algo extraño nos iba a suceder, y la atribuí al buen estado de ánimo que me había inspirado con sus fábulas doña Juana de Freites. Pocas horas más tarde, cuando nos preparábamos para un domingo feliz en la playa, Soledad Mendoza subió de dos zancadas las escaleras de la casa con sus botas de siete leguas.
—¡Se alzó la aviación! —gritó.
En efecto, quince minutos después, la ciudad se abrió por completo en su estado natural de literatura fantástica. Los caraqueños habían salido a las azoteas, saludando con pañuelos de júbilo a los aviones de guerra, y aplaudiendo de gozo cuando veían caer las bombas sobre el Palacio de Miraflores, que para mí seguía siendo el castillo del Rey que Rabió. Tres meses después, Venezuela fue por poco tiempo, pero de un modo inolvidable en mi vida, el país más libre del mundo. Y yo fui un hombre feliz, tal vez porque nunca más desde entonces me volvieron a ocurrir tantas cosas definitivas por primera vez en un solo año: me casé para siempre, viví una revolución de carne y hueso, tuve una dirección fija, me quedé tres horas encerrado en un ascensor con una mujer bella, escribí mi mejor cuento para un concurso que no gané, definí para siempre mi concepción de la literatura y sus relaciones secretas con el periodismo, manejé el primer automóvil y sufrí un accidente dos minutos después, y adquirí una claridad política que habría de llevarme doce años después a colaborar con un partido en Venezuela.
Tal vez por eso, una de las hermosas frustraciones de mi vida es no haberme quedado a vivir para siempre en esa ciudad infernal. Me gusta su gente, a la cual me siento muy parecido, me gustan sus mujeres tiernas y bravas, y me gusta su locura sin límites y su sentido experimental de la vida. Pocas cosas me gustan tanto en este mundo como el color de Ávila al atardecer. Pero el prodigio mayor de Caracas es que en medio del hierro y el asfalto y los embotellamientos de tránsito que siguen siendo uno solo y siempre el mismo desde hace 20 años, la ciudad conserva todavía en su corazón la nostalgia del campo. Hay unas tardes de sol primaveral en que se oyen más las chicharras que los trenes, y uno duerme en el piso número quince de un rascacielos de vidrios soñando con el canto de las ranas y el pistón de los grillos, y se despierta en una albas atronadoras, pero todavía purificadas por los cobres de un gallo. Es el revés de los cuentos de hadas: la feliz Caracas.


Umberto Eco (AlessandriaPiamonteItalia5 de enero de 1932 - MilánLombardía19 de febrero de 2016)

García Márquez y mi falsa cuenta en Twitter
INFOBAE Martes 10 de julio, 2012
El mes pasado circularon cientos de informes en línea sobre la supuesta muerte de Gabriel García Márquez. Algunas fuentes incluso precisaron que la noticia original de la muerte del escritor había venido de mí, a través de mi cuenta de Twitter. Por supuesto, no mucho tiempo después, las mismas fuentes - y otras, entre ellas algunas muy autorizadas - descubrieron e informaron que de hecho yo no tengo cuenta en Twitter y que alguien más había estado tuiteando en mi nombre. Y aunque algunos idiotas - que saltaron ante las primeras noticias sin molestarse en confirmarlas - siguieron predicando sobre mi supuesta broma (ya saben cómo podemos ser los escritores, con nuestras rivalidades y enfrentamientos dramáticos), los reportes posteriores revelaron que se habían creado numerosas cuentas de Twitter con mi nombre y, claro, sin mi conocimiento.   No hay nada extraordinario en esto; en muchos sitios Web podríamos registrarnos como "Leonardo da Vinci" sin que nadie nos lo impidiera. Así que podemos imaginar lo que ocurre con el nombre de los escritores contemporáneos. En este caso, algunos señalaron que el verdadero autor de este embuste fue Tommaso Debenedetti, arquitecto de varias bromas similares. Él produce patrañas precisamente para demostrar, como alguna vez declarara a The Guardian, que "los medios sociales son la fuente de información menos verificable del mundo". Por supuesto, eso ya se había hecho evidente desde hacía mucho tiempo; piénsese simplemente en el clásico pobre diablo que se enamora de una hermosa joven a través de su correspondencia en línea, sólo para descubrir, cuando se conocen en persona, que ella en realidad es una añosa agente de aduanas jubilada con un problema incurable de herpes. O, aun peor, en el pedófilo que se vale de una personalidad falsa en línea para atrapar a un inocente y confiado menor de edad.   Este episodio de Twitter me recordó lo que ocurrió a fines de los años sesenta - una época anterior al correo electrónico y al fax - cuando alguien envió por correo un artículo al periódico Il Corriere della Sera, firmado con el nombre del realizador Pier Paolo Pasolini. El artículo se publicó y se convirtió en un enorme escándalo pues era falso, una broma pesada de la que Pasolini no sabía nada. La primera reacción fue el terror: a partir de entonces, ¿cómo podría un periódico estar seguro de que un artículo dado, si no era entregado en persona, realmente venía de la persona cuyo nombre aparecía en él?   En ese tiempo, yo escribí un artículo en el que les aseguraba a los lectores que no había nada de qué preocuparse. La sociedad puede aceptar la existencia de mentirosos y falsarios, pero se basa en un acuerdo mutuo de que la gente por lo general dice la verdad. De otro modo, jamás podríamos hacer planes para tomar un tren determinado, pues no sabríamos si los horarios del ferrocarril están llenos de mentiras; cuando llamamos a los bomberos a nuestra casa, ellos podrían sospechar que les estamos jugando una broma y negarse a venir en nuestra ayuda; podríamos no depositar nuestro dinero en el banco por miedo a que éste fuera un lugar falso, diseñado para atraernos (como la oficina de apuestas que montan en la película The Sting); podríamos descubrir que nuestro médico obtuvo su título en un país donde pueden comprarse esas cosas, o que nuestra madre mintió cuando nos dijo que nacimos de su seno. (No me pregunten cómo habría reaccionado la Virgen María ante la noticia del arcángel Gabriel de que estaba embarazada.)   Como señalé en ese tiempo, la sociedad sabe que el compromiso recíproco con la verdad es esencial para todos y que si ese compromiso se rompiera, todo se perdería. Es por eso que, de tanto en tanto, pueden hacerse bromas como la del falso artículo de Pasolini pero después, debido a una especie de instinto social, se dejan de hacer. Y de hecho, así fue como ocurrió.   Hoy en día, con el surgimiento de Internet, existe una aceptación generalizada de la comunicación bajo falsas apariencias y la gente se está volviendo cada vez más desconfiada. Es verdad que Twitter y Facebook albergan a un hervidero de políticos y otras figuras públicas de las que por costumbre tendemos a desconfiar. Pero conforme pase el tiempo, incluso las almas solitarias que se conectan en línea para llenar esa necesidad absoluta de contacto humano empezarán a darse cuenta de que viven en un universo de sospechas generalizadas, y que harían bien en dudar de todos los que los rodean. Podría sentirse como vivir en un mundo ficticio de historieta, donde la gente debe prepararse para la posibilidad de que, en cualquier momento, un recién conocido se revele como un villano diabólico.  
© 2012 Umberto Eco/L'Espresso   (Distribuido por The New York Times Syndicate)



"Manifiesto de Cartagena"
Libertar a la Nueva Granada de la suerte de Venezuela, y redimir a ésta de la que padece, son los objetos que me he propuesto en esta Memoria. Dignaos, oh mis conciudadanos, de aceptarla con indulgencia en obsequio de miras tan laudables.
Yo soy, granadinos, un hijo de la infeliz Caracas, escapado prodigiosamente de en medio de sus ruinas físicas, y políticas, que siempre fiel al sistema liberal, y justo que proclamó mi patria, he venido a seguir aquí los estandartes de la independencia, que tan gloriosamente tremolan en estos estados.
Permitidme que animado de un celo patriótico me atreva a dirigirme a vosotros, para indicaros ligeramente las causas que condujeron a Venezuela a su destrucción; lisonjeándome que las terribles, y ejemplares lecciones que ha dado aquella extinguida República, persuadan a la América, a mejorar de conducta, corrigiendo los vicios de unidad, solidez y energía que se notan en sus gobiernos.
El más consecuente error que cometió Venezuela, al presentarse en el teatro político fue, sin contradicción. la fatal adopción que hizo del sistema tolerante; sistema improbado como débil e ineficaz, desde entonces, por todo el mundo sensato, y tenazmente sostenido hasta los últimos periodos, con una ceguedad sin ejemplo.
Las primeras pruebas que dio nuestro Gobierno de su insensata debilidad, las manifestó con la ciudad subalterna de Coro, que denegándose a reconocer su legitimidad, lo declaró insurgente y lo hostilizó como enemigo.
La Junta Suprema, en lugar de subyugar aquella indefensa ciudad, que estaba rendida con presentar nuestras fuerzas marítimas delante de su puerto, la dejó fortificar y tomar una actitud tan respetable, que logró subyugar después la Confederación entera, con casi igual facilidad que la que teníamos nosotros anteriormente para vencerla. Fundando la Junta su política en los principios de humanidad mal entendida que no autorizan a ningún gobierno, para hacer por la fuerza libres a los pueblos estúpidos que desconocen el valor de sus derechos.
Los códigos que consultaban nuestros magistrados no eran los que podían enseñarles la ciencia práctica del gobierno, sino los que han formado ciertos buenos visionarios que, imaginándose repúblicas aéreas, han procurado alcanzar la perfección política, presuponiendo la perfectibilidad del linaje humano. Por manera que tuvimos filósofos por jefes; filantropía por legislación, dialéctica por táctica, y sofistas por soldados. Con semejante subversión de principios y de cosas, el orden social se resintió extremadamente conmovido, y desde luego corrió el Estado a pasos agigantados a una disolución universal, que bien pronto se vio realizada.
De aquí nació la impunidad de los delitos de Estado cometidos descaradamente por los descontentos, y particularmente por nuestros natos e implacables enemigos, los españoles europeos, que maliciosamente se habían quedado en nuestro país para tenerlo incesantemente inquieto y promover cuantas conjuraciones les permitían formar nuestros jueces perdonándolos siempre, aun cuando sus atentados eran tan enormes que se dirigían contra la salud pública.
La doctrina que apoyaba esta conducta tenía su origen en las máximas filantrópicas de algunos escritores que defienden la no residencia de facultad en nadie, para privar de la vida a un hombre, aun en el caso de haber delinquido éste en el delito de lesa patria. Al abrigo de esta piadosa doctrina, a cada conspiración sucedía un perdón, y a cada perdón sucedía otra conspiración que se volvía a perdonar, porque los gobiernos liberales deben distinguirse por la clemencia. ¡Clemencia criminal que contribuyó más que nada a derribar la máquina que todavía no habíamos enteramente concluido!
De aquí vino la oposición decidida a levantar tropas veteranas, disciplinadas y capaces de presentarse en el campo de batalla, ya instruidas, a defender la libertad con suceso y gloria. Por el contrario, se establecieron innumerables cuerpos de milicias indisciplinadas, que además de agotar las cajas del erario nacional con los sueldos de la plana mayor, destruyeron la agricultura, alejando a los paisanos de sus hogares, e hicieron odioso el gobierno que obligaba a éstos a tomar las armas y a abandonar sus familias.
"Las repúblicas -decían nuestros estadistas- no han menester de hombres pagados para mantener su libertad. Todos los ciudadanos serán soldados cuando nos ataque el enemigo. Grecia, Roma, Venecia, Génova, Suiza, Holanda, y recientemente el Norte de América vencieron a su contrarios sin auxilio de tropas mercenarias, siempre prontas a sostener al despotismo y a subyugar a sus conciudadanos".
Con estos antipolíticos e inexactos raciocinios, fascinaban a los simples, pero no convencían a los prudentes, que conocían bien la inmensa diferencia que hay entre los pueblos, los tiempos, y las costumbres de aquellas repúblicas y las nuestras. Ellas, es verdad que no pagaban ejércitos permanentes; mas era porque en la antigüedad no los había y sólo confiaban la salvación y la gloria de los Estados en sus virtudes políticas, costumbres severas y carácter militar, cualidades que nosotros estamos muy distantes de poseer. Y en cuanto a las modernas que han sacudido el yugo de sus tiranos es notorio que han mantenido el competente número de veteranos que exige su seguridad; exceptuando el Norte de América, que estando en paz con todo el mundo y guarnecido por el mar, no ha tenido por conveniente sostener en estos últimos años el completo de tropas veteranas que necesita para la defensa de sus fronteras y plazas.


El resultado probó severamente a Venezuela el error de su cálculo, pues los milicianos que salieron al encuentro del enemigo, ignorando hasta el manejo del arma, y no estando habituados a la disciplina y obediencia, fueron arrollados al comenzar la última campaña, a pesar de los heroicos y extraordinarios esfuerzos que hicieron sus jefes, por llevarlos a la victoria. Lo que causó un desaliento general en soldados y oficiales; porque es una verdad militar que sólo ejércitos aguerridos son capaces de sobreponerse a los primeros infaustos sucesos de una campaña. EL soldado bisoño lo cree todo perdido, desde que es derrotado una vez; porque la experiencia no le ha probado que el valor, la habilidad y la constancia corrigen la mala fortuna.
La subdivisión de la provincia de Caracas, proyectada discutida y sancionada por el Congreso federal, despertó y fomentó una enconada rivalidad en las ciudades y lugares subalternos, contra la capital: "La cual -decían los congresantes ambiciosos de dominar en sus distritos- era la tiranía de las ciudades y la sanguijuela del Estado". De este modo se encendió el fuego de la guerra civil en Valencia, que nunca se logró apagar con la reducción de aquella ciudad; pues conservándolo encubierto, lo comunicó a las otras limítrofes a Coro y Maracaibo; y éstas entablando comunicaciones con aquéllas, facilitaron, por este medio, la entrada de los españoles que trajo la caída de Venezuela.
La disipación de las rentas públicas en objetos frívolos y perjudiciales, y particularmente en sueldos de infinidad de oficinistas, secretarios, jueces, magistrados, legisladores provinciales y federales, dio un golpe mortal a la República, porque la obligó a recurrir al peligroso expediente de establecer el papel moneda, sin otra garantía que la fuerza y las rentas imaginarias de la Confederación. Esta nueva moneda pareció a los ojos de los más, una violación manifiesta del derecho de propiedad, porque se conceptuaban despojados de objetos de intrínseco valor, en cambio de otros cuyo precio era incierto y aun ideal. El papel moneda remató el descontento de los estólidos pueblos internos, que llamaron al comandante de las tropas españolas, para que viniese a librarlos de una moneda que veían con más horror que la servidumbre.
Pero lo que debilitó más el Gobierno de Venezuela, fue la forma federal que adoptó, siguiendo las máximas exageradas de los derechos del hombre, que autorizándolo para que se rija por sí mismo rompe los pactos sociales, y constituye a las naciones en anarquía. Tal era el verdadero estado de la Confederación. Cada provincia se gobernaba independientemente; y, a ejemplo de éstas, cada ciudad pretendía iguales facultades alegando la práctica de aquéllas y la teoría de que todos los hombres, y todos los pueblos, gozan de la prerrogativa de instituir a su antojo, el gobierno que les acomode.
El sistema federal bien que sea el más perfecto y más capaz de proporcionar la felicidad humana en sociedad es, no obstante, el más opuesto a los intereses de nuestros nacientes Estados. Generalmente hablando, todavía nuestros conciudadanos no se hallan en aptitud de ejercer por sí mismos y ampliamente sus derechos; porque carecen de las virtudes políticas que caracterizan al verdadero republicano: virtudes que no se adquieren en los gobiernos absolutos, en donde se desconocen los derechos y los deberes del ciudadano.
Por otra parte ¿qué país del mundo por morigerado y republicano que sea, podrá, en medio de las facciones intestinas y de una guerra exterior, regirse por un gobierno tan complicado y débil como el federal? No, no es posible conservarlo en el tumulto de los combates y de los partidos. Es preciso que el gobierno se identifique, por decirlo así, al carácter de las circunstancias, de los tiempos y de los hombres que lo rodean. Si éstos son prósperos y serenos, él debe ser dulce y protector; pero si son calamitosos y turbulentos, él debe mostrarse terrible, y armarse de una firmeza igual a los peligros, sin atender a leyes ni constituciones, ínterin no se restablecen la felicidad y la paz.
Caracas tuvo mucho que padecer por defecto de la Confederación que lejos de socorrerla le agotó sus caudales y pertrechos; y cuando vino el peligro la abandonó a su suerte, sin auxiliarla con el menor contingente. Además le aumentó sus embarazos habiéndose empeñado una competencia entre el poder federal y el provincial, que dio lugar a que los enemigos llegasen al corazón del Estado, antes que se resolviese la cuestión de si deberían salir las tropas federales o provinciales a rechazarlos, cuando ya tenían ocupada una gran porción de la provincia. Esta fatal contestación produjo una demora que fue terrible para nuestras armas. Pues las derrotaron en San Carlos sin que les llegasen los refuerzos que esperaban para vencer.
Yo soy de sentir que mientras no centralicemos nuestros gobiernos americanos, los enemigos obtendrán las más completas ventajas; seremos indefectiblemente envueltos en los horrores de las disensiones civiles, y conquistados vilipendiosamente por ese puñado de bandidos que infestan nuestras comarcas.
Las elecciones populares hechas por los rústicos del campo, y por los intrigantes moradores de las ciudades, añaden un obstáculo más a la práctica de la Federación entre nosotros; porque los unos son tan ignorantes que hacen sus votaciones maquinalmente, y los otros tan ambiciosos que todo lo convierten en facción; por lo que jamás se vio en Venezuela una   votación libre y acertada; lo que ponía el gobierno en manos de hombres ya desafectos a la causa, ya ineptos, ya inmorales. El espíritu de partido decidía en todo y, por consiguiente, nos desorganizó más de lo que las circunstancias hicieron. Nuestra división y no las armas españolas, nos tornó a la esclavitud.
EL terremoto de 26 de marzo trastornó ciertamente, tanto lo físico como lo normal; y puede llamarse propiamente la causa inmediata de la ruina de Venezuela; mas este mismo suceso habría tenido lugar, sin producir tan mortales efectos, si Caracas se hubiera gobernado entonces por una sola autoridad, que obrando con rapidez y vigor hubiese puesto remedio a los daños sin trabas, ni competencias que retardando el efecto de las providencias, dejaban tomar al mal un incremento tan grande que lo hizo incurable.
Si Caracas, en lugar de una Confederación lánguida e insubsistente, hubiese establecido un gobierno sencillo, cual lo requería su situación política y militar, tú existieras ¡oh Venezuela! y gozaras hoy de tu libertad.
La influencia eclesiástica tuvo después del terremoto, una parte muy considerable en la sublevación de los lugares y ciudades subalternas: y en la introducción de los enemigos en el país; abusando sacrílegamente de la santidad de su ministerio en favor de los promotores de la guerra civil. Sin embargo, debemos confesar ingenuamente, que estos traidores sacerdotes, se animaban a cometer los execrables crímenes de que justamente se les acusa porque la impunidad de los delitos era absoluta; la cual hallaba en el Congreso un escandaloso abrigo; llegando a tal punto esta injusticia que de la insurrección de la ciudad de Valencia, que costó su pacificación cerca de mil hombres, no se dio a la vindicta de las leyes un solo rebelde; quedando todos con vida y, los más, con sus bienes.
De lo referido se deduce, que entre las causas que han producido la caída de Venezuela, debe colocarse en primer lugar la naturaleza de su Constitución; que repito, era tan contraria a sus intereses, como favorable a los de sus contrarios. En segundo, el espíritu de misantropía que se apoderó de nuestros gobernantes. Tercero, la oposición al establecimiento de un cuerpo militar que salvase la República y repeliese los choques que le daban los españoles. Cuarto, el terremoto acompañado del fanatismo que logró sacar de este fenómeno los más importantes resultados; y últimamente, las facciones internas que en realidad fueron el mortal veneno que hicieron descender la patria al sepulcro.
Estos ejemplos de errores e infortunios, no serán enteramente inútiles para los pueblos de la América meridional, que aspiran a la libertad e independencia.
La Nueva Granada ha visto sucumbir a Venezuela, por consiguiente debe evitar los escollos que han destrozado a aquélla. A este efecto presento como una medida indispensable para la seguridad de la Nueva Granada, la reconquista de Caracas. A primera vista parecerá este proyecto inconducente, costoso y quizás impracticable; pero examinando atentamente con ojos previsivos, y una meditación profunda, es imposible desconocer su necesidad, como dejar de ponerlo en ejecución probada la utilidad.
Lo primero que se presenta en apoyo de esta operación, es el origen de la destrucción de Caracas, que no fue otro que el desprecio con que miró aquella ciudad la existencia de un enemigo que parecía pequeño, y no lo era considerándolo en su verdadera luz.
Coro, ciertamente, no habría podido nunca entrar en competencias con Caracas, si la comparamos, en sus fuerzas intrínsecas, con ésta; mas como en el orden de las vicisitudes humanas no es siempre la mayoría física la que decide, sino que es la superioridad de la fuerza moral la que inclina hacia sí la balanza política, no debió el Gobierno de Venezuela, por esta razón, haber descuidado la extirpación de un enemigo que, aunque aparentemente débil, tenía por auxiliares a la provincia de Maracaibo; a todas las que obedecen a la Regencia; el oro, y la cooperación de nuestros eternos contrarios los europeos que viven con nosotros; el partido clerical, siempre adicto a su apoyo y compañero, el despotismo, y, sobre todo, la opinión inveterada de cuantos ignorantes y supersticiosos contienen los límites de nuestros estados. Así fue que apenas hubo un oficial traidor que llamase al enemigo, cuando se desconcertó la máquina política, sin que los inauditos y patrióticos esfuerzos que hicieron los defensores de Caracas, lograsen impedir la caída de un edificio ya desplomado, por el golpe que recibió de un solo hombre.
Aplicando el ejemplo de Venezuela a la Nueva Granada; y formando una proporción hallaremos que Coro es a Caracas, como Caracas es a la América entera; consiguientemente, el peligro que amenaza este país está en razón de la anterior progresión; porque poseyendo España el territorio de Venezuela, podrá con facilidad sacarle hombres y municiones de boca y guerra, para que bajo la dirección de jefes experimentados contra los grandes maestros de la guerra, los franceses, penetren desde las provincias de Barinas y Maracaibo hasta los últimos confines de la América meridional.
España tiene en el día gran número de oficiales generales ambiciosos y audaces; acostumbrados a los peligros y a las privaciones que anhelan por venir aquí a buscar un imperio que reemplace el que acaban de perder.
Es muy probable, que al expirar la Península, haya una prodigiosa emigración de hombres de todas clases; y particularmente de cardenales arzobispos, obispos, canónigos y clérigos revolucionarios capaces de subvertir, no sólo nuestros tiernos y lánguidos estados, sino de envolver el Nuevo Mundo entero en una espantosa anarquía. La influencia religiosa, el imperio de la dominación civil y militar, y cuantos prestigios pueden obrar sobre el espíritu humano, serán otros tantos instrumentos de que se valdrán para someter estas regiones.
Nada se opondrá a la emigración de España. Es verosímil que Inglaterra proteja la evasión de un partido que disminuye en parte las fuerzas de Bonaparte en España; y trae consigo el aumento y permanencia del suyo en América. La Francia no podrá impedirlo tampoco Norte América; y nosotros menos aún, pues careciendo todos de una marina respetable, nuestras tentativas serán vanas.
Estos tránsfugas hallarán, ciertamente, una favorable acogida en los puertos de Venezuela, como que vienen a reforzar a los opresores de aquel país; y los habilitan de medios para emprender la conquista de los Estados independientes.
Levantarán quince o veinte mil hombres que disciplinarán prontamente con sus jefes, oficiales, sargentos, cabos y soldados veteranos. A este ejército seguirá otro todavía más temible, de ministros, embajadores, consejeros, magistrados, toda la jerarquía eclesiástica y los grandes de España, cuya profesión es el dolo y la intriga, condecorados con ostentosos títulos, muy adecuados para deslumbrar a la multitud, que derramándose como un torrente, lo inundarán todo arrancando la semillas, y hasta las raíces del árbol de la libertad de Colombia. Las tropas combatirán en el campo; y éstos, desde sus gabinetes, nos harán la guerra por los resortes de la seducción y del fanatismo.
Así pues, no nos queda otro recurso para precavernos de estas calamidades, que el de pacificar rápidamente nuestras provincias sublevadas, para llevar después nuestras armas contra las enemigas; y formar, de este modo, soldados y oficiales dignos de llamarse las columnas de la patria.
Todo conspira a hacernos adoptar esta medida; sin hacer mención de la necesidad urgente que tenemos de cerrarle las puertas al enemigo, hay otras razones tan poderosas para determinarnos a la ofensiva, que sería una falta militar y política inexcusable dejar de hacerla. Nosotros nos hallamos invadidos y, por consiguiente, forzados a rechazar al enemigo más allá de la frontera. Además, es un principio del arte que toda guerra defensiva es perjudicial y ruinosa para el que la sostiene; pues lo debilita sin esperanza de indemnizarlo; y que las hostilidades en el territorio enemigo, siempre son provechosas, por el bien que resulta del mal del contrario; así, no debemos, por ningún motivo, emplear la defensiva.
Debemos considerar también el estado actual del enemigo, que se halla en una posición muy crítica, habiéndoseles desertado la mayor parte de sus soldados criollos; y teniendo al mismo tiempo que guarnecer las patrióticas ciudades de Caracas, Puerto Cabello, La Guaira, Barcelona, Cumaná y Margarita, en donde existen sus depósitos; sin que se atrevan a desamparar estas plazas por temor de una insurrección general en el acto de separarse de ellas. De modo que no sería imposible que llegasen nuestras tropas hasta las puertas de Caracas, sin haber dado una batalla campal.
Es una cosa positiva, que en cuanto nos presentemos en Venezuela, se nos agregan millares de valerosos patriotas, que suspiran por vernos aparecer, para sacudir el yugo de sus tiranos, y unir sus esfuerzos a los nuestros en defensa de la libertad.
La naturaleza de la presente campaña nos proporciona la ventaja de aproximarnos a Maracaibo, por Santa Marta, y a Barinas por Cúcuta.
Aprovechemos, pues, instantes tan propicios; no sea que los refuerzos que incesantemente deben llegar de España, cambien absolutamente el aspecto de los negocios, y perdamos, quizás para siempre, la dichosa oportunidad asegurar la suerte de estos estados.
El honor de la Nueva Granada exige imperiosamente escarmentar a esos osados invasores, persiguiéndolos hasta los últimos atrincheramientos, como su gloria depende de tomar a su cargo la empresa de marchar a Venezuela, a libertar la cuna de la independencia colombiana, sus mártires, y aquel benemérito pueblo caraqueño, cuyos clamores sólo se dirigen a sus amados compatriotas los granadinos, que ellos aguardan con una mortal impaciencia, como a sus redentores. Corramos a romper las cadenas de aquellas víctimas que gimen en las mazmorras, siempre esperando su salvación de vosotros; no burléis su confianza; no seáis insensibles a los lamentos de vuestros hermanos. Id veloces a vengar al muerto, a dar vida al moribundo, soltura al oprimido y libertad a todos.
Simón Bolívar
Cartagena de Indias, diciembre 15 de 1812.

© José Luis Gómez-Martínez
Nota: Esta versión electrónica se provee únicamente con fines educativos. Cualquier reproducción destinada a otros fines, deberá obtener los permisos que en cada caso correspondan.
  



domingo, 2 de julio de 2017

¿Que significa en Astrologia una Gran Cruz?

Desde que comence a estudiar Cosmobiologia y supe que tenia en mi Carta Natal una Gran Cruz en signos cardinales, comence a investigar lo que eso significaba. Accedio al poder en Venezuela, Fidel Castro a traves de Hugo Chavez en 1998 y siendo su adversaria desde niña, cuando visito a Caracas recien haber obtenido su triunfo en la Sierra Maestra (Cuba) sobre Fulgencio Batista en 1959 y el entonces Presidente de Venezuela, Romulo Betancourt rechazo sus propuestas, comence a vivir el pais, la familia y la Patria, desde una perspectiva que me presentaba el peligro que ese hombre barbudo y gigantesco representaba, la lucha armada, las muertes de amigos durante mi vida universitaria (1969-1973) me hicieron interiorizar cada vez mas sobre lo que ese aspecto tan particular significaba en una vida, y fue la pelicula "La Pasion de Cristo" estrenada en el año 2004, dirigida por Mel Gibson y protagonizada por Jim Caviezel como Jesús de NazaretMaia Morgenstern como la Virgen María y Monica Bellucci como María Magdalena. En ella Gibson recrea la Pasión de Jesús de acuerdo a los Evangelios canónicos. También se basa en otros textos devocionales, como el de Anna Katharina Emmerick.
La película fue rodada íntegramente en Italia. Los exteriores se rodaron en las ciudades de Matera y Craco (en la sureña región de Basilicata); los interiores se rodaron en los estudios de Cinecittà (en Roma). La Pasión tiene una peculiaridad, y es que se rodó en latínhebreo y arameo con subtítulos.
Fue candidata a tres premios Óscar de la Academia: mejor maquillaje, mejor banda sonora y mejor fotografía. Ganó 22 premios cinematográficos y fue candidata a otros.
A partir de esa pelicula pude ilustrar lo que en una vida significa tener una Gran Cruz en cualquiera de las cualidades astrologicas. Creo oportuno compartirlo con mis amigos y lectores por si acaso alguno tiene una en su carta Natal o en su Revolucion Solar. 


Gran Cruz Cósmica: energía interna que requiere dinamismo, insistencia y fuerza

Una de las configuraciones astrales más destacadas es la Gran Cruz Cósmica, también
conocida como la Gran Cuadratura, ya que implica cuatro signos, cuatro planetas, cuatro
casas y cuatro áreas de la vida que están conectadas entre sí.
En esencia, una Gran Cruz Cósmica consta de cuatro planetas en la misma modalidad o
calidad (cardinal, fija o mutable), formando cuatro cuadraturas (rojo-90º) A-B, B-C, 
C-D y D-A y dos oposiciones (negro-180º) A-C, B-D.
La Gran Cruz Cósmica se trata de un patrón de aspectos que afecta la acción (cuadraturas)
así como la perspectiva y el equilibrio con los demás (oposiciones), por lo tanto es una
configuración de estrés.
La Gran Cruz o Cuadratura  encierra un momento, evento, relación o persona, en
un marco de restricciones urgentes y severas; ofrece una gran cantidad de energía
interna que requiere dinamismo, insistencia y fuerza. Los obstáculos son internos y
prefiere buscar desafíos.
Las gran cruces o cuadraturas son percibidas como influencias incómodas.que pueden
ser tanto constructivas y destructivas. No hay planeta focal en esta configuración.
Gran Cruz Cósmica Cardenal (Aries, Cáncer, Libra y Capricornio): crisis de 
identidad
Los signos cardinales se centran típicamente en el individuo y tienen la capacidad de
expresarse de manera impulsiva (Aries), se nutren de la identidad emocional  (Cáncer),
de la identidad social e intelectual (Libra) o de que la manifestación tangible de nuestra
identidad sea reconocida ( Capricornio).
En esencia, la Gran Cruz Cósmica Cardinal podría convertirse en una crisis de 
identidad.
Los cuatro planetas involucrados son empujados a expresar una faceta de si mismos,
sin embargo, cada uno opera desde un nivel diferente y desde la perspectiva del yo.
Los signos cardinales estimulan la acción, el inicio y, a veces, la impulsividad.
El mantenimiento de un sentido de enfoque es el “premio”  que con el tiempo se
reconoce como una acción necesaria.
Gran Cruz Cósmica Fija (Tauro, Leo, Escorpio y Acuario): flexibilidad en las 
actividades y compartir
Los signos fijos se centran en las cuestiones del autoestima. El foco se dirige al
individuo que tiene la capacidad de reconocer el valor del ser y el dominio (Tauro),
la creatividad y el espíritu (Leo), la vulnerabilidad y la confianza (Escorpio), y la
humanidad y hermandad (Acuario). El objetivo principal de los signos fijos es sostener
y mantener la actividad que los signos cardinales crean e inician.
Cuando una Gran Cruz Cósmica Fija es activada, la tendencia es que los cuatro
planetas mantengan su curso y se resistan a las presiones externas del cambio. La 
resistencia parece ser la energía principal de la Gran Cruz Fija en un esfuerzo por 
continuar, en lugar de fluir con una energía que podría cambiar el curso.
La Cruz Fija es como una locomotora – muy lenta al principio pero una vez que está en
movimiento, se mantiene en la pista y es muy difícil de parar hasta que ha llegado a
su destino. La autoestima de la Gran Cruz Fija se desarrolla inconscientemente, para
bien o para mal. El reto del individuo con una Gran Cruz Fija es encontrar la 
capacidad de permitir flexibilidad en sus actividades y compartir sus logros 
con los demás.
Gran Cruz Cósmica Mutable (Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis):transformar, 
ajustar y evitar cualquier obstáculo.
Los signos mutables se centran en la curación y el razonamiento. El foco se dirige en
función de si el individuo tiene la capacidad de integrar los pensamientos y sentimientos
(Géminis), conceptos organizados y la curación (Virgo), la diversidad y la sabiduría
(Sagitario), la compasión y el espíritu (Piscis). Los signos mutables, similares a los
signos cardinales, son fácilmente dispersados y desarticulados cuando están bajo presión.
El principal reto con una Gran Cruz Mutable puede ser la incapacidad para 
reunir nuestros pensamientos en una cohesión colectiva de ideas. Aprender a
mantener un sentido de equilibrio y coordinación debe ser el objetivo. La i
nclinación de los signos mutables es seguir siendo adaptables y flexibles. El impulso de l
as cuatro energías de este raro aspecto planetario es transformar, ajustar y evitar 
cualquier obstáculo.

Mi maestra Fantina Iribarren nos preparo para el momento en que sucederia esta
Gran Cruz en signos Fijos, inicio de los nuevos tiempos. En aquello años de 1981-83,
la veiamos muy lejana, y nos consideramos poderosos para afrontarla. Ni imaginabamos
lo que en verdad viviriamos.
En mayo del 2000 la alineación de planetas en Tauro provocó una avidez de interpretaciones
y reflexiones. Casi todas se centraron en lo taurino, y sólo algunas pocas proponían suponer, desde una mirada mandálica, que tal acontecimiento en verdad estaba activando la naturaleza de la Cruz Fija.
Muchas veces es el desarrollo del proceso lo que permite una mayor convicción acerca de su significado, y es por eso que, desde la perspectiva del tiempo transcurrido y atendiendo a los hechos que en ese lapso hayan dado sustancia a nuestras vidas, acaso sea oportuno desplegar consideraciones respecto a las cualidades de los signos fijos, al sutil misterio acuariano en particular, y a la caracterización esotérica que Alice Bailey presenta en su libro “Los Trabajos de Hércules”.
 El eje Tauro-Escorpio, desde la Cruz Fija
Partiendo de lo ya conocido, sabemos que el eje Tauro-Escorpio representa materia y vida desde Tauro, y muerte y transformación desde Escorpio. ¿Qué vínculo tiene con este eje la conciencia humana actual? ¿Lo consideramos natural? ¿Vemos la muerte como una necesaria transformación de la materia? En nosotros este eje tiende a manifestarse en términos morales, de “bueno-malo”. La muerte aparece como algo “evitable” y la vida, en consecuencia, como algo a lo cual “hay que aferrarse”. Así, Tauro -que es sustancia viva que va creciendo (Tauro es crecimiento)- se convierte en posesión y cristalización, y Escorpio –que es regeneración y transmutación de la sustancia- en final, pérdida; esto es, en ambos casos connotaciones negativas.
En realidad, y siempre es bueno recordarlo, Escorpio es destrucción. Destrucción de la forma para que pueda liberarse la energía que está contenida en ella y así una nueva manifestación de la vida pueda desarrollarse en otro plano. Para que pueda haber renovación es imprescindible esa destrucción. Sin ella el mundo sería una única gran célula almacenadora que crecería cada vez más, no habría evolución.
Para que pueda haber Tauro tiene que haber Escorpio, para que pueda haber vida y materia tiene que haber transformación constante de materia, tiene que haber recurrentes muertes de ciertas condensaciones de vitalidad para que se desarrollen otras. Esto tiene que ver con el tema de la energía contenida en la forma.
Recurrentemente la energía, para poder desplegarse en otro nivel de evolución, tiene que romper esa forma específica y desarrollar otra que luego, eventualmente, será rota, y así sucesivamente. Esto parece natural pero, no obstante, resulta de difícil aceptación para la psicología humana.
Aquí parece crucial diferenciar lo esotérico y lo exotérico, lo cual guarda relación con la distancia entre lo energético y lo psicológico. Cuando salimos de la escala psicológica (exotérica) y entramos en la energética (esotérica), toda esta definición acerca de la vida y la muerte parece una obviedad. Sin embargo, si lo vemos en lo particular, en lo determinado desde una visión fragmentaria (esto es, sin conciencia de estar formando parte de un sistema), entonces aparece resistencia. Lo que desde la totalidad resulta obvio, desde el fragmento se vive como arbitrario.
Resignificación de la polaridad “placer-dolor”
Ahora, desde un plano que hace a lo humano aunque no necesariamente a lo psicológico, es ineludible considerar que Tauro-Escorpio es también la polaridad placer-dolor. La ruptura de la forma produce dolor, y resulta así porque tenemos un necesario apego (material, afectivo, emocional) a las formas. Atendamos a este inevitable nivel de dolor al que, en tanto condición humana, Escorpio remite. Es posible comprender que por la ley de la naturaleza uno pierda a sus seres queridos, pero esta comprensión no está reñida con el dolor por la despedida del contacto con esa forma. Es decir, es propio de una manifestación consciente de este eje animarse a comprender (incluir) aún el dolor, animarse a vivirlo, sin que se transforme en la modalidad psicológica que lo convierte en sufrimiento, en un apego al dolor.
Lo que “me duele” es la inevitabilidad de esa despedida, el apego afectivo con esa forma (persona, pareja, profesión, actividad, animal doméstico, o lo que fuere). Al mismo tiempo, es posible considerar esto como una ley natural que tampoco me permite quedarme pegado al dolor. La cuestión de diferenciar distintos niveles de apego parece indispensable.
Acaso lo que reconocemos como un necesario nivel de apego en Tauro sea en realidad contacto. Y esto nos advierte acerca de un peligro: de que ser consciente de esta tendencia al apego nos lleve a entenderla como una falla y por eso resignar el contacto. Lo costoso aquí es animarse a estar en contacto con algo que sé que en algún momento va a morir. Porque si sabiendo que va a morir entonces no tomo contacto, también estaría polarizando el eje Tauro-Escorpio.
Tauro-Escorpio representa para la conciencia el desafío de ser capaz de dar todo el afecto, de estar en contacto con “eso”, sea lo que fuere, aún sabiendo que “eso” va a terminar algún día, que “eso” algún día va a morir -o yo moriré a “eso”- y esto traerá un momento de dolor que tendré que atravesar u otros tendrán que atravesar. El riesgo es irnos a una comprensión demasiado mental y olvidarnos del contacto con el Agua (con la emoción) y con la Tierra (con el cuerpo).
No hace falta padecer una tragedia para percibir este dolor. Puede tratarse, por ejemplo, de un animal doméstico que enferme repentinamente y muera. Ese ser puede ser objeto de nuestro afecto, y puede serlo de un modo mucho más hondo del que imaginamos. Acompañar su proceso final, su deterioro y su muerte puede enfrentarnos con nuestro apego y nuestro dolor. En una anécdota simple como ésta puede presentarse toda nuestra modalidad de respuesta a la pérdida inevitable: el dolor de perder a quien amamos, el temple necesario para acompañar una enfermedad irreversible, la ritual labor de su entierro.
Comprender estos procesos parece sólo factible a partir de observar cómo nos posicionamos frente a ellos. ¿Quedamos apegados al dolor, al luto? ¿Demandamos al cosmos cuestionando por qué tuvo que ser de ese modo? Quizás podamos adoptar otra posición. Por lo pronto, rescatemos la posibilidad de ver el propio posicionamiento frente a un hecho o circunstancia que requiere comprensión de final, de muerte.
Ir al encuentro de aquello de lo que escapo
El signo de los tiempos parece asociado a ser testigos de formas que están llegando a su fin porque ya no sirven para dar cuenta de la vitalidad que contienen. Podemos percibir que las formas más cristalizadas, los comportamientos más apegados, las ideas más rígidas, las conductas más retentivas, han estado crujiendo en los últimos tiempos. Y lo seguirán haciendo. Tauro también representa un momento de inercia y resistencia, y es propio de su naturaleza energética que así sea, que resista la muerte. Reconocer esta realidad energética es entender que nuestras zonas más aferradas van a empezar a hacer escuchar su voz. Nuestras zonas más cerradas en lo posesivo, nuestra resistencia al cambio (y esto ya está involucrando al eje Acuario-Leo), nuestra resistencia a dejar la forma en la que hemos hecho hábito. Tauro es hábito de permanencia. La característica conservadora de lo taurino tiene que ver con el hábito, y hasta que no aparece una muy contundente razón -y claramente visible en lo más material- para modificarse, ese hábito no se altera. De nada sirve que lo modifiquemos intelectualmente o desde la voluntad. El hábito es algo que está encarnado y supera la voluntad. Plantearse el ejercicio de la voluntad personal no tiene el más mínimo sentido. No se trata de voluntad personal, sino de algo que cae de hecho, por su propio peso, y no porque alguien haga algo para que sea.
Si el hábito cae, lo hará por su propio peso. Puedo ver en mí el hábito del apego emocional, pero emprender una cruzada voluntarista para “dejar de ser apegado emocional” resultará absurdo. No hay algo que pueda decidir o hacer, sino que se manifestarán situaciones por su propia naturaleza, de hecho, inexorablemente.
Un hábito también puede verse como una conducta adictiva. Una de las primeras normas de todo grupo de superación de adicciones consiste en no proponerse desde la voluntad tal superación, no poner un candado en la heladera para no comer, ni vaciar las botellas de alcohol para no tomar.
La superación del hábito y la adicción requiere algo mucho más contundente: tocar fondo. Esto es Tauro-Escorpio: llegar a la raíz, llegar al cuerpo común de las dos serpientes, ver que esas dos serpientes tienen un mismo cuerpo. Voy al encuentro de aquello de lo que escapo.
En todo hábito hay un proceso que debe agotarse, hay fantasías que ese hábito genera en mí y que deben saturarse. Quizás pueda tomar distancia de una pareja que sé que me trae conflictos y problemas, pero si algo en mí sigue aferrado emocionalmente a esa modalidad de vínculo, volveré a repetirlo hasta que llegue más y más hondo, y finalmente pueda sentir que comprendí que no necesito más eso para mí. Una y otra vez iré a la búsqueda de aquello que quiero eludir, hasta percibir lo destructivo que resulta para mí y sentir la necesidad de algo nuevo. Tiene que llegarse a la instancia de peso taurino, de gravedad taurina: la fantasía debe hacerse materia inexorable.


El eje Leo-Acuario (el Fuego del corazón en la red)
Leo-Acuario es el otro eje comprendido en la Cruz Fija. Desde lo que ya conocemos, es la conciencia personal -el yo o ego- en Leo y la conciencia grupal o de red en Acuario. Es el tema de la conciencia de centro y periferia.
Recordemos que el movimiento acuariano siempre sugiere, además de la idea de red, la idea de corriente. Es decir, verse a uno mismo no como una isla consciente, una identidad estructurada y cerrada que opera autónomamente con los demás, sino percibir y ser consciente de ser atravesado por corrientes de energía, que no sólo me recorren a mí sino a todos los demás y a toda manifestación de la naturaleza. Esto tiene que ver con lo que se denomina conciencia holográfica. En un plano es causa-efecto, lo que yo hago afecta a los demás y lo que hacen los demás me afecta a mí, pero en otro plano es holográfico, es una sincronicidad que va más allá de lo que se pueda leer linealmente.
Alguien dijo: “lo mejor que uno puede hacer por la sociedad, por el país, por el planeta es hacer bien lo que uno hace…”. Esto es muy acuariano. No se trata de hacer algo importante, trascendente, o a partir de lo cual obtenga reconocimiento. No se trata de hacerlo al modo leonino, sino de hacerlo consciente de estar cooperando con la red “si hago bien lo que hago”.
Ahora ¿qué sería hacer bien lo que uno hace? Diría que hacer bien lo que uno hace es hacerlo con Fuego, con corazón. Trabajar en la red con corazón. Hacer con corazón significa que ese hacer no está motivado por la transacción. Es un hacer desinteresado, sin que eso implique “hacerlo gratis”. Su vitalidad está puesta en el mismo acto de expresar ese hacer. Quizás luego quiera ganar dinero con esa actividad o aspire a ser exitoso, pero es el Fuego lo que anima esa labor, no el dinero ni la fama.
Hacer con Fuego no es hacer por lo que esa actividad pueda darme “a mí”, por el rédito que pueda sacar “yo” (esta sería una modalidad más leonina), sino porque no puedo hacer otra cosa que eso, mi centro está ahí. Creo que plantearse si lo que uno hace lo está haciendo con corazón o no es algo que está atravesando a muchos de nosotros en estos tiempos. Las cosas se ponen cada vez más complicadas para aquellos de nosotros que estemos desarrollando actividades en las que no estemos puestos con corazón. Estamos en un período en el que se pone a prueba la pasión, el Fuego y el corazón que ponemos en lo que hacemos. Las situaciones y actividades en las que estamos puestos por conveniencia, con un fin estratégico, para obtener algo a cambio, por mera sensación de seguridad, por mandato, o por lo que fuere, pueden provocarnos el sabor de una impostura existencial, de no ser fieles a lo que sentimos nuestra naturaleza más auténtica.
La alineación en Tauro y la activación de la Cruz Fija
Y en esto también está involucrado Tauro: que haya contacto entre sustancia y ser. Es la Cruz Fija, es Tauro-Acuario. Por cierto, puede ser muy doloroso tomar contacto con que he invertido energía, tiempo de mi vida, o mucha ilusión en una actividad que yo suponía con una vitalidad, pasión y fuego del que hoy se revela carente. Pero el encuentro con esa verdad resulta ineludible.
No es un problema exclusivo de aquellos de nosotros que nos sintamos sujetos a actividades “objetivamente” grises, frías, burocráticas y aburridas. Aquellos que tengamos actividades supuestamente más libres, no aferradas a horarios o a estructuras institucionales, también podemos estar en un debate respecto a si tiene o no corazón aquello que hacemos. Quizás se trate de labores que no estén determinadas por la conveniencia de un trabajo seguro, pero que sí contengan, por ejemplo, una secreta e inmadura búsqueda de reconocimiento.
Podríamos dedicarnos a actividades por las que objetivamente deberíamos estar satisfechos. Podría ser el arte, la astrología. Podríamos estar trabajando en espacios que valoramos y en el que obtuviéramos reconocimiento, y no obstante, incomprensiblemente sentirnos debatiéndonos como nunca respecto a si realmente queremos estar haciendo lo que hacemos. ¿Hago arte para que me alaben, para despertar admiración? ¿Hay Fuego en esto? ¿Dónde está el Fuego de mi actividad?
Por supuesto, puede haber tránsitos específicos en cada una de nuestras cartas, pero creo que la alineación en Tauro y esta activación de la Cruz Fija revela un patrón energético que evoca íntimamente hondas definiciones respecto a nuestra autenticidad. La posibilidad creativa de este cielo necesita encontrarnos sensibles para percibirlo sin que lo signifiquemos como una “falla personal” o un “error personal”, sino como un contexto energético que está provocando en cada uno de nosotros estos cuestionamientos y que aspira a una manifestación más integrada de nuestras vidas.
Si me dedico al arte, ¿soy un artista que se está expresando, o estoy arriba de un escenario o exhibiendo mi obra porque soy un niño abandonado en su Luna que intenta que le den afecto y cariño? Si me dedico a lo humanístico, ¿soy un buscador de lo profundamente humano, o trabajo con el mundo interno de las personas para reparar mi inseguridad personal sintiéndome con poder sobre los demás? Que se esté jugando lo taurino y lo acuariano simultáneamente supone paradojas que pueden resultar laberínticas en nuestra vida cotidiana y que se relacionan con el tener y el ser. Acaso el dinero se revele como una insuficiente motivación de mi entrega, o sienta náuseas de transgredir la fidelidad a la propia autenticidad por una ventaja económica que puede resultar muy atractiva. Al mismo tiempo, mi actividad debe ser capaz de generar la sustancia necesaria. Valorar la propia actividad, hacer valer la propia entrega energética, lleva a considerar el dinero como un agente retributivo y equilibrante de la manifestación de mi vitalidad, antes que mero símbolo de apego a lo material.
Pensemos en la contradicción que estos planteos internos pueden producir con el medio exterior. Supongamos que alguien se dedicara a actividades que hasta hoy ha sentido genuinas, y que obtuviera con ellas reconocimiento y éxito profesional. Si esta persona planteara abiertamente sus dudas respecto a la verdad de su entrega, de inmediato las voces del sentido común reaccionarían reprendiéndolo. “¡No seas tonto! ¡Tenés miedo! ¡Aferrate a esto porque vas a poder sacar rédito..!”. El medio sugiere aferrarse al logro, aferrarse al lugar donde uno está, porque no admite la posibilidad de que desprenderse de una posición estable sea un momento necesario del proceso creativo de la vida.
Ahora, ¿qué es acaso Acuario?: es haber llegado a la cima y arrojarse al vacío… ¿Es un vacío suicida? ¿Es kamikaze? ¿Es tirar por la borda todo lo conseguido? Acuario es el salto en sí mismo, sin especulación ulterior. Lo que prosiga será lo que será. Si llegué a ese logro de un modo cristalizado, polarizado, sin corazón, ese logro será muy pobre y las consecuencias del salto al vacío serán las que deban corresponder a ese nivel de cristalización. No podemos saber cómo viene Acuario. No podemos saber si será un salto a la creatividad y hacia una expresión más genuina de uno mismo, o si será la caída en un vacío que denote que estuve parado en una falsa sensación de estructura y solidez.
El Fuego asociado con Acuario es el eje Leo-Acuario de la Cruz Fija. Acuario trae el Fuego de las cosas, aunque se trate de una constelación asociada al elemento Aire. Sabemos que Acuario representa libertad y creatividad, pero ¿qué significa esto en lo humano? Lo libre y creativo es tocar el Fuego esencial de cada uno de nosotros, tocar la llama vital que no está apegada a ninguna forma, a ningún condicionamiento, que no está aferrado a ningún tipo de transacción, y que toca el Fuego de lo humano en sí, más allá de mi forma singular discriminada. Es lo más genuino y vital que tenemos. Lo vital en mí y en lo humano en un mismo Fuego.
Recordemos que el antiguo regente de Acuario era Saturno, esto es, ser fiel a la ley de la propia esencia. No es la ley del padre (Saturno regente Capricornio), sino la propia ley, la ley del sí mismo, la ley del propio Fuego. No es tomar como propio el Fuego del padre, no es tomar el mandato paterno como algo que enciende mi vida, sino abrirme a la sensación de que lo que enciende mi vida es algo que yo mismo tengo que tocar y que está dentro de mí. Mi vitalidad no es la del padre. No es ley del padre, es ley del propio ser, es “el Saturno que está dentro de Urano”.
Así, Saturno y Urano se revelan formando una unidad. Y con Saturno y Urano, la Luna. Es allí donde yo voy a encontrar resguardo y contención: en estar puesto en lo más esencial de mí. Caso contrario, mi necesidad de resguardo y contención va a ser dependencia de otro, va a ser sentirme sostenido por una estructura que supo desarrollar otro y que, inexorablemente, exigirá poner límites a mi propia expansión vital. Desplegar un nivel más atrevido de Urano parece condición de un buen diálogo Saturno-Luna, pero desplegarlo en el justo instante, ni en una salida prematura y precipitada de la estructura de protección que ha servido hasta ahora de base, ni en una demorada respuesta que ya habría cristalizado la vitalidad creativa. El justo instante es el sutil y acaso ambiguo momento que indica el corazón, nuestra intuición en su centro.
Lo cierto es que la percepción que hoy podemos tener acerca de la necesidad de esta coherencia con nuestro propio Fuego parece impostergable. Ver a Urano también como ley, no ya como la saturnina ley social o ley del padre, sino como ley del propio ser, del propio Fuego, es crucial. La enorme posibilidad creativa está en poder reconciliar a Urano y Saturno, los cuales están habitualmente polarizados en extremo (libertad y creatividad versus seguridad y estructura). Seguir la ley de la red, no la ley de la personalidad o del ego. Seguir la ley de la energía misma.
Urano trastoca nuestra relación con el tiempo, proponiendo un modo de percibirlo que difiere de nuestro registro habitual. Para Urano el tiempo es futuro que se disgrega en el presente. Urano propone ser coherente con el futuro, sentirnos herederos del porvenir. El tiempo no es un pasado que se sintetiza en mí y que debo continuar, sino un futuro que se va revelando a través de la experiencia presente. La fidelidad es con el futuro.
El poder de la Cruz Fija: “Los Trabajos de Hércules”
Concluyendo, en su libro “Los Trabajos de Hércules” Alice Bailey refiere a la Cruz Fija. Define que en la Cruz Fija Tauro involucra el poder hacer, Leo el poder atreverse, Escorpio el poder ser silencioso, y Acuario el poder conocer.
Este libro dice respecto a Hércules como ejemplo de discípulo, esto es, de aquél que está intentando comprender las leyes de su destino, intentando hacer conscientes las leyes que operan en el despliegue de sus energías. Un espíritu despertando a la conciencia de sí mismo en la forma. Leemos:
“…El antiguo lema que ha gobernado las actividades de todos los discípulos activos, se volvió el suyo (el de Hércules), y su alma disfrutaba en él la necesidad de “el poder hacer, el poder atreverse, el poder de ser silencioso, el poder de conocer”. “El poder de hacer” es el lema de Tauro, y a esto él lo ejemplifica en sus doce trabajos. Él simbolizaba a Leo porque siempre usaba la piel de león como una prueba de su coraje, y siendo el lema de este signo el “poder atreverse”, ningún peligro lo atemorizaba y ninguna dificultad lo hacía volver atrás.
Tal vez su hazaña sobresaliente fue la que ejecutó en el signo de Escorpio; pues el gran trabajo era vencer la ilusión. Fue consumado y completado en el signo de Escorpio. El lema de este signo es el silencio. En Capricornio él se convierte en el Iniciado, y esta etapa es siempre imposible hasta que la ilusión ha sido vencida y el poder del silencio ha sido logrado. Por consiguiente, cuando niño, aún en la cuna, incapaz de hablar, él simbolizó el alto nivel de su realización, estrangulando las dos serpientes. Luego, en su madurez, simbolizó en sí mismo a Acuario, el Hombre, cuyo lema es “saber”. Él tenía una mente y usaba su intelecto en trabajo y servicio activos.
Así, haciendo y atreviéndose, en silencio y con conocimiento, él venció todos los obstáculos y pasó sin desanimarse de Aries a Piscis; empezando en Aries como el humilde aspirante y terminando en Piscis como el omnisciente, victorioso Salvador del Mundo…”. (Alice Bailey, “Los Trabajos de Hércules”. Ed. Luis Cárcamo, pág. 29).
En la Cruz Fija se define un momento de prueba para trascender a una instancia de mayor inclusión.
“El poder de hacer” de Tauro nos involucra con la labor, y también con sus dificultades. En “el poder de atreverse” hay algo de una fuerza espiritual que se anima a enfrentarse a aquellos obstáculos. En “el poder de ser silencioso” aparece el tema de la ilusión y de su caída; generalmente se asocia Escorpio con “el silencio que oculta”, con un silencio que guarda estratégicamente, pero este ser silencioso parece aludir a un silencio que está valorizado.
Un grado de conciencia más plena y abarcativa requiere que caigan estas pequeñas o grandes ilusiones sobre las que estamos sostenidos y desde las cuales emprendemos logros. Eso es Escorpio. ¿Cuánto hay de fantasía ilusoria en lo que definimos como logros o metas deseadas, en aquello que definimos como satisfactorio para nuestra vida? Esta ilusión puede aparecer como necesidad de resguardo emocional, de satisfacción afectiva. Se trata de ilusiones o fantasías que se elaboran a partir de condicionamientos de nuestra propia inmadurez. ¿De qué me estaba enamorando cuando me enamoré de aquella persona hace 20 años? Recuerdo que me sentí enamorado, y hoy, en el contexto actual, puedo ver qué fabricación de imágenes, ilusiones y fantasías inconscientemente había hecho para leer como realidad tal construcción.
En la medida que esas ilusiones y fantasías caen o se desactivan, florece la posibilidad de incorporar una conciencia más honda y profunda, una percepción más alineada con lo energético y que es capaz de ir más allá de lo psicológico. Tienen que caer las trampas psicológicas, tienen que dejar de hablar las ilusiones.
“Poder hacer, poder atreverse, poder ser silencioso, poder conocer…”
Existe otra fantasía, la que supone que alguna vez yo voy a poder eliminar todas las fantasías. Ver “la serpiente de dos cabezas” significa que se revele que en aquello que era mi realidad había una sombra que no podía ver, y que hasta que no pueda ver juntas esa realidad y su sombra, la conciencia permanecerá capturada en el hechizo de la polarización. No podré ir más allá de esa sombra. Mi síntesis será una síntesis con esa sombra (mi Sagitario será un Sagitario con esa sombra). Mi logro será un logro con esa sombra (mi Capricornio será un Capricornio con esa sombra).
La sombra acaso sea producto de un proceso que necesariamente tuvo ese desarrollo. Pero no afrontarla, no mirarla de frente condicionaría toda la continuidad de ese proceso desde Sagitario hasta Piscis. Sabemos que en Escorpio se juega algo crucial. Si se niega este pasaje (por ejemplo, creyendo que “ganó el bien contra el mal”), se malogra entonces el resto del ciclo y, de hecho, todo el trabajo desde Aries hasta Escorpio. Si se niega este encuentro con lo sombrío el próximo momento ariano revelará un nuevo ciclo que tendrá ese remanente, esa deuda, o acaso encuentre ese residuo en Piscis, la fase XII. A ese “enemigo visible” que creí vencer en Escorpio lo reencuentro como “enemigo oculto” en Piscis.
Creo que este poder ser silencioso atribuido a Escorpio tiene que ver con la atención y la suspensión de juicio. Atención para poder percibir qué es lo que está operando, para poder ver la manifestación de esta “serpiente de dos cabezas”; y suspensión de juicioen el sentido de suspender la identificación dominante y hegemónica, suspender “esta boca que habla”, y abrir el espacio a la posibilidad de que sea transformada, porque “esta boca que habla” era la de una de las dos cabezas de la serpiente y es el momento de escuchar la otra.
Aquí es posible percibir un nexo entre Escorpio y Acuario. Lo sombrío, la “boca que debe hablar” en Escorpio, acaso guarde contacto con lo excluido, con el inconsciente acuerdo para vaciar de existencia a aquello que por algún motivo resulta intolerable. El encuentro con la sombra remite a la incorporación de aquella exclusión, y la misma puede vincularse con una diferencia que no pudo integrarse y que -ya en Escorpio- se revela fantasmagórica, como una entidad insepulta que reclama desde la incomodidad de su hedor, como un desterrado con su sombra de vacío y su angustia audible como grito.
Sólo atreviéndose a esta tarea podrá luego aparecer “el poder de conocer” en Acuario. Conocer las leyes profundas, las leyes de la energía misma, no la ley del modelo, no la ley del ego y la personalidad, no la ley sustentada desde una sombría exclusión. Sería la ley del destino, la ley de la red, la ley profunda.
Por cierto, sin silencio no puedo conocer. Para poder abrirme a conocer tengo que admitir no saber. Si creo saber, no genero espacio para conocer. “Sólo sé que nada sé…”. Si digo que sé, entonces no puedo aprender. Si hablo, no puedo escuchar. Si no contemplo de manera silenciosa la realidad, me pierdo la posibilidad de adentrarme en un conocimiento más hondo. Que calle la voz que habla remite a que puedan ser escuchadas las voces del dolor, de la exclusión, de la realidad profunda de la verdad que somos.
“Poder hacer, poder atreverse, poder ser silencioso, poder conocer…”. Puede escucharse como una máxima pretenciosa, extraña y poco clara. Pero también puede resonar dentro de nosotros con su gran sutileza poética. No leemos “hacer, atreverse, ser silencioso y conocer”, sino poder hacer, poder atreverse, poder ser silencioso, poderconocer. Queda subrayado el «poder», y parece remitir a “habilitarse a” o “darse espacio para”. No tiene nada que ver con la omnipotencia, sino con dar espacio para que pueda generarse otra manifestación de nuestro misterio. Esto aparece en un libro que se llama “Los Trabajos de Hércules”. Hay una idea de tarea, no de mera revelación, sino de algo costoso, de algo que requiere una labor cotidiana. Tiene que ver con la participación, con participar en el hacer. Compromiso con el acto concreto. Y con el atreverse a sentir.

NOTA tomada del blog "Termometro Zodiacal" de Pedro Gonzalez Silva.

SÁBADO, 28 DE MAYO DE 2016


Luna nueva y cruz mutable: el final está cerca

El impacto de las configuraciones planetarias que ocurrirán esta semana, se extenderán durante todo el mes, y será el último tramo de un ciclo que está llegando inexorablemente a su final.

En el ambiente predominan las energías de los signos mutables, que son aquellos de mayor flexibilidad, pues marcan el final de una estación del año, y por tanto preparan el ambiente para una transición.

Asimismo predomina el elemento aire, que acentúa esa flexibilidad en el ambiente, y da mayor posibilidad de comunicación, para la negociación, para la movilidad y para que los cambios se desarrollen en forma más fluida.

En este ambiente energético, durante esta semana se producirá una cruz cósmica, al conectarse en el cielo el Sol y Venus desde Géminis (a los que se sumará la Luna a fines de semana), Saturno en Sagitario, Júpiter en Virgo y Neptuno en Piscis, es decir, todos estos astros estarán conectados desde los cuatro signos mutables del zodíaco.

Cuando en el cielo se forma una cruz cósmica, debemos prepararnos para eventos que dan un viraje al rumbo que llevamos, a eventos que representan desenlaces que mueven a una nueva etapa, a un parto histórico.

Para dar una idea de lo que se está activando, pondré dos ejemplos ocurridos en mi país, Venezuela, bajo efectos de cruces cósmicas. En agosto de 1999, el efecto de una cruz cósmica trajo a nuestra nación un cambio político a fondo: una Asamblea Constituyente, y por tanto, en pocos meses, una nueva constitución.


En julio de 2011, bajo el efecto de otra cruz cósmica, el presidente venezolano, en cadena nacional, le anunció al país que padecía cáncer, lo que posteriormente significó la desaparición física del mandatario, hecho que por supuesto, en alguna forma modificó el destino de nuestro país.
Cuando la cruz cósmica se da en signos mutables, como la que se formo a finales de mayo del 2016, significa el tramo final de un ciclo que ya está prácticamente acabado, y todas las estructuras que lo sostienen se van derrumbando por sí solas, todo lo que hace resistencia empieza a ceder, a flexibilizarse o a desmoronarse.

El ángulo de 90 grados (cuadratura) entre Júpiter y Saturno, indica la crisis de un modelo de sociedad; la cuadratura, a su vez, de Saturno con Neptuno, dirige esa crisis a modelos fundamentalistas y autoritarios, del tipo comunista o religioso; la conexión de estos astros con el Sol, remueve las estructuras del poder; la presencia de Venus abre posibilidades de negociación en medio de las tensiones, y la llegada de la Luna involucra a las masas populares.

El Sol frente a Saturno (en oposición o ángulo de 180 grados), indica un clímax en el que las acciones de los factores gobernantes, entran en tensión con las normas y legislaciones, y más aún cuando se conectan con Júpiter (que indica el principio o espíritu de las leyes) y Neptuno (que marca influencias donde los fanatismos y los manejos poco claros, enturbian el ambiente).
El fenómeno astrológico que representará el broche de oro para potenciar las energías de esta cruz cósmica, será la Luna Nueva que ocurrirá el sábado 4 dc junio a las 10:59 de la noche, hora de Venezuela (5 de junio, 02:59 GMT). Miércoles, jueves y viernes, estará plenamente formada la cruz, y el sábado, al agregarse la Luna, llega a su punto más intenso.

Esta Luna marca una triple conjunción: Sol-Venus-Luna y estará perfectamente conectada con la cruz cósmica, indicando un ciclo mensual de intensas transformaciones, el recorrido final que nos llevará a un renacer en la próxima Luna Nueva, que ocurrirá el 4 de julio en Cáncer.

ESTADOS UNIDOS Y VENEZUELA

Todas las energías que se activan con esta Luna Nueva en Géminis, en conexión con la cruz cósmica mutable, se irán desarrollando y haciéndose sentir, con posibles desenlaces que pueden darse alrededor de la próxima Luna Nueva que ocurrirá el 4 de julio en el signo de Cáncer, y que estará en conjunción con los soles de las cartas astrales de Estados Unidos y de Venezuela.

En EEUU se desarrolla un proceso electoral presidencial algo atípico, donde estructuras tradicionales del poder, especialmente en el ámbito de los republicanos, han sido desplazadas; “casualmente” el aspirante vencedor entre los republicanos, es geminiano, signo epicentro de esta cruz cósmica.

En Venezuela, la situación que vive el país, que ya ha alcanzado rango internacional, tiene como centro de la polémica a un mandatario sagitariano, otro de los signos mutables implicados en esta cruz cósmica.

sábado, 1 de julio de 2017

¿Es solo la burguesia apatrida derechista?

Caracas 29 de junio 2017

Hoy en la tarde, apróximadamente 5:00 PM hora Venezuela, un grupo de jóvenes que dicen ser de la Parroquia Caricuao en la ciudad de Caracas, afirmaron estar "activados" en las calles en resistencia en contra del gobierno venezolano.

"La Resistencia" como así se identifican, anunciaron que con ellos también se activaron las parroquias cercanas: Mamera, Antimano, Carapita, La Yaguara, Montalbán y Las Adjuntas.

Entonando la consigna de la resistencia "Quienes somos (Venezuela), qué queremos (libertad), y dedicando la lucha por Venezuela, uno de los miembros envió un contundente mensaje al Presidente Nicolás Maduro. "Mandanos a quien tú quieras Maduro, aqui te vamos a esperar. Estos no es Las Mercedes, esto no es La Urbina (zonas de clase media alta de la ciudad capital), te vamos a buscar"

Inmediatamente otro compañero envió un mensaje similar a los denominados "Colectivos" (grupo civil armado del gobierno venezolano al margen de la ley) "A los colectivos le voy hablar claro (...) no les tenemos miedo, porque si ustedes tienen balas nosotros también" "Mira Maduro" dijo otro "La Constituyente no va pedazo de diablo"

Finalmente quien tenía la misión de grabar el vídeo-mensaje, realizo un paneo con la cámara de lo que se presume es un telefóno celular, para confirmar que realmente son habitantes de un barrio popular caraqueño. (urbanización de bajos recursos).

Vídeo cortesía.

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Didascalia: Los desarraigados “Nuestros actuales impulsos de evasión y nuestra necesidad de emigrar no son cosa exclusiva del nuevo milenio. Nos caracterizan y acompañan desde el siglo pasado, cuando nuestros literatos y dramaturgos decidieron escribirlo con tinta para grabarlo en nuestro imaginario”

Carlos Cruz Diez
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Por CATHERINE MEDINA MARYS
01 DE JULIO DE 2017 03:00 AM | ACTUALIZADO EL 01 DE JULIO DE 2017 03:05 AM
Eugenia Blanc y María Eugenia Alonso no solo son tocayas a medias: ambas comparten el hecho de ser jovencitas de 18 años que sienten un profundo disgusto por la cultura de su país natal y desean desesperadamente un cambio de suerte al partir al extranjero. El hecho de que las protagonistas de Blue Label de Eduardo Sánchez Rugeles e Ifigenia de Teresa de la Parra tengan estos rasgos fundamentales en común a pesar de estar separadas por poco menos de un siglo de literatura solo puede significar una cosa: nuestros actuales impulsos de evasión y nuestra necesidad de emigrar no son cosa exclusiva del nuevo milenio. Nos caracterizan y acompañan desde el siglo pasado, cuando nuestros literatos y dramaturgos decidieron escribirlo con tinta para grabarlo en nuestro imaginario.
En el siglo XX el teatro venezolano decanta la experiencia y conocimientos adquiridos después de casi un siglo de independencia y comienza a moldear la dialéctica que lo caracterizará cincuenta años más tarde, haciéndolo objeto de estudio a nivel internacional.
Por increíble que parezca, la dictadura de Juan Vicente Gómez marcó un hito en el desarrollo del discurso escénico venezolano. Primero, la llegada del cinematógrafo aunada a la autocensura –característica fundamental de cualquier dictadura– sentaron los inicios del cine documental en Venezuela ya que los primeros cineastas, para evitar el riesgo de recrear una historia que ofendiera al régimen, se limitaban a documentar costumbres y tradiciones.
Algo parecido ocurre con la dramaturgia venezolana. A partir de 1900 las piezas comienzan a ser más realistas en tanto y en cuanto toman como referencia la sociedad venezolana y relacionan esta esfera pública directamente con la esfera privada del personaje, a diferencia de lo que ocurría el siglo pasado. Se perfilan entonces dos posibles maneras de representar este hecho: de forma dramática o cómica.
“El personaje teatral es un desarraigado por excelencia, de lo contrario no le ocurrirían cosas dignas de ser contadas”, opina el crítico Leonardo Azparren Giménez. Lo cierto es que el desarraigo del personaje con respecto al entorno que lo rodea se convierte en el motor de arranque de piezas como Las sombras de Salustio González Rincones y El motor de Rómulo Gallegos, cuyos protagonistas lidian con la desigualdad y la frustración de no poder pertenecer completamente al esquema social bajo el cual nacieron. La dramaturgia de los primeros diez años del siglo XX confronta al público con su país de forma directa, por eso no es de extrañarse que los productores teatrales, temerosos de ofender al Gobierno, hayan declinado el llevar a escena estas que, para el bien de muchos y para el mal de pocos, se constituían en una transgresión a la literatura evasiva y conciliadora de la época.
La comicidad –que es otra de nuestras características más representativas– es un discurso que comienza a desarrollarse al mismo tiempo de la mano de exponentes como Leoncio Martínez, padre de Salto atrás. Pero el sainete, con la carga de costumbrismo que lleva, cobraría mayor fuerza con el final de la dictadura y la llegada de algo que nos hemos acostumbrado a ganar y perder a lo largo de nuestra historia: la democracia