Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

lunes, 1 de julio de 2013

Para Carmen Araujo, el país necesita de más espacios donde el arte sea protagonista. Esa insistencia por cultivar lugares e instituciones que exhiban, confronten, impulsen y comercialicen la obra de artistas jóvenes y consagrados, no debe cesar. La curadora y directora de la galería que lleva su nombre, evoca la época en que Venezuela era referencia en la museología contemporánea.

ENTREVISTA CARMEN ARAUJO, GALERISTA Y CURADORA

"La FIA no es el termómetro del arte"

"A la Feria Iberoamericana no llegan muchas de las individuales que se exponen en galerías" "Los artistas contemporáneos necesitan de sus instituciones. Es lamentable que no tengan la experiencia de trabajar con los museos "

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La curadora organizó en 2012 el primer salón Caracas Arte Contemporáneo (Cacri), una feria paralela a la FIA GUSTAVO BANDRES
JESSICA MORÓN , CARMEN ARAUJO , CURADORA Y GALERISTA |  EL UNIVERSAL
lunes 1 de julio de 2013  
Para Carmen Araujo, el país necesita de más espacios donde el arte sea protagonista. Esa insistencia por cultivar lugares e instituciones que exhiban, confronten, impulsen y comercialicen la obra de artistas jóvenes y consagrados, no debe cesar. La curadora y directora de la galería que lleva su nombre, evoca la época en que Venezuela era referencia en la museología contemporánea.

Araujo, quien trabajó durante 10 años en la Galería de Arte Nacional (GAN), reconoce que eventos como la Feria Iberoamericana de Arte (FIA) acercan el arte a la gente, "pero se queda corta".

No obstante, la curadora organizó en 2012 Caracas Arte Contemporáneo (Cacri), una feria con propuestas vanguardistas en contraposición a la FIA.

Asegura que los coleccionistas y compradores mantienen a flote el mercado, aunque admite que la situación del país influye al momento de tomar decisiones, como la suspensión de la edición de este año de Cacri.

-¿Por qué no se hará la segunda edición de Cacri?

-Cacri es un proyecto que surgió y no ha muerto. Aunque no se realizó este año, no podemos hablar de un cierre definitivo. Simplemente se postergó. La feria surgió de la inquietud de dos galerías venezolanas -Oficina#1 y Carmen Araujo Arte- y fue un proyecto de muchísimo trabajo con el que terminamos muy contentos.

Comenta Araujo que cuando se reunieron en enero de este año para conversar acerca del montaje del segundo salón, ambas galerías tenían compromisos enormes. "Nos planteamos hacerlo bianual. Uno que mute en el tiempo, es decir, el año pasado se hizo en un formato y queremos que cuando vuelva, tenga cosas nuevas y crezca, no queremos lo mismo año tras año".

Reconoce la experta que la situación del país influyó en un momento determinado. "Preferimos frenar el trote".

-En materia de ferias de arte, ¿será que no aceptamos la crítica y la competencia?

-No, para nada. Mientras más competencia hay mejor es el ambiente. Ojalá hubiese una mayor confrontación artística en Caracas. Pero, en ningún momento Cacri surgió como competencia de la FIA, sino por la necesidad de ofrecer un espacio para jóvenes artistas. Nació precisamente para llenar un vacío que sentíamos hacía falta, sobre todo por esas propuestas que nunca han llegando a la FIA, como las de Nelson Garrido, por ejemplo, o las de la Galería Al borde.

"En todos los países del mundo -prosigue Araujo- alrededor de una feria principal surgen ferias paralelas. En Bogotá está ArtBO y hay dos ferias simultáneas. En Art Basel hay 18. Y si me preguntas en qué fecha debería hacerse Cacri, te diría que en la misma de la FIA porque así se crea una dinámica sana que da la posibilidad de ver a los grandes maestros y a los jóvenes al mismo tiempo".

-¿Qué piensa de la Feria Iberoamericana de Arte?

-Tengo dos años sin ir con un stand a la feria, luego de haberlo tenido por cinco años, aunque reconozco que la participación te abre unas puertas increíbles. Agradezco su aporte y pienso que más allá de ser parte del mercado, es una ventana para la gente que no se acerca al arte. Usualmente las personas van a la feria a pasear y se enganchan hasta que se hacen habitués. Hoy en día todavía conservo a algunos clientes que me gané allí.

-¿Qué se debería mejorar o incorporar a la feria?

-Un nuevo espacio expositivo pero, ¿dónde hay uno en Caracas? Es muy fácil criticar desde la talanquera. Es muy fácil cuestionarla, pero no hay otros lugares, no tenemos un centro de convenciones. Además, se necesita seguridad, comodidad, estacionamiento, fácil acceso. Si el país mejora, la FIA puede mejorar. De lo contrario es un milagro que se mantenga.

-Con control de cambio, ¿tiene sentido en estos momentos hacer una feria para comercializar arte?

-Sí, porque una de las cosas que necesitan nuestros artistas es tener un piso sólido en el mercado. Las ferias de arte deben continuar haciéndose. Hay mucho por descubrir en Venezuela. Mi próxima exposición será la primera individual de un artista emergente. Eso hay que seguir haciéndolo. Ese piso te lo da el país, aunque para el creador es vital salir al exterior, de lo contrario, a la larga, el artista y su obra van a desaparecer. Por eso creo que salones como FIA y Cacri se tienen que seguir promoviendo.

-¿La feria es un termómetro para medir el estado de salud de la plástica venezolana?

-No. Hoy en día pasan muchas cosas fuera de la FIA. Allí no llegan cosas que para mí son fundamentales, como las individuales que se realizan en las galerías; muchas no van a la feria. Hay que reconocer que las galerías están haciendo una gestión titánica durante todo el año, por lo tanto, no se pueden obviar. La FIA no es el termómetro del arte.

-¿Cuál es su evaluación del mercado del arte en el país?

-Es bastante complicado. La tenemos difícil. Aunque, por suerte, todavía contamos con el entusiasmo y la credibilidad de un grupo importante de coleccionistas y compradores que mantienen vivo esto. Con una devaluación como la que tenemos todo es complicado.

-También son menos los espacios que hay para exhibir y confrontar el arte.

-Sí, porque no contamos con el apoyo de las instituciones, aunque recientemente han surgido nuevos espacios y eso hay que celebrarlo. Los que estamos dentro de la batalla hemos decidido permanecer. Cada galería que abre hay que festejarla, aunque añoro poder ver el retorno de nuestras instituciones museísticas.

-¿Iniciativas como FIA y Cacri deberían recibir apoyo del Estado?

-Claro, eso es fundamental desde todo punto de vista: para trámites, seguridad, dinero... Tiene que ser el Estado el que quiera a la feria y que vea en ella posibilidades de crecimiento y negocios. Si el gobierno no lo entiende, todo se complica.

Museos ausentes

-¿Qué piensa de la situación actual de los museos?

-Yo nací en los museos y le debo a estas instituciones lo que soy. En 1994 entré a la Galería de Arte Nacional donde hice mis primeros diez años de carrera. Yo creo en esas instituciones culturales. Jamás las galerías tendrán el rol de los museos. Estos siempre han atendido a lineamientos políticos. Cuando me formé pasaba lo mismo. Yo creo que lo estábamos haciendo bien y era muy bello salir y sentirte que venías de un museo actual, saber que Venezuela marcaba pauta en el continente en lo que a museología contemporánea se refiere. Lamento que en la actualidad los museos no tengan una programación expositiva contundente. Los artistas contemporáneos necesitan de sus instituciones, y es grave que estas no tengan un espacio enorme para dedicárselo a los jóvenes creadores. Yo lo veo en sus currícula: los artistas no tienen la experiencia con los museos, no han trabajado con ellos...

-¿Entonces pareciera que las galerías sí asumieron el rol de los museos?

-No podemos pensar eso. Más bien hay que verlo como que los entes privados vinculados al arte se han enriquecido con gente que se formó en los museos. Y uno como galerista está tratando de traer lo que aprendió al pedacito que le toca manejar. Pero pensar que Carmen Araujo Arte aporta lo que corresponde a un museo, es imposible. Nosotros no contamos ni siquiera con un departamento de investigación como el que tiene un museo. Esos profesionales que estaban allí para repensar y criticar el arte como tiene que ser, hoy en día se han marchado del país. Los curadores están dando brincos entre las galerías y otras exposiciones al mismo tiempo. Las galerías no podemos compensar la ausencia de los museos. Ni que unamos fuerzas Periférico, la sala Mendoza, Oficina#1... 

jmoron@eluniversal.com

Un hecho cierto y muy preocupante en sus alcances destructivos, como proveniente de un diseño trazado con la más miserable actitud, es la política anti universitaria de extrema agresividad, inducida por un odio manifiesto de negación de cuanto implique estudio, análisis formativos, profundización conceptual, cultura, belleza ambiental y cercanía en lo humano.

¡Qué mezcla!

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Sí, terrible la de ignorancia, ineptitud y delincuencia. Padecemos a diario asaltos a nuestras universidades o enfrentamos signos inequívocos de involución social, quedándonos en cada caso pruebas de los perpetradores; pues la comandita cívico-militar que nos acosa parece plantearse como aspiración política la ruina moral, educativa y cultural, como norma el atraso, como estilo lo primitivo, y como gran objetivo la destrucción física del país y la degradación de quienes lo habitamos.

Un hecho cierto y muy preocupante en sus alcances destructivos, como proveniente de un diseño trazado con la más miserable actitud, es la política anti universitaria de extrema agresividad, inducida por un odio manifiesto de negación de cuanto implique estudio, análisis formativos, profundización conceptual, cultura, belleza ambiental y cercanía en lo humano. Es de agregar a lo deplorable vigente, la presencia   de personas de vergonzosa mediocridad en cargos de alta responsabilidad, y a quienes sin embargo se les ve opinar en poses de doctos magistrados y burlándose de profesionales de reconocido prestigio.

Por lo cual, y siendo tanto testigos como protagonistas y hasta víctimas de cuanto ha venido sucediendo, han sido días de justificadas manifestaciones en reclamo de ser atendidas las necesidades planteadas, del respeto a la libertad de ejercer los diversos derechos como seres humanos y en correspondencia con la condición de miembros de la comunidad universitaria.

Algunas circunstancias difíciles de sobrevivirlas en términos personales e institucionales, debidas a necesidades básicas, han determinado movilizaciones y demandas, dejando evidencia de la conmovedora aproximación solidaria que ha unido a profesores, estudiantes y empleados universitarios, y los ha llevado a marchar juntos y compartir situaciones extremas como las representadas por huelgas de hambre y otros sacrificios.

El Gobierno se ha permitido negar toda atención a las verdaderas instancias universitarias, a oír a los organismos gremiales en sus serios juicios. Con ello ha quedado claro que no basta con declarar el genuino y sentido amor por nuestra alma máter, sino luchar de manera frontal y firme por la autonomía académica, el derecho a un desempeño fructífero en la creación y el trasiego de conocimientos, y con los beneficios de una remuneración justa que haga posible el goce de una vida sin angustias ni carencias degradantes.

El vínculo por décadas a lo académico, permite preciarnos de conocer a los estudiantes universitarios, de verlos como compañeros de ruta, y de allí la preocupación sentida ante las brutales agresiones de que son víctimas; debiendo el oficialismo al demandar actitudes no violentas, dirigirse sobre todo a sus propios cuerpos policiales, a sus aparatos de seguridad y al conjunto de pandillas motorizadas, armadas y entrenadas por ellos.
Nada fácil de lograr, porque al régimen le cuesta entender y aceptar que los estudiantes, que hoy manifiestan en todo el país por el pleno respeto a los derechos ciudadanos y un contexto social de sana convivencia, no sean comprables, sumisos ni asustadizos, sino dignos portadores de ideas propias, decididos a luchar por valores éticos trascendentales.

Violeta Parra, por inteligencia suya y sabiduría popular, creó canciones que una vez oídas se quedaron para siempre en nuestra memoria, impregnándonos la vida con el profundo sentido de sus letras; así, no es casual que una de las más recordadas, y hoy de especial vigencia entre nosotros, sea aquella en cuya primera estrofa nos dice: “¡Que vivan los estudiantes,/ jardín de las alegrías!/ Son aves que no se asustan/ de animal ni policía,/ no les asustan las balas/ ni el ladrar de la jauría”.

  1. ME GUSTAN LOS ESTUDIANTES MERCEDES SOSA - YouTube

    www.youtube.com/watch?v=nMZ6q7rXIhY‎
    21/10/2009 - Subido por David Corrales
    Subscribe 52. Top Comments. Tlozferk 2 years ago. Losestudiantes de América Latina en pie de lucha porque ...

¿Qué contesta a este camarada la ilustre Academia de la Historia de Carabobo o el "pico e plata" para chismear de Luis Cubillán Fonseca. que escribe sabroso para su camisa pero ahora si es HISTORIADOR como dice, qué contesta a este planteamiento porque Valencia está involucrada en el paquete?

Tomado de "Correo del Orinoco", Caracas
Lunes
1 de julio de 2013

Por eso claudicó ante la oligarquía, afirmó

Historiador Manuel Carrero sostiene que Páez no 

logró entrar en el corazón del pueblo

16 junio 2013 | 
El analista cuestiona la tesis que adjudica al prócer el rol de fundador de la República,

después del desmembramiento de la Gran Colombia. Sostiene que el héroe llanero
sucumbió a los halagos.

Para Carrero, este ejercicio imaginativo sobre las circunstancias que rodearon al héroe
puede ser válido para comprenderlo, aunque no para justificarlo. Sin embargo, piensa
que todavía queda mucho por dilucidar sobre esta controversial figura, cuyas hazañas
guerreras primero, y su rol en el fracaso del sueño bolivariano de la Gran Colombia
después, le otorgan un rol protagónico en el proceso histórico venezolano posterior
a la Guerra de Independencia. También como pieza clave en la apropiación del poder 
político y económico por parte de la oligarquía criolla.
Carrero considera que el general Páez, al traicionar los ideales de Bolívar, al convertirse en un rico latifundista, al darles la espalda a sus antiguos compañeros de armas y al sucumbir ante los halagos de la oligarquía criolla, se alejó del corazón del pueblo. Su papel en la historia no es el de un líder reivindicador como Bolívar o Ezequiel Zamora.
“Páez, por su origen, pudo haber sido, como lo fue Zamora, un objeto de adoración en los altares de los pobres, y sin embargo no lo es. Ese hombre no logró entrar en el corazón del pueblo. El pueblo llano no se identifica con Páez, quien pudo ser un ejemplo, pero cuando se le sigue la trayectoria, cualquiera dice ‘yo no quiero terminar así’. Por conocimiento y hasta por inclusión el hombre termina torciendo el camino, y al torcerlo quiebra los escenarios planteados por el Libertador”, señala.
Carrero, tachirense graduado en historia en el Instituto Pedagógico de Caracas, es autor de un estudio sobre Cipriano Castro, personaje a quien reivindica. Fue secretario ejecutivo de la comisión encargada de trasladar desde Capacho los restos de Castro al Panteón Nacional, durante la gestión del comandante Hugo Rafael Chávez Frías, y fue director del Archivo General de la Nación.
De Cipriano Castro afirma que posee argumentaciones de historiadores “no castristas”, como Elías Pino Iturrieta, o del escritor valenciano José Rafael Pocaterra, y referencias intelectuales como la de Mario Briceño Iragorry, un conservador, quienes le reconocieron al caudillo andino su sentido de patria y su postura de defensa de lo nacional venezolano.

PÁEZ, EL JEFE

Carrera tipifica a Páez como una figura realmente extraordinaria, como guerrero y como humano.
“Páez no fue más allá porque le faltó la formación”, indica. “Era un venezolano del llano, lo que le da una especificidad. Para muchas cosas del llano hay que ser llanero. Un caraqueño, un zuliano, eso no calza. No pueden. El llano no lo admite si no se somete a su naturaleza. En cambio el llanero ha podido vivir allí porque asumió que la naturaleza del llano es así, y entonces está subordinado. Páez era una figura del llano modelada por el llano, fraguada por el llano, perfilada por el llano, y sus grandes éxitos estuvieron en el llano o en tierra ‘allanerada’, para decirlo así, hasta Carabobo”.
El historiador identifica tres o cuatro momentos en la vida del prócer nacido en Curpa, estado Portuguesa. La primera es la de su infancia y juventud un tanto desconocida. Páez tampoco se refirió a esta etapa en su autobiografía. Apenas se tienen relatos y episodios como aquel del asalto en un poblado del estado Yaracuy, donde Páez mató a uno de los agresores y tuvo que huir hacia los llanos, hasta internarse en el hato La Calzada de Manuel Antonio Pulido. En este hato, bajo las órdenes de Manuelote, un caporal que lo trata sin misericordia (Páez tiene que lavarle los pies y cortarle las uñas), se templa su carácter y se hace un hombre diestro en las duras faena llaneras.
Un pasaje poco conocido de la vida de Páez detalla que vivió en el estado Mérida, asienta Carrero. Y Bailadores, al final del siglo XIX, se llamó Villa Páez, ya que él estuvo por allí. Pero en 1816 se produjo un hecho decisivo. Páez lo recoge en sus memorias.
“Él dice en sus memoria que quizá el hecho más significativo fue cuando en 1816 se creó una Junta de Gobierno por los lados de Guasdualito, formada por venezolanos y neogranadinos, presidida por Fernando Serrano, quien había sido gobernador de Pamplona. Serrano convocó, en La Trinidad de Orichuna, poblado apureño, a una reunión y armaron un gobierno en el que estaba Francisco de Paula Santander, que era el jefe militar. Entonces los venezolanos vieron que aquello como que no funcionaba, y le reconocieron la jefatura militar a Páez. Esto desde luego no le gustó a Santander y hay autores que sostienen que la ruptura de la Gran Colombia se inició antes de que existiera la República de Colombia. Lo cierto es que Páez, ya por ahí en 1816, 1817, era una figura de talento extraordinario. En enero del año 1818 él y Bolívar se entrevistan en el hato Cañafistola. Él reconoce a Bolívar y Bolívar, conocedor de la fama de Páez, le reconoce lo que había hecho y su condición de jefe. Entonces lo va incorporando en sus planes de guerra”, expresa Carrero.
La participación de Páez en la batalla de Carabobo, como comandante de la primera división, es determinante. Bolívar lo ascendió a general de división. Pero a partir de Carabobo y de la toma de Puerto Cabello, cuando cayó el último bastión español en suelo venezolano, la carrera de Páez tomó un sentido opuesto, mientras Bolívar lleva su espada libertadora por las regiones del sur. Carrero considera que, hasta Carabobo, Páez es una figura patriota.

LAS INTRIGAS

Luego de la conquista de la Independencia, Páez se encuentra en una situación que a juicio de Carrera ha sido poco analizada. Venezuela es parte de la Gran Colombia. Los comerciantes de vieja data, las casas de negocios criollas y foráneas cercanas a los puertos, los vendedores de armas y los grupos de poder, buscan insertarse en la nueva realidad. Por aquellos años se inició una seguidilla de acontecimientos, de conjuras contra Bolívar, de pugnas por el poder que van a concluir en 1830 con la prohibición de entrada de Bolívar a suelo venezolano, y luego la separación de Venezuela de la Gran Colombia y el nombramiento de Páez como Presidente.
“Ya para 1825, 1826, con la amenaza de que España pudiera preparar una invasión”, expone, “desde Bogotá se ordena un reclutamiento y parece que aquí se hizo a ‘la troche y moche’. Entonces la municipalidad de Caracas acusa a Páez ante el gobierno de Bogotá de haber sido arbitrario y bárbaro en la manera de hacer el reclutamiento. Yo supongo que había allí muchos dolores por lo que Páez ya venía haciendo del desacato a las ideas de Bolívar, y por otro lado había otra gente interesada en armar brollos”.
Entre las causas analizadas por los historiadores para explicar el desmembramiento de la Gran Colombia se citan las grandes distancias: una carta de Caracas a Bogotá debía navegar por el Caribe, bajar por Barranquilla, tomar el río Magdalena y continuar por tierra. Otro argumento es que el pueblo venezolano era sumamente levantisco, al contrario del neogranadino. Por otro lado estaba el patriciado bogotano. Ellos se consideraban reino, mientras que Venezuela había sido una capitanía general.
“Entonces resulta que en ese contexto viene la ruptura… Hay tres hombres, tres consejeros, que pesan mucho en eso: Miguel Peña, Pedro José Rojas y Ángel Quintero, fueron los tres que asesoraron a Páez. Miguel Peña, valenciano, va a ser sumamente importante. Pero no fue por Miguel Peña, son los intereses de los grupos oligárquicos de Caracas, de Valencia y otras partes”, sostiene Carrero.
-¿Y la enemistad con Santander…?.
-Desde luego, a Páez lo llaman a Bogotá y entonces Peña le dice que si va a ir para allá para que le hagan igual que lo que hicieron con el negro Infante, a quien lo fusilaron; le dicen que el patriciado bogotano no lo quiere y le recuerdan que desacató a Santander hace 10 años. Entonces por ahí hay una cantidad de abordajes paralelos al problema de la disolución de la Gran Colombia.

LA ADULANCIA DEL RICO

Para Carrero hay otras figuras, escasamente estudiadas, que jugaron un rol decisivo; es el caso de Robert Ker Porter, agente diplomático de Londres en Caracas, quien también aconsejaba a Páez. Para 1828 y 1829 prácticamente la ruptura con la Gran Colombia era un hecho. Páez solo esperaba la ocasión propicia.
“Así que cuando uno ve esto de Chávez y el antichavismo, eso no es nada nuevo. Aquí se persiguió a los bolivarianos en tiempo de Bolívar. Cuando los escuálidos llaman a los chavistas chaburros y brutos y analfabetos, eso ya ha pasado antes. Son odios que se van generando por posiciones y cuando ya no se tienen razones se buscan la ofensa y la agresión. Eso pasó en tiempos de Guzmán Blanco, pasó en tiempos del general Castro, en tiempo de Gómez y en tiempos de Pérez Jiménez. Son odios políticos que se aplacan con el tiempo. Entonces en el año 1829 ya eso estaba roto (la unión de la Gran Colombia).
-¿Usted cree que la oligarquía utilizó a Páez valiéndose de su prestigio militar?
-Yo estoy convencido de eso. A Páez no le daba la inteligencia que tenía para alcanzar la visión de Bolívar. Y no es que por eso se vaya a crucificar a Páez, solo que hay que ponerlo así, en términos de comprender el problema. Páez concreta la ruptura, ¿y qué hace? Lo rodea toda esta oligarquía. Aparece un grupo muy importante: el de Los Amigos del País para el desarrollo del comercio, pero para desarrollar el comercio había que controlar la política y para controlar la política; en este caso, había que controlar a Páez. Lo llevan a las grandes mansiones ,con alfombras, piano, con mozos de librea, con guantes, a sentarse en las mesas donde hay porcelana europea, y copas de cristal afamado, buenos licores. Le hacen la venia, le rindes honores y tributos y Páez, que digamos tenía una relativa constitución moral, pues fue siendo absorbido por aquel mantuanaje trambucado ahora en clases representativas de la sociedad venezolana. Yo me imagino a aquel hombre que 10 años atrás era casi analfabeto, un campesino que calzaba alpargatas, que vestía quizá franela, un garrasí…
-Que comía carne en vara…
-Claro, con aquella vida de campesino, cómo sería la vida de aquel hombre rodeado de ministros, adulantes, quien sabe cuántas mujeres se le ofrecían.
-Seguramente le dijeron: “Tú eres más grande que Bolívar…”
-Seguramente. Tenía 41 años, era un muchacho todavía. Entonces, ¿cómo sería aquel hombre desenvolviéndose en una mansión, rodeado de la adulancia que sabe hacer el rico cuando quiere algo del pobre? Entonces a aquel muchacho que a los 30 años estaba echando plomo por ahí, a lomo de caballo, comiendo carne sin sal, durmiendo sobre un cuero; aquel muchacho que 20 años atrás quizá no tenía ni futuro, tienen que haberle creado toda una aureola. Yo creo que ese es un Páez que comienza a ver las cosas de otra manera. Y empieza a ver que la pobreza es tiempo pasado, y con ese tiempo pasado de la pobreza brotó también el comedimiento por los pobres. Hay una autor francés, André Malraux, que dice que probablemente nadie odia tanto la pobreza como el pobre que ha podido salir de ella.
Carrero se muestra en desacuerdo con la postura de historiadores clásicos que sostienen que Páez fue el creador de la república, por encima de figuras como Santos Michelena, Aranda y Diego Bautista Urbaneja, a quienes les adjudica el mérito de crear las instituciones republicanas, junto a eminentes juristas y pensadores.

LA GLORIA MARCHITA

Para Carrero, Páez -ahora como propietario de hatos y haciendas, con peones y servidumbre- entró en contradicción con la otra Venezuela, porque él ahora era parte de la élite económica. Entonces, al negociar con otros países, con casas comerciales, defendía sus propios intereses, cuando 15 años atrás “era un pelagato”.
“Era un hombre cautivo del mercado capitalista y de la idea capitalista. Se encontraba no solamente negociando políticamente por los hacendados y productores, sino por él mismo como hacendado y productor. Entonces se inserto sin darse cuenta en el sistema capitalista, y digo sistema y mercado capitalista porque era el sistema que lo iba arropando”, sostiene.
-¿Cómo la historia conservadora ha visto a Páez? ¿Se ajusta al héroe que a ellos les conviene?
-Durante el siglo XIX hubo una corriente de historia que fue narrativa, una historia providencialista, carente de crítica. Los historiadores no positivistas aparecen más bien después de los años 50 del siglo pasado. Empiezan a ver realmente las profundidades de estos procesos y es lógico que la corriente de los positivistas viera a un hombre como Páez, que se mitifica y vive 40 años más que Bolívar. Dicen que Bolívar fue el Libertador por título, pero Páez es el que construye la república. Ellos se conforman con ver a Páez como el que abrió esa institucionalidad; entonces le suman una serie de atributos que se corresponde con la causa material de ellos.
Otra faceta que atrae a Carrero del héroe llanero es la del hombre ya viejo, al final de sus días, hecho añicos y en medio de la gloria marchita, opacada cuando se arrojó a las fauces de la oligarquía, que traicionó los ideales de Simón Bolívar. Para el historiador, aquel hombre careado con la historia “tiene que haber llegado a un examen de conciencia y haberse visto como una farsa de lo que fue”.
-¿Usted cree que Páez sigue siendo un reto para los historiadores?
-Yo creo que sí. Sobre Páez no es mucho lo que se ha escrito. Se necesita una obra que trabaje sobre Páez en el contexto de su tiempo: Páez atrapado en el sistema capitalista, Páez atrapado en las oligarquías comerciales, Páez atrapado en la casta militar. La constitucionalidad moral de Páez, que era frágil, quedó hecha añicos y debe haberse encontrado en algún momento preguntándose: ¿qué hice yo?.Ya no puedo regresar. Y tuvo que zumbarse por el camino del medio.
-Pero él estuvo de acuerdo…
-Claro, de otra manera no hubiese podido llegar allí; por eso digo que tuvo una constitucionalidad moral muy frágil. Después de haber pasado por las condiciones difíciles de pobreza, un hombre de 40 años que está a las puertas del poder seguro que dijo: “aquí lo mejor es asegurar esto”. Tenía otros intereses y esos intereses quedaron demostrados a lo largo de su vida pública.
Plantea Carrero que en la visión y en el horizonte de Páez no figuraban la noción de soberanía y de la grandeza de la patria. La patria comenzaba con él. Primero estaban sus riquezas.
“Es decir, Páez fue un eslabón más; quien tenía los sueños de grandeza era Bolívar. Sueños de soberanía, de unión, de libertad, y que veía aquello clarito. Bolívar era un hombre ilustrado y había estado en Europa. Es lamentable que un hombre (Páez), de una gran trayectoria militar, no cristalizara” como figura al servicio de un ideal, confiesa Carrero.
Texto/ Manuel Abrizo
Foto/ Girman Bracamonte

El 24 de junio se cumplieron 21 años desde que Hugo Chávez y los oficiales del MBR-200 explicaron a políticos e intelectuales, a través de un documento enviado desde Yare y el Cuartel San Carlos, por qué se alzaron contra Carlos Andrés Pérez. Rescatar la independencia de poderes, reivindicar el derecho a la vida frente a la delincuencia y acabar con la corrupción inspiraron el alzamiento

27 de junio de 1818

Hugo Chávez. No hay quien pueda dudar de su capacidad para enseñar usando los medios

FRANCISCO ARIAS CÁRDENAS |  EL UNIVERSAL
lunes 1 de julio de 2013  
Cada 27 de junio celebramos en el país el Día del Periodista. Lo hacemos recordando una fecha de enorme significación histórica, aquel 27 de junio de 1818 cuando circuló el primer ejemplar del Correo del Orinoco. El Libertador comparó su valor a los cañones de artillería y en esta primera etapa se proponía combatir la influencia negativa de la "Gaceta de Caracas" que se encontraba colocada en el bando realista. El lema mismo del Correo del Orinoco era un himno a la Libertad: "Somos libres, escribimos en un país libre y no nos proponemos engañar al público".

En muchas partes del país hemos recordado y honrado la memoria de un comunicador extraordinario, de un formador por la vía de los medios: El Comandante Hugo Rafael Chávez Frías. No hay quien pueda dudar de su capacidad para enseñar, para formar con el uso de los medios de comunicación al pueblo que va construyendo conciencia en la senda cierta del ejercicio de su libertad y de su participación consciente. Muchas actividades de recordatorio y de celebración. Foros, entrevistas y encuentros enriquecedores con relación a la actividad de los comunicadores, formadores de opinión en nuestra patria. Nada fácil, ni nacional ni regionalmente, hacer la selección y entrega de premios. Siempre serán menores en número los merecimientos a los merecedores. Y en la región zuliana el ejercicio del periodismo ha tenido baluartes que han sido referentes nacionales durante la historia republicana.

Un periodismo honesto, comprometido con la construcción de nuevos espacios de diálogo y comunicación y de seres humanos auténticos, libres y armónicos, es lo que celebramos en este día. Es la razón por la que felicitamos a los que ejercen tan delicada profesión de comunicadores. 

fariascardenas@gmail.com

“¡Por eso insurgimos!”

Hugo Chávez y Francisco Arias Cárdenas en presión después de la intentona golpista de 1994, tomada por el fotógrafo José Grillo, quien falleció este 23 de mayo / Archivo El Nacional
Hugo Chávez y Francisco Arias Cárdenas en presión después de la intentona golpista / Archivo El Nacional
El 24 de junio se cumplieron 21 años desde que Hugo Chávez y los oficiales del MBR-200 explicaron a políticos e intelectuales, a través de un documento enviado desde Yare y el Cuartel San Carlos, por qué se alzaron contra Carlos Andrés Pérez. Rescatar la independencia de poderes, reivindicar el derecho a la vida frente a la delincuencia y acabar con la corrupción inspiraron el alzamiento

Camufladas en la correspondencia que iba y venía entre el Cuartel San Carlos y la cárcel de Yare, tras la captura de los insurrectos del 4 de febrero de 1992, se colaron 10 páginas redactadas por los tenientes coroneles Hugo Chávez y Francisco Arias Cárdenas, con fecha 24 de junio de aquel año, en las que explicaban a líderes políticos e intelectuales de Venezuela por qué se sublevaron contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez.
Encarnados en la piel de “soldados bolivarianos”, los oficiales superiores, subalternos, suboficiales profesionales de carrera, tropas profesionales y soldados que integraban el MBR-200 justificaron la insurrección militar en la consecución de cinco objetivos: recuperar la independencia de poderes, defender la integridad y la soberanía nacional frente a  la dominación extranjera, velar por el derecho a la vida, reivindicar la libertad de expresión y desmantelar la corrupción en los poderes públicos.
El capitán retirado del Ejército Carlos Guyón Celis, firmante del documento y voz activa en las discusiones, asegura que invirtieron alrededor de 3 meses en tachar párrafos, cambiar comas y debatir las razones que se argumentarían en la proclama “¡Por eso insurgimos!”. La presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Gladys Gutiérrez, y el ex constituyente y parlamentario Alberto Jordán Hernández figuraban en el equipo de abogados que sirvieron como mensajeros para que aquellos folios fueran discutidos por cerca de 60 miembros del MBR-200.
Fracasada la vía armada, los comandantes del movimiento propusieron otra estrategia: exigir un referéndum revocatorio contra el Ejecutivo, el Congreso y el Poder Judicial; la renuncia del entonces llamado Consejo Supremo Electoral; y la instalación de un “gobierno de emergencia” que gestionara la transición. “Aunque aquel planteamiento parecía apelar a una salida institucional, en realidad entrampaba al Gobierno en un callejón porque el mecanismo revocatorio no existía en la Constitución de 1961”, expresa Guyón.
Convencidos de que la Fuerza Armada no podía ser “cómplice y sostén de usurpadores de la soberanía política, (…) de los saqueadores de la hacienda pública, de los hambreadores del pueblo en provecho propio”, los sublevados citan el pensamiento de John Locke y el barón de Montesquieu para exigir la restitución de la independencia de poderes como condición ineludible para blindar las garantías democráticas.
“En Venezuela no existe separación alguna entre las ramas del poder público, pues los partidos políticos (…) conspiraron entre sí para usurpar la soberanía popular y lograr que el Ejecutivo se arrogase la totalidad de los poderes del Estado”, indican en el documento los oficiales del MBR-200. También denuncian que el voto se convirtió en “una farsa procesal” y definen al Presidente de la República como “dueño y señor del Poder Legislativo, y a través de éste del Poder Judicial”.
En segundo lugar, acusan al gobierno de Pérez de convertir a Venezuela en un “protectorado” de Estados Unidos y la Organización de Estados Americanos al respaldar la aprobación de la resolución 1080 del sistema interamericano, que convoca a los Estados miembros de la OEA a intervenir cuando se produzcan “interrupciones abruptas” de los regímenes democráticos de la región. Además, condenan que se pidieran créditos a organismos financieros internacionales, pues la deuda externa “menoscaba la independencia y soberanía del país”.
La proclama define como “alarmante” el incremento en el número de delitos de sangre registrados en la época. “El gobierno imperante es una tiranía que se siente libre de disponer arbitrariamente de la vida de los ciudadanos y de permitir que las policías y el hampa asuman el papel de verdugos”, señalan en el comunicado.
Los oficiales del MBR-200 aseguran que el derecho de manifestar está anclado en la libertad de expresión, potestad insoslayable del pueblo para hacer escuchar sus reclamos. En último término, cuestionan “el saqueo del tesoro público y el peso de una deuda contraída para enriquecer a gobernantes corruptos y sus cómplices”. Concluyen que, en ese contexto, la Fuerza Armada estaba llamada a restituir el imperio de la ley.
A 21 años de haber sido escrita, el historiador Elías Pino Iturrieta lee esta circular como una crítica sistémica y revolucionaria a la crisis sociopolítica que atravesaba Venezuela a principios de los noventa, pero en ningún caso divisa una aproximación socialista en esta interpretación de la realidad nacional.
“El cuestionamiento que hace Chávez en este documento era habitual en círculos políticos y en los medios de comunicación. La diferencia es que su planteamiento no deja títere con cabeza y propone una reforma amplia y profunda de todos los poderes, que sólo puede ser inducida por una Fuerza Armada redentora, que funge de vengadora de la sociedad”.
Guyón recuerda que él y otros miembros del alzamiento se opusieron a que el término “revolución” figurara en el comunicado. “Muchos no estábamos dispuestos a asociarnos con ningún bando ideológico, menos aún con movimientos de izquierda armada como la guerrilla colombiana, que eran el emblema de lo que se interpretaba como ‘revolucionario’ en aquel momento”.
Pino advierte que las contradicciones entre aquellos postulados y el desempeño de Chávez en el Gobierno tendrán siempre la misma justificación dentro de la retórica oficialista: librar a Venezuela de la influencia de Estados Unidos. Se aventura a suponer que las élites políticas de la época no prestaron mayor atención al documento dado que su difusión, más allá de los círculos que apoyaban al MBR-200, fue escasa. “El país de entonces estaba desencantado con la democracia y todos éramos conscientes de eso. Al elegir a Chávez en 1999, la sociedad legitimó el golpe del 4 de febrero de 1992 y lo convirtió en el salvador político del país”.

Santo Hugo Chávez de La Piedrita. Ellos mismos lo canonizaron, sin Vaticano de por medio. El altar en su nombre se levantó hace poco más de un mes en lo alto de ese barrio donde habita el grupo armado más temido de la parroquia 23 de Enero: el colectivo La Piedrita. El monumento es una versión en pequeña escala del mausoleo en honor del fallecido presidente que fue instalado por el Gobierno en el Museo Histórico Militar.

Chávez: mito y souvenir

Chávez: mito y souvenir / FRANCESCA COMMISSARI
Chávez: mito y souvenir / FRANCESCA COMMISSARI
En un altar de La Piedrita ya lo proclaman santo. Su figura se vende en la calle, en la web, incluso en tiendas esotéricas. El Gobierno hizo del Cuartel de la Montaña un mausoleo para que sea venerado y en su nombre inauguran plazas y estadios. Algunas instituciones del Estado también difunden su foto como único símbolo de la revolución, otras ya dejaron de hacerlo

I. Santo es el señor
Santo Hugo Chávez de La Piedrita. Ellos mismos lo canonizaron, sin Vaticano de por medio. El altar en su nombre se levantó hace poco más de un mes en lo alto de ese barrio donde habita el grupo armado más temido de la parroquia 23 de Enero: el colectivo La Piedrita. El monumento es una versión en pequeña escala del mausoleo en honor del fallecido presidente que fue instalado por el Gobierno en el Museo Histórico Militar.
Jesucristo, Bolívar y Chávez aparecen como una suerte de Santísima Trinidad en una gran pancarta que está como telón de fondo de una réplica chiquita de la lápida de mármol gris donde están los restos del jefe del Estado. En una foto enmarcada, el comandante se encuentra con la fallecida dirigente popular Lina Ron, quien funge de María Magdalena. Una serie de bustos de íconos revolucionarios, hechos de arcilla por un artesano de la zona, fueron erigidos a los lados de ese panteón popular en el que nunca faltan ni las flores ni la custodia de un soldado de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana habilitado para proteger la obra de ese grupo al margen de la ley.
Ese jueves, el uniformado está solo. Nadie más visita a esa hora el monumento. Es difícil y peligroso entrar en ese barrio cuyas calles están cerradas con rejas eléctricas y custodiadas por este grupo que ha sido acusado de posesión de armas largas y de estar implicado en varios delitos, incluso el homicidio.  “Territorio liberado” lo autodenominan. “El altar fue construido por el colectivo La Piedrita con sus propios recursos”, cuenta el joven militar que cuida el templo popular creado para honrar la figura de quien fuera jefe del Estado de Venezuela por 14 años.
La idea de santificar al líder no nació en La Piedrita.  En el barrio de abajo, Elizabeth Torres, integrante de la comuna Simón Bolívar, destinó un espacio al lado de su kiosco para construir el altar que bautizó Santo Hugo Chávez del 23, el cual fue noticia curiosa en medios nacionales e internacionales hace dos meses.  Torres está dedicada a su cuidado y a diario recicla y arregla las flores que le envían los militares que custodian el Cuartel de La Montaña, que está a pocos metros de allí.
Las rosas, los claveles y las coronas que llevan los visitantes al sitio donde está enterrado Chávez terminan junto al busto del comandante hecho de anime que preside el centro de devoción creado por Torres. “Se nos fue muy pronto, todos los días hablo con él, es como Dios, que amó tanto a sus hijos que dio la vida por ellos”, dice y llora. Las lágrimas no paran mientras muestra los regalos que han llegado y que conserva: coronas de Ecuador, banderas de Argentina. Se detiene en uno que parece una respuesta mágica al tema de la inseguridad: “Este corazón de madera se lo trajo una señora a la que le secuestraron el hijo cerca de la frontera. Ella le rezó a Chávez y, como al muchacho lo soltaron, vino a darle las gracias”.
Tras su muerte, la imagen del presidente, destinada a convertirse -según sus seguidores- en un mito continental, parece haberse anclado en el imaginario popular de un sector de la población que lo siente y lo llora genuinamente como a un familiar.  
II. Marca institucional
El monumento máximo para exaltar a Chávez es el Cuartel de la Montaña. El Gobierno hizo de éste su altar oficial, su museo. Ningún presidente venezolano ha tenido jamás tamaño homenaje. Al principio había colas de tres y cuatro horas, ahora –aunque un metrobús gratuito facilita la llegada- cada vez hay menos visitantes. 
El semiólogo Humberto Valdivieso, investigador sobre cultura visual, asegura que lo que sucede es que la imagen de Chávez sola no tiene sentido. “Él fue una figura icónica construida por sí  mismo desde su oralidad, una oralidad que no está conectada a un monumento ideológico ni de infraestructura. Su forma de comunicación era muy contemporánea y funcionaba como las redes sociales: su discurso estaba en constante actualización, iba cambiando su contenido en tiempo real de acuerdo con las circunstancias”.
Añade Valdivieso que estrategia era su potencia. “Él era una voz que acompañaba permanentemente a la gente. Pero eso es ahora su debilidad como imagen. Este país se  caracteriza por una memoria muy corta, como el mito ya no está hablando, esta sociedad sobresaturada de estímulos lo olvida.  Al desaparecer su habla, desaparece su figura”. 
Durante su mandato, Hugo Chávez Frías fue figura omnipresente en el país.  Toda la imagen del Gobierno. Todo el poder. Su símbolo único. Desde aquel “por ahora” con el que se dio a conocer ante la opinión pública el 4 de febrero de 1992, durante el frustrado golpe de Estado al presidente Carlos Andrés Pérez, fue guionista, actor, director, productor y editor de la revolución bolivariana. Cada inauguración, cada misión, cada noticia, estaba casada con su presencia incansable en los medios de comunicación. 
En vida, Chávez fue la representación gráfica del Gobierno. Su cara era emblema de todo: su foto junto a cualquier candidato local era garantía de triunfo. Cada anuncio, cada publicidad, cada documento estaba asociado a su rostro.
Después de su muerte, su imagen sobresaturó los medios. Los recursos oficiales se invirtieron en perpetuarla. El politólogo Guillermo Tell Aveledo considera que el Gobierno, en especial el presidente Nicolás Maduro, la utiliza con el propósito de proyectar que el ideario sigue vigente.
El dibujo de sus ojos y su firma se pintaron en las fachadas de las construcciones de la Misión Vivienda y de varios edificios del Estado. La Dirección de Cultura del municipio Rangel de Mérida anunció que colocará en el aeropuerto local la primera estatua pedestre del comandante. Pero se le adelantaron: el embajador de Venezuela en Cuba plantó su busto en la Sierra Maestra, la emblemática montaña de esa isla. Y en Fuerte Tiuna se inauguró un estadio con el nombre de Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana con su respectiva estatua del presidente en versión beisbolista. Ipostel creó una serie de estampillas y postales con sus fotos. Se dice que el Banco Central de Venezuela sacará un billete con su cara. Las noticias reflejan que se construyen plazas Hugo Chávez en La Ceiba (Trujillo) y Perijà (Zulia). En Moscú inauguraron una calle.
Las televisoras públicas le rindieron homenajes efusivos. Vive TV creó la serie animada de dos capítulos Chávez Nuestro que Estás en los Cielos, que muestra al presidente rumbo al edén en una cabina del Metrocable. VTV difundió un cortometraje de animación muy similar, hecho por la cooperativa Barrio TV, que relata la llegada del presidente al Paraíso y el encuentro con su abuela Rosinés y algunos íconos de la revolución como Bolívar, el Che, Alí Primera y Salvador Allende. En Venezolana de Televisión  permanece una publicidad con un credo que reza, en un intento de hacerlo eterno: “Creo en Chávez, el cristo de los pobres". No han faltado otros homenajes: el X Festival Internacional de Poesía le rindió tributo, porque escribió algunos versos (es decir, era poeta). El Premio Nacional de Periodismo porque, aunque no estudió esa carrera, era considerado un “comunicador social en constante batalla contra la mentira mediática”. El desfile de la Batalla de Carabobo le rindió honores. Sus fotos protagonizaron el acto como si él hubiese dirigido a los patriotas en 1821. Él y no Bolívar.
Sin embargo, cree Aveledo que la repetición de la imagen de Chávez se ha convertido en una trampa para el propio Gobierno: “Mientras más le recuerden al pueblo la figura  mitificada de Chávez, más notarán las diferencias con el presidente actual, es un espejo al revés, la imagen de Chávez lo que revela es que Nicolás Maduro no es él. Por una parte, Chávez es lo único popular que tiene el Gobierno, pero su exposición extrema obliga necesariamente a la comparación”. Añade que Chávez queda entonces como el bueno de la partida. “Él no es testigo de los resultados de sus políticas públicas, sobre todo en el área económica. Poca gente asociará sus acciones con las consecuencias, van a ser culpa de su heredero”.
Quizás por eso poco a poco su imagen ha ido desapareciendo como marca de Gobierno. Por ejemplo, ya dejó de ser el cabecero de casi todas las páginas web de organismos y empresas del Estado. Aún el Ministerio de Agricultura y Tierras, el de la Mujer y Corpoelec mantienen su imagen como portada, pero otros entes la han relegado a un link o simplemente ha desaparecido, como en el caso de los ministerios de Salud y Educación. Los canales televisivos repiten su imagen, pero en menor proporción que las semanas después de su muerte.
III. 2 por el precio de 1
A la vez, Chávez se multiplica en objetos. La imagen del revolucionario socialista entró en las leyes del mercadeo y la publicidad, del capitalismo salvaje. El líder que iba a unir el continente en una sola nación es el souvenir de la República Bolivariana de Venezuela.
Aún en vida, la figura de Chávez se vendía en coroticos. Ahora todavía más. “La iconografía chavista ha incrementado tanto sus representaciones como sus usos: de ser un souvenir o, simplemente, un objeto que representaría el apoyo a la causa política, pasó a ser una especie de objeto-fetiche con el cual perpetuar la imagen del líder”, expresa la historiadora del arte Grisel Arveláez.
Convertir a alguien en objeto, para Aveledo, hace que se diluya como figura histórica y se transforme en una imagen sin contenido. Ejemplifica con el Che Guevara: puede llevarlo en una franela un adolescente en Europa sin saber muy bien quién es, sólo tiene un barniz informativo sobre él. Lo mismo, a su juicio, puede pasar con el comandante Chávez: una forma sin fondo.   
Un vendedor de El Silencio exhibe franelas, fotografías, bolígrafos, llaveros, destapadores con la imagen de Chávez y la frase: “Recuerdo del Cuartel de la Montaña”.  No es el único que tuvo esa idea. Por las calles circundantes, otros buhoneros comercian con los mismos objetos. Se repiten las fotos y los adornitos. Sin embargo, un vendedor ambulante que coloca sobre un mantel en la acera diversas postales del presidente se queja: “Ya no se vende tanto como antes”. Asegura que cuando acabe de vender el lote de imágenes, no comprará otro. Cambiará de ramo.
Ya hay sitios especializados que venden diseños exclusivos. Algunos compradores van por real interés, otros por curiosidad o por simple broma. Un puesto del mercado de buhoneros que está ubicado en la estación de Bellas Artes y una tienda del hotel Alba Caracas se han dedicado únicamente a comercializar productos con la imagen del fallecido presidente. Relojes, zarcillos, collares, vasos y la última novedad: franelas con la imagen fosforescente de los ojos de Chávez para que se pueda ver en la oscuridad. De todo. Rafael, dueño del cubículo de Bellas Artes, dice orgulloso que su comercio fue reseñado en una guía turística. “Acá vienen de todas partes, hasta gringos, y me compran”.  
Otros trabajadores informales también se lucran sin pagar derechos de autor. En la autopista venden CD quemaítos de música interpretada por un Chávez en faceta de cantante. También una versión pirata de Cuentos del arañero, un libro que el Ministerio de la Cultura publicó el año pasado de un Chávez en modo escritor.
Nuevos objetos salen al mercado. Como cuando hay temporada de beisbol o una serie televisiva de alto rating, el sentido empresarial llevó a un grupo editorial a publicar en abril un álbum de barajitas alusivo a la vida del revolucionario. En algunos kioscos del centro se vende. 5 bolívares el cuaderno. 5 bolívares el sobre con 4 imágenes.
Tampoco las páginas web de compra-venta han pasado la oportunidad de comercializar la figura. En Mercado Libre, Chávez  se vende en varios modelos y precios, incluso  por 75.000 bolívares se ofrece un busto de 1,2 metros de alto fabricado en Mérida y que hasta el momento no ha tenido comprador. 
La imagen del presidente también está a la venta en contadas tiendas esotéricas del centro, junto a pequeñas efigies de José Gregorio Hernández, el Negro Primero, Simón Bolívar o el Indio Guaicapuro, algunos íconos de las cortes de María Lionza. Sólo un local de la avenida Baralt y otro de la calle Sur 4 de Quinta Crespo ofertan imágenes de un Chávez de 1 metro de estatura vestido de militar. Las esculturas de cerámica están fabricadas en San Antonio del Táchira y cuestan entre 750 y 1.100 bolívares. En algunos comercios  no las tienen porque ya se agotaron, otros se niegan a venderlas: consideran un irrespeto rendir culto a una persona que acaba de fallecer.  Entre los espiritistas muchos consideran que aún no es tiempo de hacer rituales invocando al líder de la revolución. “Los espíritus sólo bajan después de los 3 años”, indica una médium que trabaja en la calle Eduvigis de Petare, por eso se niega a hacer trabajos que involucren al presidente. “Quien diga que está bajando a Chávez está mintiendo”, asegura otro cultor de María Lionza que trabaja en la Baralt. En la vía del embalse La Mariposa hay numerosos altares del espiritismo. En ellos están Bolívar, Don Juan del Dinero, la India Tibisay, la Negra Matea, Juan Vicente Gómez, los Santos Malandros y muchos otros. Pero el comandante no. Por ahora. Sin embargo, los miembros de un centro espiritista del lugar se ofrecen sin tabú a hacer un ritual si el cliente les lleva  la efigie de Chávez. “No hay problema”, dicen y están dispuestos a negociar un precio. El mercado le gana al mito.
Rafael está orgulloso
Su puesto en el mercado de buhoneros de Bellas Artes es visitado por turistas de todo el mundo. “Hasta gringos”, expresa animado. La especialidad de su negocio es única y exclusivamente la figura del comandante. En gorritas y franelas que manda a estampar, en CD y DVD quemaítos. “¿Lo quiere cantando en los Aló, Presidente o quiere las canciones que él compuso y cantan otros?”, pregunta mientras hace un inventario de su oferta comercial

Rafael Osio Cabrices, un valenciano que trascendió el Puente de La Cabrera

Libros: Rafael Osío Cabrices

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Clara ruta de salida y de llegada. Cable tendido con firmeza de un punto a otro. Rigurosa administración del uso de cada palabra. Quiero decir esto: Rafael Osío Cabrices debe ser uno de los mejores prosistas venezolanos, aquí y ahora. El puño con que sostiene sus textos cortos, como el centenar reunido en Apuntes bajo el aguacero (Editorial La Hoja del Norte, Caracas, 2013), quizás se inscriba en cierta tradición anglosajona: despojarse de adornos, ir directo al trato con los hechos. Hacer de la interpretación un ejercicio fundamentado. Evitar el cruce de esa frontera donde el pensamiento comienza a vacilar. También en sus trabajos de mayor extensión: hace poco leí, en una recopilación publicada por la Universidad metropolitana sobre Arturo Úslar Pietri, un ensayo suyo dedicado a El globo de colores: "Ulises en el mástil" se lee con regusto, viaje sobre un libro de viajes, otra vez la mano firme que conduce al lector por un camino trazado con minuciosidad.

Quiero nada más que sugerirlo: ni son exactamente crónicas, ni han sido pensadas dentro de los límites del periodismo. El autor no parte del reporterismo hacia el pensamiento.

Su proceso es el inverso: piensa y luego usa las herramientas a disposición del buen escritor, para circular las ideas de un venezolano angustiado por el país.

Porque de eso trata Apuntes bajo el aguacero: son las expresiones de un ideario en proceso de conformación, que se sirve del inagotable repertorio que la cotidianidad nacional nos ofrece, no para narrar o recrear el transcurrir de todos los días, sino, vale repetir, para conectarlo con los asuntos que Osío Cabrices se ha propuesto debatir.

En uno de los textos más sugestivos del libro, "La frustración histórica", Osío le sigue los pasos al relato corriente del malestar que comparten venezolanos de distintas generaciones: "Ese relato de la derrota es tan fuerte y tan constante que se le puede encontrar en el último lugar imaginable, la mismísima memorabilia patriótica; fuera de sus respectivos y específicos contextos, hay dos frases que lo hacen visible incluso allí: aquella en la que Bolívar dice haber arado en el mar y aquella otra que dejó Miranda antes de embarcarse a la cárcel y la muerte: Bochinche, puro bochinche". Reconocerse en el malestar no detiene la mirada de Osío en el pasado. Al contrario, Apuntes bajo el aguacero es un libro ciudadano, incapaz de asumir la opción de la indiferencia. Sus páginas tienen esta virtud: en ellas todo importa. Los pequeños hechos alcanzan significación, porque son evidencias de males de mayor envergadura.

Al final, el hombre que observa y piensa nos deja esta sensación: de que hay sonidos en el ambiente, que sugieren una Venezuela en resurgimiento.