Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

sábado, 25 de febrero de 2017

Observe en la grafica la imagen de lo que han hecho los diferentes imperios colonialistas desde que "alguien", a lo mejor Cristobal Colon fue "el primero", piso tierras de esta Tierra de Gracia que hoy se llama Republica Bolivariana de Venezuela....Para muchos el mas sorprendente, por ser el ultimo descubierto, es el Plan Maestro de los narco traficantes por un lado y por el otro de los nativos del Medio Oriente musulman, druso, etc...,conocidos aqui con cancion cañonera y todo como "los turcos que vendian cortes de tela, edredones, lenceria, etc a credito y por eso iban detras de uno cobrando cada quincena sus creditos" mientras infiltraban a Venezuela hibridandose con humildes mujeres lugareñas, Plan Maestro que fue develado al denunciar el Canal de Noticias CNN en Español las vagabunderias hechas a espaldas de muchos venezolanos y desde hace años, a traves del reportaje "Pasaportes en la Sombra", y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, revelar la verdad detras de uno de esos "turcos": Tareck El Aissami Maddan, merideño, ex lider universitario y actual Vice Presidente de Venezuela, junto al colombiano metrobusero soez de Nicolas Maduro Moros como Presidente. Gracias a la serie "Guerra de Tronos" puedo ilustrar lo que siento desde niña hacen con mi pais de origen: Venezuela, las diferentes camadas de extranjeros, con dignas excepciones, que han expoliado nuestro rico, mal querido y mal defendido territorio, por un pueblo que fue capaz de llevar y adorar a Hugo Chavez/Fidel Castro en el poder, demostrando desde 1959 su total pusilanimidad para ver lo que entre manos se traia Fidel Castro , su "Revolucion Cubana", y el gentio al que hemos recibido sin mayores protecciones territoriales, por lo que ahora nos sentimos "abandonados por Dios", "El nos oculto su Rostro" y la desesperanza y el miedo inundaron nuestras tierras...Oracion, Fe, Paciencia y Perseverancia nos devolveran la dignidad que perdimos por pusilanimes, de ser la "Nueva Jerusalem" verdad divina que Venezuela posee y ya no estaremos tan existencialmente tristes y abandonados. Ahora si seremos la raza cosmica que definio Simon Bolivar en su Carta de Jamaica, y el pueblo que libero y creo 5 naciones independientes. El faro de luz y esperanza para la Nueva Humanidad







Para representar a Venezuela y lo que siempre he visto que le hace todo el que vienen de otras tierras a conquistar sus riquezas y llevarselas o aprovecharse de ellas tome el personaje de Daenerys «Dany» Targaryen  de la saga de literatura fantástica Canción de hielo y fuego, escrita por George R. R. Martin. Daenerys es uno de los personajes principales y posee capítulos narrados desde su punto de vista en Juego de tronosChoque de reyesTormenta de espadas y Danza de dragones. En la adaptación televisiva Juego de Tronos, el personaje es interpretado por la actriz Emilia Clarke.
Daenerys fue la única hija del rey Aerys II Targaryen y de su hermana-esposa, la reina Rhaella. Tras la muerte de su padre y de su hermano mayor en la Guerra del Usurpador, su madre murió dando a luz a la pequeña Daenerys. De esa manera, su hermano mayor Viserys quedó como legítimo rey Targaryen al Trono de Hierro y ella como su heredera.
Se ha señalado que el destinador inicial del personaje de Daenerys es el «deseo de venganza»
Y DIGAME LA GROSERIA QUE UN AUTOBUSERO IGNORANTE Y SOEZ COMO NICOLAS MADURO CUYO GUION MANDADO DESDE CUBA LE PERMITE QUE SE BURLE EN PUBLICO, REVESTIDO DE SU CARGO DE PRESIDENTE DE LA REPUBLICA DE VENEZUELA SIENDO COLOMBIANO Y HOMBRE SUPUESTAMENTE SERIO ANTE LOS VENEZOLANOS UNOS PUSILANIMES QUE SALEN EN EL VIDEO HACIENDOSE ECO DEL "CHISTE MALO" DE MADURO, CONTRA LILIAN TINTORI Y SU VESTUARIO EN LA ENTREVISTA CON DONALD TRUMP, PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS.








VENEZUELA EN MANOS DE LOS COMUNISTAS DESDE QUIEN SABE CUANDO

miércoles, 22 de febrero de 2017

¿Con la misma gente? ¡Ni de vainas! Humberto Seijas Pittaluga


Sesquipedalia
¿Con la misma gente? ¡Ni de vainas!
Humberto Seijas Pittaluga

Recientemente, Eddy Barrios, uno de los hijos adoptivos de Puerto Cabello con más enjundia, bagaje cultural y cantidad de artículos de opinión —aparte de ser buen piloto naval, buen músico y buena gente— compartió con un grupo de amigos un intercambio epistolar que tuvo con un cuñado.  Básicamente, era la respuesta a una hipótesis que le esbozaba este.  El planteamiento —palabras más, palabras menos— era: ¿qué tal si la alternativa democrática busca el acercamiento con eso que llaman el “chavismo crítico” para salir del ilegítimo?  Vale decir, unir fuerzas con la gente de Nícmer Evans, de Juan Barreto, del PPT y del PCV para hacer un grupo tan numeroso que ni las madamas del CNE —con todo y la maestría que tienen en trácalas electorales— podrían intentar desconocer esa realidad o robarle los votos.  Reconozco que la idea es tentadora; y que lo más probable es que ya haya gente propiciándola por ahí, pero pienso que habrá que decir como en los garitos: barájamela más despacio.

Primero, porque, como dice el capitán Barrios, eso de unirse o permitir a los chavistas entrar en un nuevo proyecto de país, hace recordar dos momentos ya experimentados: “el del ‘chiripero’ y el de 1988, cuando todos nos unimos con grandes esperanzas contra el puntofijismo y los errores de la IV República y votamos por el Mesías Redentor”.  A todos, esos momentos nos hacen sentir un sabor áspero y reverdecer malos recuerdos.  Puesto de nuevo en palabras de Eddy, “un nuevo ‘chiripero’; donde se amancebaren los nuevos ‘buenos’ contra los viejos ‘malos’ del régimen corrupto, incapaz y narcoterrorista sería como reeditar esas dos experiencias harto conocidas”.

Por otro lado, añado yo, eso no sería gratis.  Ellos buscarían su cuota de poder; se pondría de moda esa forma de operar que, a falta de una palabra en español que la describa, importamos del francés: “cohabitación”.  Con lo chocante que me cae la palabreja porque, originalmente, significaba: amancebamiento, contubernio.  Con todo lo que eso implica.  Sobre todo si ese “arreglito”, ese “entendimiento”, se va a hacer con unos resabidos (y resabiados) veteranos de la vieja manera de hacer política.  Todos son “perros que comen manteca”.  No hay que intentar solucionar el problema mayúsculo que tiene el país poniendo a los mismos hombres que nos han traído al estado de cosas actual.  ¿Para qué, para llevar a la práctica las mismas ideas que han sido la línea de acción (o de inacción, más bien) del régimen?  Habrá que poner de moda aquello del Cabito: “Nuevos hombres, nuevos ideales, nuevos procedimientos”.  Pero de verdad-verdad; no el reencauchamiento de personajes ya gastados y mañosos que intentarán hacer lo de siempre: conseguir su ñemeo mediante los mismos procedimientos y descartando por la borda eso, tan abstruso para ellos, que mientan “ideales”.

O sea, puesto nuevamente en el verbo del capitán Barrios: “Quiero que hombres con conocimiento, preparación y experiencia en sus áreas profesionales, con honestidad y capacidad asuman la gerencia pública, para que Venezuela pueda reconstruirse, reorganizarse y reinstitucionalizarse, y saquemos provecho de los inmensos recursos de toda índole que seguimos teniendo por la gracia de Dios (…) Más democracia, economía de mercado, integrarnos al siglo XXI, dejar atrás el castro comunismo y el socialismo del siglo XXI (…) No quiero oír nada mas de Fidel, el Che o el difunto. Déjenlos en sus tumbas.  Que descansen en paz y nosotros descansar de ellos”.

No es, entonces, dar dos saltos generacionales para entregarle la conducción del país a los hoy estudiantes, como propician algunos.  No, a ellos hay que rendirles el agradecimiento por la labor patriótica que están haciendo diariamente, estimularlos para que sigan adquiriendo conocimientos y experiencia, no dejar que se extinga en ellos la llama de la devoción por Venezuela.  ¿Pero es que se puede entregar la conducción de un Boeing 777 a un piloto recién graduado de una escuela de aviación civil donde, cuando mucho, tripuló una Cesna 206?  Con un poquito más de edad, pero con mucha más experiencia profesional en sus respectivos campos, hay miles de conciudadanos bienintencionados que pueden echarse al hombro la pesada carga de sacar a Venezuela del foso donde los actuales mangantes han tratado de enterrarla durante dieciocho largos años.  Casi cuatro períodos presidenciales de los de antes, y estos zarandajos siguen echándole la culpa al “gobierno anterior”.  Requiere gente con —además de experiencia y conocimientos— capacidad de sacrificio, visión de futuro y, sobre todo, resiliencia.  Porque van a ser el blanco de todas las críticas de gente que no entiende que habrá que tragar grueso; todos, ellos y nosotros.  Que no existe eso que les han vendido todo este tiempo de que se puede vivir sin trabajar, pegados a la ubre de la res pública; que tienen que despertarse de la obnubilación comunista y del echarle la culpa de sus pobrezas a los que generan riqueza porque generan, a su vez, los puestos de empleo.  En fin, que como explica el adagio gringo, "There ain't no such thing as a free lunch".

Remato con palabras de Eddy: “Estos dieciocho años deben quedar atrás; no volver a ellos”.
hacheseijaspe@gmail.com

sábado, 18 de febrero de 2017

El domingo 26 de febrero, a las 10:59 de la mañana, hora de Venezuela (14:59 GMT), habrá un eclipse anular de Sol en Piscis, que provocará efectos en nuestro mundo consciente, y por tanto nos conducirá a cambios en nuestros propósitos y metas durante los próximos seis meses.

VIERNES, 17 DE FEBRERO DE 2017

El eclipse solar del karma

Tomado del blog "Termometro Zodiacal" de Pedro Gonzalez Silva
El domingo 26 de febrero, a las 10:59 de la mañana, hora de Venezuela (14:59 GMT), habrá un eclipse anular de Sol en Piscis, que provocará efectos en nuestro mundo consciente, y por tanto nos conducirá a cambios en nuestros propósitos y metas durante los próximos seis meses.

Este eclipse ubicado cerca del Nodo Lunar Sur, se conecta a un “karma” colectivo, es decir, a aquellas cosas del pasado que cada cierto tiempo regresan para dar oportunidad a que se ajusten al destino o misión que como colectividad tenemos.

Bajo la energía del signo del pez, este eclipse favorecerá todo proceso sanador que necesitemos vivir en nuestro mundo psíquico y espiritual, y nos ayudará a cerrar ciclos y a limpiar nuestro subconsciente de programas que traban nuestras metas.

El Sol encarna a nuestro “yo superior” que ilumina nuestra consciencia, ese “yo superior” que somos nosotros mismos y que cada cierto tiempo necesita reformular estrategias y dar una nueva dirección a la vida que llevamos.

El Sol es energía, pone en marcha las cosas; evidentemente, cuando sale el Sol se produce un despertar, todos los seres vivos son motivados a entrar en acción; el Sol es luz, hace que las cosas puedan ser vistas y conocidas como son en realidad.

El Sol representa la visión clara y objetiva de las cosas. Al momento del eclipse “muere” el Sol, para en breve lapso renacer en todo su esplendor, con nuevos bríos y renovada vida. Así ocurre también con nosotros, pues el astro rey es nuestra esencia interna.

Desde el punto de vista simbólico y astrológico, al ser interrumpida la energía del Sol, el poder de nuestro mundo interno subjetivo, “destruye” una imagen de autoridad o poder, a fin de dar paso a un nuevo criterio de centralización de fuerzas.

La palabra “karma” cobrará especial vigencia porque muchas situaciones del pasado que no fueron abordadas de manera justa o quedaron inconclusas, regresarán para ser resueltas y cumplir su ciclo.

La energía pisciana está reconcentrada con la presencia de Neptuno, astro que rige a la franja zodiacal de los peces y al estar en su morada desarrolla al máximo todas sus cualidades, relacionadas con la intuición, los poderes psíquicos y extrasensoriales, la conexión con el más allá.

Se mueven con fuerza las energías de Piscis, cuyo periodo comenzó el 18 de febrero con la entrada del Sol a este signo, despertando sus energías esenciales que llaman al cierre de un ciclo, y libera fuerzas que no conocen de límites, que no sabes establecer diferencias entre el bien y el mal, y que pueden fluctuar entre ilícitos, drogas, y estafas, y las más elevadas cualidades espirituales, y entre cuyos matices está un alto potencial creativo y artístico que bien canalizado produce grandes obras, y con energías distorsionadas nos lleva a creernos realidades que no son tales.

A la par que se produce este eclipse, Marte y Urano se colocan en exacta conjunción en Aries, sumando a las fuerzas transformadoras y kármicas de este eclipse, una ráfaga energética de acción  acelerada, sorpresiva, disruptiva, que sacudirá a la humanidad con hechos inusuales que se irán dando uno tras otro, abriendo el camino a nuevas realidades.

** Escucha “El Termómetro Zodiacal” en la radio, a través de estos dos enlaces:


¿Recordara el Dr. Jose Napoleon Oropeza que el Dr. Ricardo Bello fue Director Ejecutivo de la Fundacion Circuito de Museos del Estado Carabobo (FUNDAPATRIA) en los inicios del S.XXI y la obra que alli realizo?

El dragón y sus múltiples rostros
“Viajamos con Ricardo Bello, a través de la concatenación de fragmentos de ese diario, en los cuales se combinan la narración de anécdotas personales y la exégesis de textos ajenos”


By JOSÉ NAPOLEÓN OROPEZA
El Nacional Papel Literario 12 DE FEBRERO DE 2017 
“El instante es un cuerpo que cambia de mundo”
Roland Barthes
I
A finales de septiembre del año 1983, cuando entré a una de las aulas de clases de la Universidad Simón Bolívar, dispuesto a reinventar los posibles conocimientos adquiridos en mis años de estadía en los Seminarios de Guanare y de Barquisimeto y, luego, en el Kings College de la Universidad de Londres, sobre los temas insondables de la imagen y la epifanía, como puntos de llegada y de partida en todos los lenguajes del arte, armado, como siempre lo he estado, de una Biblia, ya casi descuadernada, y de los poemas de Enriqueta Arvelo Larriva, descubrí, de pronto, a un joven que me sonreía desde el pupitre, sin quitar la vista de los libros que llevaba conmigo.
Como siempre lo hago cuando entro en un salón de clases, coloqué los libros sobre la mesa, sin perder de vista al joven que seguía mis movimientos. Pícaramente, dibujaba una sonrisa mientras se cambiaba, una y otra vez, de pupitre, como si no se sintiera cómodo en ninguno de ellos. Solo se serenó cuando ocupó uno de los asientos de la primera fila, equidistante al mío, sin apartar la vista de los libros, mientras yo me disponía a comenzar un nuevo viaje hacia el tema favorito en mis clases y en las conferencias dictadas a lo largo de toda mi existencia: La imagen y la epifanía, los pozos insondables en el arte.
Aquella tarde inolvidable, pasé más de tres horas, hablando de ese tema, mientras los oyentes, quizá asombrados, estupefactos pero no aburridos, reinventaban, desde sus pupitres, algunas anécdotas sobre la batalla de Jacob con el Ángel; los espejos de Salomé y el engaño a la Reina de Saba; el rapto de Helena y la fábula del tiempo a partir de la imagen de un niño que juega a crear el sol frotando dos piedras, tratando de sacar chispas de las disquisiciones de los filósofos presocráticos, en especial las del gran Heráclito de Éfeso: sintetizaba, a través de mi discurso, en la gota de un río inagotable, todas las fábulas en los pies de un niño que, al jugar con las piedras, medía el universo y reinventaba las múltiples historias tejidas por los oyentes desde sus pupitres.
El joven que no dejaba de sonreír, no reescribía ninguna fábula. Seguía mirando atentamente el puñado de libros colocados por mí encima de la mesa. O, por lo menos, eso creí en aquel instante cuando –sin esperar a que terminara la clase– se levantó y, después de pedirme permiso, casi en susurros, tomó uno de los textos que llevaba conmigo. Empezó a hojear el libro que habría llamado su atención, desde el momento de ser colocado encima de la mesa: El otro incastrable, de Daniel Sibony.
Retornó al pupitre con el libro en la mano. Luego de hojearlo, registró en una libreta los datos bibliográficos. Se levantó de nuevo, para devolverme el libro, después de darme las gracias, tras un apretón de manos y pronunciar su nombre:
―Gracias, profesor. Soy Ricardo Bello. Saludos le envía su amigo Oswaldo Trejo.
Desde aquella tarde, la presencia de Ricardo Bello ha sido constante a lo largo de toda mi existencia. Sin intuir, en aquel instante que, empezaríamos a tejer una amistad tan sólida como una de las piedras que acomodo en el canastillero de mis santos. Desde esa tarde, empezamos a intercambiarnos libros y a comentar lecturas, tras cada uno de nuestros prolongados encuentros, durante casi cuarenta años.
Compartimos experiencias laborales en el Ateneo de Valencia, institución en la cual Bello se desempeñó ad-honorem, en calidad de Director de Artes Visuales, mientras, al mismo tiempo, nos asesoraba en la organización de los Coloquios de Literatura, junto con la infatigable Sachenka Oropeza, así como en la conservación de la valiosa colección de arte del ateneo y su Biblioteca Enrique Tejera, única en su riqueza patrimonial en materia de sociología, filosofía y lenguaje de las artes, en el interior de nuestro país.
Aquel joven que conocí en la Universidad Simón Bolívar, quien se trasladó de Caracas a Montalbán, para dirigir la producción de naranjas en la Hacienda Montero, situada en Montalbán, Estado Carabobo, y, ocasionalmente, dictaba clases de Postgrado en la Universidad de Carabobo, siempre me sorprendía con su erudición, por la fogosa pasión por los libros. Seguramente no solo me sorprendería a mí, si no, también, a quienes fueron sus condiscípulos, cuando cursó estudios conducentes a la Licenciatura en Letras en la Universidad Central de Venezuela y de Maestría en Literatura Hispanoamericana y de Doctorado, en la Universidad Simón Bolívar, de Caracas. Su erudición sorprendía, de una o de otra manera, a quienes lo hemos tenido cerca, erudición que ha estado acompañada de una incansable e infatigable producción literaria que incluye novela, ensayo, crónica, publicados desde el año 1992, cuando dio a conocer su novela Anareta y un hermoso y contundente ensayo: “Lezama Lima, lector de Pascal”.
II
Después de siete libros publicados, nos sorprende ahora con un hermoso libro titulado El año del dragón, publicado en el año 2015, por Editorial La Castaliadentro de su Colección Revista Montero, texto que pareciera resumir en sus páginas, no solo la experiencia de Bello como escritor, sino, al mismo tiempo, hilvanar anécdotas en un diario que tiene la particularidad de ser estructurado en fragmentos. A través de la lectura de tales fragmentos, asistimos, con el autor, a la recuperación de su experiencia vital como estudiante de bachillerato en los Estados Unidos, estudiante universitario en la UCV y en la Universidad Simón Bolívar y, al mismo tiempo, a una suerte de inventario de lo que fue y sigue siendo su formación como escritor.
Al recorrer los espacios de El año del dragón viajamos con Bello, a través de la concatenación de fragmentos de ese diario, en los cuales se combinan la narración de anécdotas personales y la exégesis de textos ajenos. Ambos recursos resultan fundidos en el diario, en pos de plasmar, a través de un contrapunto de técnicas literarias –descripciones, diálogos, monólogos– visiones y recuerdos apasionados de una vida contada en instantes transmutados en aristas iridiscentes: una historia hilvanada a partir de la conciencia de la aceptación de la memoria como fragmento luminoso, coletazo de un dragón y llamarada.
En sus brillantes ensayos anteriores: Lezama, lector de Pascal –libro que debería ser reeditado y que un Charles Baudelaire, aun cuando se me acuse de hereje por emitir tal aseveración, leería con entusiasmo, tras descubrir, en este texto, un cruce semántico con su magistral y paradigmático poema Correspondencias–; Arte y miedo; África y la Teoría Literaria, como digno heredero de Michelle De Montaigne, Ricardo Bello nos deslumbró con su capacidad reflexiva, el abordaje lúdico de sus disquisiciones y correspondencias entre sus pensamientos y reflexiones con referencias a citas de numerosos autores. Estableció, de esa manera, un verdadero cruce de espejos, como búsqueda formal en su creación literaria, acompañando su tránsito con referencias a esos autores que cantan los transportes del alma y los sentidos. Sus primeras obras echaron los cimientos de un lenguaje que fundiría reflexión y poesía. En El año del dragón, hasta hoy, su última obra, anuda, definitivamente, la forma de todas sus creaciones anteriores. Ellas signaron los puntos de partida, la confluencia de voces ajenas y la suya propia, en su tránsito exegético por los hallazgos de otros autores cuyos legados reinventaría Bello de manera lúcida, proporcionando “nuevas” visiones, novedosas lecturas de grandes filósofos y poetas estudiados por él a lo largo de toda su existencia.
El año del dragón, sin duda alguna, gran nudo formal, funde y reescribe todos los hallazgos de Ricardo Bello, en su peculiar tránsito por el terreno resbaladizo del ensayo como espejeo insondable. Las técnicas del contrapunto y fundido constantes, tras el cruce de reflexiones propias con los hallazgos de otros autores –técnicas, como hemos señalado, ensayadas en sus obras anteriores– alcanza en este libro, la síntesis plena de diversos géneros literarios: el espejo deviene como producto de la síntesis de técnicas del ensayo, del cuento y de la crónica. De esa manera, Ricardo Bello alcanza, en esta obra, un verdadero paroxismo.
En El año del dragón, Bello, no solamente recurre al espejeo constante como sustrato y fundamento de sus reflexiones, sino que incorpora, además, como señales de identidad, un continuo devaneo de crónicas y cuentos, a partir de un progresivo registro de voces. Esas voces hilvanan o funden los fragmentos que remiten a situaciones anecdóticas relacionadas con las vivencias del autor. Pero, también, con el universo familiar que rodeó a Ricardo, a lo largo de sus años de adolescencia y adultez: entre ellas, la imagen de su padre, Ricardo Henrique Bello, profesor de filosofía, de larga data en la Universidad Central de Venezuela, gran arquetipo entre todos los miembros de su universo familiar. Su padre facilitó, no solo los recursos para su formación personal, en lo intelectual, sino que hizo partícipe a su hijo de la vivencia y llama constante, siempre encendida por la pasión hacia los libros, así como, también, le brindó la información, la pasión por el conocimiento y el abordaje de temas filosóficos. Pero, sobre todo, un ser sumamente valioso en su tenaz tarea de inculcar, en su hijo, los valores que signarían la continua e infinita búsqueda del joven Bello: la especulación constante, la aventura de su formación intelectual y humanística. Igualmente, su padre brindaría la asistencia y el apoyo moral a su hijo, cuando este decidió dar un salto existencial a través del tránsito por experiencias con sustancias alucinógenas, tras la búsqueda de un gran valor que pareciera haber sido para Bello un puente, su más grande pozo existencial: el afán por la búsqueda de la libertad plena.
El ansia de la libertad, condujo al joven Bello a una experiencia que marcaría su existencia como norma y escudo de vida: el viaje constante, la aventura, el tránsito por diversos escenarios, tan pronto decidió dejar la casa de sus padres. Esos escenarios –espacios citadinos y espacios literarios– devendrían luego, tanto en chispas como en llamaradas: su concurrencia a las aulas de clase en Colegios norteamericanos, en la Universidad Central de Venezuela y la Universidad Simón Bolívar, y el recorrido por los libros de diversos autores, se constituirían para el joven estudiante  en auténticas sombras, en verdaderos árboles de un bosque de ensoñaciones constantes. Tales experiencias signarían, cada vez más, de manera creciente, como ola que vuelve, su deseo de aprehender lo real y lo literario hasta transformar ambas latitudes, a partir de sus vivencias personales: un espejo donde se empozarían los hallazgos y, a la vez, un acerado estímulo interior a continuar viajando, conociendo espacios geográficos tan diferentes, como pudiesen ser Cumaná y Boston, entregado plenamente a experiencias íntimas: el amor, la lectura y la reinvención de imágenes y símbolos de centenares de autores.
III
Si en sus primeros ensayos Ricardo Bello, de una manera lúcida, hermosamente plasmada en fulgurosas disquisiciones, nos sumergiría en la reinvención de hallazgos de Montaigne, de Friedrich Nietzsche o de George Lukács, en El año del dragón, junta todos esos hallazgos. Produce y nos entrega una obra contundente en el manejo de una estructura musical, de frases y de voces que giran alrededor de un núcleo en cada uno de los fragmentos del diario. En esas frases, en esas voces, se registran las diversas experiencias por las cuales atravesó, en pos de vivir todas las experiencias necesarias para acerar el alma y ¿por qué no?: terminar anudando todas sus experiencias existenciales, al mudar de piel, convertido, finalmente, en un dragón.
En El año del dragón se fundamentan y anudan, tras el contrapunto de anécdotas y de reflexiones sobre la vida y sus diversos tópicos existenciales: el amor, la soledad,  la muerte, el conocimiento como buceo y espejeo constante, sometidos el ser que narra y el lector, a un cruce de experiencias, a una convivencia con otras voces, otros narradores que, tras las sombras, o tras bastidores, reafirman, a cada instante, que el universo, nacido del instante, será siempre, “un cuerpo que cambia de mundo”, pues:
“La creación del universo está ocurriendo delante de ti cada día. El Génesis, decía Alan Watts, está ocurriendo en este instante en que escribo estas líneas”.
Ese viaje, ese tránsito vital al que asistimos, y del cual nos hacemos vivos actantes, mientras leemos las líneas y las páginas de este hermoso libro, sumergidos, en cada fragmento, arrastrados en un viaje sin fin, envueltos en una ola que es una y la misma, se volverá para nosotros otra piel. El recorrido por sus páginas se nos torna insondable en el placer de permanecer, a cada instante, sometidos al hallazgo y goce de un punto luminoso en cada uno de los fragmentos del diario.
Por momentos, mientras leemos y vivimos la experiencia de atravesar por distintos escenarios (un parque, un aula de clase, un cultivo de naranjas en la espaciosa y hermosa Hacienda Montero que, por momentos, nos traslada al paraíso y, otras veces, al infierno, ante el acoso, el amago de bandoleros y de pillos convertidos en verdaderos rufianes, en asaltantes despiadados que rompen la felicidad que supone la entrega a la labor agrícola, cultivando naranjas en honor a Dios) evocamos, casi sin querer, los magistrales poemas y narraciones de Allen Ginberg, de Jack Kerouac y esa otra inolvidable obra maestra de Alan Sillitoe, titulada La soledad del corredor de fondo.
Confesiones, registro de las memorias de diversos personajes –los padres del narrador o emisor de la voz fundamental del texto; Luisana Ojeda, su novia eterna; los compañeros de experiencias intelectuales en el Liceo y en la Universidad, o las alucinaciones de un fugitivo nazi, transformado en un ser rufián, desquiciado, cuyo único destino futuro reside en huir, huir hacia delante– van registrando los diversos compases y movimientos de esa hermosa e inolvidable sinfonía llamada El año del dragón.
Al final de la experiencia de una primera o penúltima lectura, salimos de sus páginas con la sensación y el sentimiento de haber atravesado un bosque de nombres y de libros. O con la idea de haber vivido muchos años, pasando, de una vereda a la siguiente, de un fragmento al otro, de un árbol a otro. Siempre recordando, sometidos a la experiencia de vivir en un hermoso libro que, dibuja y perfila, por su naturaleza y su forma original de convertir, cada fragmento, en un universo total y absoluto. El año del dragón sería el único bosque donde los árboles viven y perduran en forma de fragmentos. Pero, al mismo tiempo, configura un único árbol cuya existencia estaría destinada a transcurrir dentro del mar y entre las nubes, con sus raíces y sus ramas sometidas, para siempre, a la ensoñación de sus fragmentos. Y nosotros, los lectores, sumergidos en un vaivén insondable, como alguna vez, lo soñaría Heráclito de Éfeso.
Las Eluvias III, amaneceres de los de los días 23 al 30 de enero de 2017


Libros resguardan la memoria emocional de Ramsés Larzábal El artista mostrará en Carmen Araujo Arte su biblioteca intervenida


MARÍA GABRIELA FERNÁNDEZ B

El Universal 11 de febrero del 2017

La biblioteca personal del artista Ramsés Larzábal no está integrada por libros y cuadernos convencionales. Los ejemplares que la conforman fueron de tal forma intervenidos por él que adquirieron nuevos (y múltiples) significados visuales.
La exposición titulada He sido una palabra que se ignora y escribe el hombre que voy siendo (en referencia a una obra de Arturo Uslar Pietri que estará exhibida) realiza un recorrido por las creaciones que Larzábal ha elaborado con sus libros durante la últimas dos décadas. Dispuestos en la sala sobre pedestales, y  no como rellenos de  muebles de madera, estos libros son contenedores de tantas obras como páginas y, a la vez, de las emociones e inquietudes vividas por el artista durante su búsqueda permanente de transformación del entorno. Recortes, perforaciones, rasgaduras, dibujos, pinturas, textos y tachaduras son algunos de los medios con los que Larzábal emprendió la transformación de agendas, poemarios y hasta libros de psicología en objetos con valor plástico y con renovadas resonancias conceptuales. Treinta de los 53 tomos a los que el artista ha transmutado con estas intervenciones  serán exhibidos a partir de mañana en el Secadero 4 de Carmen Araujo Arte, en la Hacienda La Trinidad, para darle continuidad al Encuentro de Ediciones de Arte y Libros de Artisa que la galería viene celebrando desde hace tres años.
En sus manos, los ejemplares son insumos plásticos de los que se apropia. Las obras impresas que en un primer nivel fueron concluidas por otros y que luego fueron reproducidas  para difundir palabras adquieren ante los ojos de Larzábal nuevos grados de complejidad: primero, como materiales y, luego, como obras.
"Mi producción es obsesiva. Yo necesito siempre hacer cambios en los materiales que tengo a mi alrededor, desde los cojines de mi casa hasta mis libros. Este proyecto empezó con la agenda de un banco, el 3 de agosto de 1999, y con ella fui trabajando cada día, casi como un diario, con el registro visual de las cosas que me iban pasando, sobre todo por la impresión que me podía causar algún momento en particular en el día, un instante o una idea. Entonces, me pareció interesante hacerlo ya como un proyecto de vida: convertir mi biblioteca en toda una gran obra de arte".
Su intención, cuenta Larzábal, superó pronto el registro temporal de sus vivencias para expandirse en toda una gama de propuestas. "No soy yo el que decide siempre qué hacer con el material que llega a mis manos, a veces el mismo libro me dice cómo debo tratarlo. A la agenda era natural tratarla como un diario, pero tengo también tres tomos de psicología a lo que uní con cinta adhesiva e hilo, como un objeto escultórico impenetrable". En la muestra hay también poemarios y catálogos en los que Larzábal crea nuevos textos a partir de las tachaduras de algunas palabras o letras.
El artista insiste en que esta exposición no significa en modo alguno la culminación definitiva de este proyecto. "Este año ya he trabajado en más libros, y pienso seguir haciéndolo mientras así me lo pidan las ganas de crear".
 
@mariagfernandez

Las tradiciones venezolanas perdieron a su tenaz investigadora: falleció la antropóloga Daría Hernández, quien junto a la antropologa Cecilia Fuentes organizaron la Exposicion "Tejidos de Venezuela" en la decada de los años 80, cuando eran Directivas del Museo Nacional del Folklore, muestra organizada en la sede de la "Compañia de Honor "24 de junio" en el Campo de Carabobo, cuando era su Comandante el Capitan Matute. Exposicion inolvidable que fue visitada por todas las escuelas del Estado Carabobo, segun la disciplina nacida de la union y el trabajo entre el CONAC, Ejercito y Asociacion de Escritores de Carabobo representada por la Lic. Josefina de Fierro y Aziz Muci-Mendoza.

Las tradiciones venezolanas perdieron a su tenaz investigadora

Falleció la antropóloga Daría Hernández

El deceso ocurrió en la ciudad de Houston, Estados Unidos. Fue autora de numerosos textos sobre artes y tradiciones venezolanas publicados en libros, catálogos y revistas especializados.

  • SERENELLA ROSAS F.
  • El Universal 13 de febrero de 2017
  • Las tradiciones venezolanas perdieron, este 11 de febrero, a una de sus más destacadas y acuciosas investigadoras, la antropóloga Daría Hernández Sáez.

    Desde los fabricantes cumaneses de tabaco hasta las tejedoras de chinchorros, pasando por los instrumentos musicales, la cestería, las fiestas, las gastronomías, todas fueron manifestaciones culturales que recibieron su atención, hasta el último aliento. Estuvo al frente de instituciones como el Museo Nacional de Folklore, el Centro para las Culturas Populares y Tradicionales, el Centro Interamericano de Etnomusicología y Folklore; y fue directora, por Venezuela, del Programa del Instituto Andino de Artesanías y Artes Populares.
    Falleció en la ciudad de Houston, Estados Unidos. Fue autora de numerosos textos sobre artes y tradiciones venezolanas publicados en libros, catálogos y revistas especializados; también incursionó en la elaboración de guiones audiovisuales, promoción de discos y grupos musicales.
    Muchos de los trabajos publicados son en coautoría con la también antropólogo Cecilia Fuentes, con quien formó uno de los equipos de investigación  que más frutos ha dado sobre las artes populares venezolanas. Fuentes afirma que siempre admiró su talento científico y conceptual. Destaca su capacidad de trabajo y la búsqueda de la excelencia en todo lo que hacía, “su excelente humor, su respeto y su lealtad para las personas que estuvimos siempre cercanos a su corazón”.
    De su periplo por el país da fe el fotógrafo Nelson Garrido, quien afirma que cuando se sepa de su fallecimiento “el país se va a estremecer”. Tenemos ahijados en muchos pueblos, agrega con candor. De ese país objeto de estudio, que disfrutó recorriendo con la dupla Fuentes/Hernández, quedó el registro de las tradiciones populares, plasmado en innumerables publicaciones entre las que destaca el “Calendario de Fiestas Tradicionales”, editado por Fundación Bigott. “Me considero su alumno, de hecho dicto un taller de fotografía antropológica inspirado en ellas.”
    Para los estudiosos de la gastronomía son de obligada consulta Fogones y Cocinas Tradicionales de Venezuela y  Dulcería Criolla, publicaciones agotadas. Pero el 2017 que la despide tiene una agenda sobre frutales, que editó Fundación Bigott y que aún puede conseguirse.
  • Fue una de nuestras más importantes investigadoras en el campo de la cultura tradicional. Su dedicación y profesionalismo fueron encomiables. Recorrió el país múltiples veces y conoció todos sus rincones. Su geografía era amplia, porque también abarcaba la de las almas. No hay cultor, artesano o músico que no la conociera y respetara. La extrañaremos siempre porque fue un modelo de ser venezolana en una versión integral, dice el escritor Antonio López Ortega, ex director de la Fundación Bigott.

    • Y el 9 de febrero del 2017 nos dejo tambien la gran mujer que fue Luisa Leonor Mandry de Parthe.
    • Paz a sus almas.

lunes, 13 de febrero de 2017

Y en el cosmos ¿que sucede?

VIERNES, 10 DE FEBRERO DE 2017

Marte doblega a Venus

Tomado del blog "Termometro Zodiacal" de Pedro Gonzalez Silva.
Venus y Marte transitan en estos momentos por Aries. Ambos astros representan las energías femenina y masculina, respectivamente, y la unión de ambos en un mismo punto del zodíaco, favorece las relaciones amorosas y la actividad sexual.

Ambos planetas complementan cualidades opuestas, y dan equilibrio entre la guerra y la paz, el amor y la pasión, la confrontación y la conciliación, la conquista y la seducción.

La unión de ambos forma parte de una de la leyes del universo, como es la Ley de Generación, que indica que todo tiene su polo masculino y femenino, y que desde ese principio se genera el potencial creativo del universo.

Aries es la casa de Marte, y por tanto en estos días este planeta está en su mejor momento; astrológicamente se dice que está en domicilio, colocando sus cualidades de acción, coraje, valentía, pasión, conquista, individualismo, competitividad y agresividad, en su punto de mayor fuerza.

En cambio Venus pierde parte de su potencial en este signo, y cae bajo el dominio de las cualidades marcianas, de manera que sus cualidades de conciliación, negociación, relaciones humanas, romanticismo, seducción y sensibilidad, se debilitan y se opacan. En estos momentos manda Marte, y Venus se doblega ante su dominio.

Esto lo que quiere decir es que habrá menos romanticismo y más pasión; menos conciliación y más confrontación; menos sensibilidad y más acción, menos comprensión y más intolerancia, menos armonía y más individualismo, más propensión a la guerra que a la paz.

Además, Venus, además de estar en debilidad en Aries, está frenado, ya que en una cuantas semanas empezará a retroceder, a reformular sus energías, llevándolas a una etapa más introspectiva; en cambio, Marte está acelerado, con sus cualidades volcadas hacia lo externo, haciendo sentir su efecto en forma más contundente.

** Escucha nuestro primer programa radial del año 2017... El Termómetro Zodiacal  por la emisora Encuentro 88.7 FM.

Primera parte:


Segunda parte: