Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

lunes, 27 de febrero de 2012

Ese CRonista de Güigüse si trabajó por la cultura en un pueblo sin tantos desayunos en la redacción tan cargados de egos personales

Hoy y Después en Valencia


En Güigüe, donde nació en 1928, falleció don Ramón Mejías, un enamorado de la cultura a la que estimuló para la creación y promovió, sin descanso, hasta el final de sus días. Con la ausencia de este hombre generoso, desinteresado y estudioso, Carabobo ha perdido a uno de esos singulares líderes a los que los pueblos veneran, no por lo que prometen sino por lo que hacen y sostienen con sacrificios.

El solo hecho de que don Ramón haya mantenido, durante 38 años, el Salón de Dibujo y Pintura de la Casa de la Cultura de Güigüe, contando con irrisorios aportes de organismos oficiales, lo convierte en un ejemplo de gestión cultural, que deja un valioso patrimonio representado por la colección de obras premiadas durante las ediciones de la muestra.

Nos conmovió, profundamente, la partida de este amigo que puso en el doctor Luis Enrique Torres Agudo, ya fallecido, y en nosotros su confianza para que integráramos, durante más de 30 años, el jurado encargado de premiar las mejores obras del Salón en el que ejercía -gratuitamente- como organizador, promotor y curador. Año tras año, nos mantenía informados de su trabajo y las penurias que tenía para inaugurar la muestra, a la cual cuidaba como un padre orgulloso.

Cuando el Salón fue fundado, en 1974, se le puso el nombre de Feliciano Carvallo quien, en esa época, residía en el municipio Carlos Arvelo. El destacado artista era demasiado tacaño a pesar de su bonanza económica. Don Ramón le pidió una colaboración para pintar la humilde casa que servía de sede al Ateneo y le respondió que estaba limpio. Años

después, le propuso que cediera una obra, de pequeño formato, para el gran premio del salón que llevaba su nombre y se negó rotundamente, argumentando que una obra suya valía un realero, como en efecto lo es.

“No puedo creer que un artista del pueblo, como Feliciano, sea tan pichirre. No vale la pena que nosotros, todos los años, le rindamos homenaje y que él no tenga un mínimo detalle de gratitud para los artistas. A partir del año que viene, le quito el nombre para que se llame Salón de Dibujo y Pintura, Premio Casa de la Cultura de Güigüe” sentenció, en la única oportunidad que lo vimos molesto.

TODO POR LA CULTURA

Acompañado de su asistente Leo Croacciata, en octubre se ponía en movimiento para nombrar los jurados de admisión y calificación, difundir las bases e invitar a los artistas para que enviaran sus obras. Su solvencia moral, intelectual y humana, le permitían lograr que un equipo de artistas y críticos de Valencia se trasladara, sin honorarios profesionales, para la selección de obras y el montaje que siempre fue muy modesto pero aceptable visualmente.

Ante cualquiera duda, los jurados le consultábamos sobre algún artista y, con datos precisos, daba una relación biográfica que se extendía a las características de la obra y sus influencias. Su humildad era un lujo. La Casa de la Cultura no tiene presupuesto para ofrecer refrigerios, por lo cual él, discretamente, iba a comprar, de su bolsillo, arepas o cachapas con queso y “jugos de cartón” para ofrecerlos a sus invitados. Era ese el momento oportuno para disfrutar de su sabrosa conversación y contar anécdotas ocurridas en tantas ediciones de la muestra.

CIUDADANO INOLVIDABLE

Las exequias de don Ramón fueron una demostración de cuánto se le quería y admiraba. El domingo pasado, después del velatorio en la Casa de la Cultura, el féretro fue trasladado a la iglesia de Nuestra Señora del Rosario donde el párroco José Gregorio Ilija presidió una misa exequial de cuerpo presente. Luego, en la plaza Bolívar el pueblo rindió un hermoso homenaje a su cronista oficial, en el que participaron representaciones de acreditadas instituciones culturales. Y, antes de conducirlo al camposanto, la Estudiantina Carlota Fuentes interpretó, hermosamente, el Himno Nacional y las canciones Cuando un amigo se va y Alma Llanera.

Don Ramón Mejías deja para la posteridad su biblioteca, su hemeroteca, libros inéditos y el Salón de Dibujo y Pintura que debe continuar, como el mayor homenaje a la memoria de este intelectual al que, el Concejo Municipal y la Alcaldía de Carlos Arvelo, no supieron valorar y reconocer como a un ciudadano ejemplar, cuya vida fue una lección brillante de dignidad permanente.

CONCETTO DI TOMASI nos escribe para informar que, el próximo miércoles 29 celebrará sus 76 años y los 54 de su afamada Heladería Olympia, donde recibirá a su clientela a partir de las 5 de la tarde. El Mariachi de Juan Carlos Infante le llevará una serenata y él dará regalos a los niños, que nazcan entre las 12 del mediodía y las 12 de la noche de ese día. Concetto está muy orgulloso de que la Sociedad Amigos de Valencia, presidida por Subdelia Páez de Sevilla, lo incluyó en su lista de Valencianos Ilustres. El Concejo Municipal estaría muy acertado si declarase Hijo Adoptivo de Valencia a este entusiasta animador de las buenas iniciativas por el bien de nuestra ciudad, del deporte y de la Fiesta Brava. ¡Olé! por la generosidad del bueno de Concetto.


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