Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

domingo, 9 de febrero de 2014

La primera campanada de alerta la dio el Festival Internacional de Teatro de Caracas. Sin la holgura que probablemente tendrá el Festival de la oficialista Alcaldía de Libertador, el organizado por Carmen Ramia, Héctor Manrique y Claudia Urdaneta, entre otros, ha anunciado que será "pospuesto" por falta de pasajes aéreos. La escasez de divisas también afecta a las artes escénicas; otro golpe bajo para la cultura en un país urgido de esta.

Una espada pende sobre el teatro

Boletos aéreos e insumos de producción se ven afectados por la crisis.

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Muchas figuras de la TV han migrado al teatro, que ahora enfrenta una dura crisis (Nicola Rocco)
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ÁNGEL RICARDO GÓMEZ |  EL UNIVERSAL
viernes 7 de febrero de 2014 
La primera campanada de alerta la dio el Festival Internacional de Teatro de Caracas. Sin la holgura que probablemente tendrá el Festival de la oficialista Alcaldía de Libertador, el organizado por Carmen Ramia, Héctor Manrique y Claudia Urdaneta, entre otros, ha anunciado que será "pospuesto" por falta de pasajes aéreos. La escasez de divisas también afecta a las artes escénicas; otro golpe bajo para la cultura en un país urgido de esta.

Quizás la imagen más dramática del teatro de hoy la ofrece la productora Jorgita Rodríguez (Talento Femenino, Vayaalteatro.com). "Producir en Venezuela es como el que está construyendo una casa: no hay cemento, ni cabillas, ni bloques... Tú vas a buscar el tornillo más pequeño y podrías no conseguirlo, de hecho, no lo consigues. La situación es tan extrema que comprar un rollo de tirro (cinta adhesiva) -vital en la producción de teatro y cine- puede ser una odisea; lo que te ocupaba 10 ó 15 minutos, hoy puede llevarte dos o tres días", relata.

Por supuesto, no se ha llegado al extremo de tener que hacer colas para comprar los insumos, como las que se hacen diariamente para conseguir harina de maiz, aceite comestible o papel toilet. "Esperemos que no pase", aspira Rodríguez.

La productora de espectáculos como los de Luis Chataing o Cayito Aponte, asegura que la escasez de divisas y su incidencia en la carencia de boletos aéreos desde Venezuela, ha limitado también sus planes de expansión internacional. "Para el monólogo de Cayito (Los taxistas también tienen su corazoncito) son apenas tres pasajes y no tenemos respuesta de las aerolíneas, además es obsceno cómo se han disparado los precios. De Chile nos quieren contratar y no consiguen tampoco. Incluso, en el ámbito nacional: un boleto Caracas-Barinas con Conviasa el año pasado estaba en 1.200 bolívares; ya está en 2.000, y no hay".

La falta de divisas se refleja igualmente en la industria de los impresos: no hay papel, no hay tinta... por lo tanto, no hay volantes, afiches, pendones... y los que quedan, son bien costosos. "Un pendón que pagabas a 95 bolívares, te puede costar ahora 230".

No es menos dura la situación para una vestuarista como Eva Ivanyi, quien debe enfrentarse día tras día a buscar telas mayormente importadas. "Hay una especie de terrorismo por parte de las tiendas creado por la situación del país, y es que te dicen: 'Lleve ahora, porque cuando se acabe no viene más' o 'Si viene de nuevo no sabemos a qué precio'", cuenta quien ha diseñado el vestuario de infinidad de obras, incluyendo a dos que están ahora en cartelera: Fresa y chocolate Frida Kahlo ¡Viva la vida!.

La creatividad, esencial para cualquier diseñador, ahora debe potenciarse para hacer frente a la crisis. "Si quieres un vestido con piqué no hay y debes sustituir con algodón egipcio (tela de franelas). Las tiendas de ropa usada se convierten en una opción. Hay que improvisar. Para alguien que comienza es todo un reto".

Eva Ivanyi lamenta que "cada vez más el cerco se está apretando porque no sabemos cuánto valen las cosas, no tenemos referencias para calcular, ni hacer presupuestos, no hay pasajes... cada vez se empuja más al teatro a sobrevivir".

@argomezc



MEMORIA EMOTIVA: El claustro de las ideas

"400 sacos de arena" es un texto de inmensas exigencias actorales no cumplidas.

JUAN A. GONZÁLEZ |  EL UNIVERSAL
jueves 6 de febrero de 2014  
El claustro
de las ideas
Como espectador, siempre espero que una obra de teatro me interpele desde la honestidad de un autor, un puestista y unos actores. Uno, ese ser que aguarda ser sacudido en la soledad de una butaca, rodeado de oscuridad, con los ojos clavados en el escenario, siempre desea que lo representado ante sí le abra nuevas perspectivas de un tema, una situación o, simplemente, una historia sin otro tiempo ni espacio que el que ahora se le revela. Siempre espera que el arte -¡qué osadía!- lo cambie. O cuanto menos, altere, expanda, contradiga o (re)confirme lo que ya sabía antes de la función teatral.

Conexión, de eso se trata. Y perdónese el flashback: cuando en 1982 vi en el viejo Ateneo de Caracas la obra de José Antonio Rial, Bolívar, montada por Carlos Giménez y Rajatabla, salí de la pieza con la imperiosa necesidad de replantearme la figura del Libertador, de buscar la manera de desmontar la mentira de la versión escolar. Para mí, eso es el teatro...

Y con esto a lo que toca: nada de lo anterior me pasó con el montaje de la más reciente pieza escrita y dirigida por Luigi Sciamanna, 400 sacos de arena, que se presenta en el Teatro Chacao. Y eso que la historia se presentía fascinante: un grupo de monjas de claustro decide, desde un convento milanés, proteger el mural de La última cena, de Leonardo Da Vinci, del inminente bombardeo de las tropas aliadas que durante la Segunda Guerra Mundial buscaban debilitar la fuerzas de Mussolini.

Tanto el texto como el montaje de Sciamanna confrontan al espectador con prolongados silencios que terminan por generar ruido. Y no es que se desdeñe el silencio como recurso escénico, pero si ese elemento de la representación, ¡altamente dramático!, no se acompaña con actuaciones sentidas desde el tuétano, con rostros y movimientos que lo hagan hablar, que desnuden el alma de los personajes -recuerdo ahora a la magnífica Renee Falconetti de La pasión de Juana de Arco, la cinta del cineasta Carl Theodor Dreyer, de quien, por cierto, se cumplieron por estos días 125 años de su nacimiento-, se corre el peligro de que el hastío se convierta en compañero de butaca.

A mi juicio, y por lo visto, la decisión de centrar buena parte del desarrollo de400 sacos de arena en los santos oficios de las protagonistas, resta fuerza a lo que ocurre luego de que las hermanas llegan al refectorio del convento y aparece en escena uno de los extremos de La última cena parcialmente cubierto. A partir de ese momento, se inicia la obra. Y a esas alturas, uno, como espectador, se siente cansado, o por lo menos desorientado en cuanto al propósito del autor.

400 sacos de arena no encaja en el tríptico que sobre el poder ha desarrollado Sciamanna con La novia del gigante y El gigante de mármol. Real o no, la historia contada se queda en lo anecdótico sin lograr armar un discurso trascendente. Hasta los parlamentos de la Madre Superiora (Elba Escobar) acerca de que en las guerras todos pierden, etc., resultan demasiado impostados. Y mucho más, el efectista final de la pieza.

jgonzalez@eluniversal.com

Paralizado. Así esta el sector cinematográfico, según lo ve el cineasta Carlos Oteyza (Roraima, Tiempos de dictadura). El presidente de Cine Archivo Bolívar Films, dice que la situación derivada de la falta de divisas para el cine, es inédita. Su colega, Fina Torres (Oriana, Habana Eva) también está preocupada por las variables que inciden en la producción: escasez de dólares, inflación, Ley del Trabajo...

CULTURA SIN DIVISAS

El cine está de manos atadas

La mayoría de los insumos son importados y no hay dólares.

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¿54 filmes venezolanos para final de año? (OSWER DÍAZ/ARCHIVO)
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ÁNGEL RICARDO GÓMEZ |  EL UNIVERSAL
jueves 6 de febrero de 2014  
Paralizado. Así esta el sector cinematográfico, según lo ve el cineasta Carlos Oteyza (RoraimaTiempos de dictadura). El presidente de Cine Archivo Bolívar Films, dice que la situación derivada de la falta de divisas para el cine, es inédita. Su colega, Fina Torres (OrianaHabana Eva) también está preocupada por las variables que inciden en la producción: escasez de dólares, inflación, Ley del Trabajo...

Si bien es cierto que ya casi no se rueda en 35 mm, con lo cual se supone que no hay que importar película, químicos y otros insumos inherentes al formato, el cine digital requiere igual o más recursos que no se producen en el país: desde las cámaras, trípodes, sus ópticas y filtros, pasando por las luminarias, micrófonos, equipos de sonido y cables, hasta los casettes.

"Se supone que el CNAC (Centro Nacional Autónomo de Cinematografía) se va a convertir en importador, es decir, traerá los insumos para que la empresa privada se surta... Faltaría saber si esto va a ser provisional o permanente", comenta Oteyza, a quien le preocupa que el CNAC tenga esta tarea también. "Eso abre la posibilidad de que haya un control total de la producción", alerta.

Fina Torres no sabe si es buena o mala idea que el CNAC se convierta en proveedor. "Creo que le carga ese doble peso al organismo... Ojalá funcione".

La cineasta, quien debió posponer el estreno de Liz en septiembre por retrasos en la promoción, dice que precisamente este concepto (afiches, spot publicitario, material POP) que tendría un valor en diciembre, se incrementa, así como otros rubros. "Muchos de los materiales se compran en dólares, lentes, cámaras, casettes. Además, la inflación influye en los honorarios de los técnicos y talento, el transporte, la alimentación. La Ley del Trabajo cambia las condiciones laborales".

Carlos Oteyza espera que se concrete la propuesta del CNAC o que el Sicad (Sistema de Administración de Divisas) abra la posibilidad de que empresas del ramo audiovisual accedan a dólares, mientras tanto, "todo está por verse, estamos comenzando la nueva situación".

Oteyza considera que "vivimos un momento inédito en el cine venezolano, donde no hay posibilidad de importar equipos. Veo muy difícil la situación ¿Qué va a pasar? Decir que vamos a cerrar es pavoso (de mala suerte). Bolívar Films es una empresa que existe desde 1940".

Desde la exhibición

Bernardo Rotundo, presidente de Gran Cine, afirma que la falta de divisas no afecta dramáticamente a la programación del circuito, que mantiene sus doce estrenos para este año -que reconoce, debieron ser de 2013- y seis festivales internacionales. "Gran Cine logró que organismos internacionales como Europa Cinema, nos financiara otorgándonos algunas divisas que nos permiten cubrir algunos costos por derechos, principalmente", informa.

No obstante, cuestiona que una empresa pequeña como la suya, de apenas nueve empleados, no pueda acceder a dólares preferenciales. "Los grandes estudios de Hollywood que cuentan con oficinas en Venezuela y gestores, sí los consiguen, y nosotros que trabajamos por la cultura cinematográfica, considerada por ley de interés social, no podemos".

@argomezc

MARAVILLOSA NOTICIA...ALGUIEN TIENE QUE DEMOSTRAR EL DESPRECIO POR ESTE CHULO. ICONO DE LA IZQUIERDA CAVIAR

Abucheos contra Ramonet se escucharon en el Hay Festival

El periodista presentó en Colombia su libro "Mi primera vida".

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Durante su conversatorio, Ramonet dijo que "en Venezuela no existe escasez" (AFP)
DULCE MARÍA RAMOS RAMOS |  ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
miércoles 5 de febrero de 2014 
Cartagena de Indias.- Durante cuatro días la ciudad de Cartagena de Indias, en Colombia, se convirtió en el epicentro del cine y la literatura en Latinoamérica con el Hay Festival. Juan José Campanella, Gael García Bernal, Yoani Sánchez, Rosa Montero, Ricardo Piglia y Cees Nooteboom se convirtieron en las estrellas de esta novena edición, que reunió 151 invitados entre escritores, filósofos, periodistas, cineastas, editores y músicos de distintas partes del mundo.

El Teatro Adolfo Mejía, El Salón del Rey, el Patio de la Cooperación Española en Cartagena, el Salón Santa Clara y La Universidad de Bellas Artes, recibieron a 38.000 asistentes durante el desarrollo del Hay Festival, donde se realizaron 86 eventos en la ciudad amurallada.

Pero, además de cine y literatura, hubo también política. A las afueras de teatro Adolfo Mejía, un grupo de simpatizantes de la revolución cubana protestó por la presencia de la famosa bloguera Yoani Sánchez en el Hay Festival, acusándola de ser un títere de la CIA. Durante su conversatorio al lado del periodista John Lee Anderson y en el encuentro con los medios, Sánchez reconoció que ahora la dejan salir porque el gobierno de su país necesita venderle al mundo la idea de "estamos cambiando"; el peso político resulta menor que tenerla silenciada y atrapada en la isla. Sánchez fue contundente cuando señaló que no tiene aspiraciones políticas, simplemente se ha limitado a decir lo que piensa, no intenta hablar por el pueblo de Cuba, de ahí que mucha gente se sienta identificada con sus palabras.

Periodista a la carrera y no de carrera, como se califica, Sánchez aprovechó su exposición mediática en el Hay Festival para anunciar que en los próximos meses lanzará un medio de noticias electrónico. No tiene miedo que el gobierno de Cuba bloquee su sitio web; cree que si lo hace, más bien, la ayudaran a difundir su proyecto. Ante la pregunta de las razones de no sacar su medio en papel dijo: "Imprimir en Cuba se llama propaganda enemiga".

En cuanto a la juventud cubana la bloguera afirmó que en la actualidad ésta es apática apáticos y no fanática, cuestión que prefiere mientras espera que pronto llegue el cambio en su país. 

En contraste con la realidad presentada por Sánchez sobre las revoluciones, se presentó Ignacio Ramonet, cofundador de la organización no gubernamental Media Watch Global (Observatorio Internacional de los Medios de Comunicación) y director durante 18 años de Le monde diplomatique, para conversar con el público sobre su libro Mi primera vida, trabajo en el que analiza los años de formación de Hugo Chávez. Abucheado por la gran cantidad de asistentes durante su conversatorio, afirmó que "en Venezuela no existe escasez; sencillamente la situación es reflejo del alto poder adquisitivo y de consumo que tiene el pueblo venezolano".

También aseguró Ramonet que, además, "los índices actuales de inseguridad y de desempleo son bajos, no se comparan con los que tenía Venezuela antes de la llegada a Chávez al poder".

El sector editorial tampoco escapa a la situación del país. La dificultad para conseguir el papel para imprimir los libros, el acceso limitado para obtener los dólares a precio oficial para importar material y títulos, el aumento de los costos de producción que influye en el precio final de venta al público. La crisis económica también perjudica a una industria que debe adaptarse al contexto.

Crisis editorial, en blanco y rojo

El sector editorial también afronta múltiples problemas.

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Los libreros trabajan con pocas distribuidoras (Vicente Correale)
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DANIEL FERMÍN |  EL UNIVERSAL
miércoles 5 de febrero de 2014  
El sector editorial tampoco escapa a la situación del país. La dificultad para conseguir el papel para imprimir los libros, el acceso limitado para obtener los dólares a precio oficial para importar material y títulos, el aumento de los costos de producción que influye en el precio final de venta al público. La crisis económica también perjudica a una industria que debe adaptarse al contexto.

La escasez de papel es, quizás, el principal problema. Muchas editoriales independientes y privadas deben tocar las puertas de distintas imprentas para conseguir el insumo. Planeta Venezuela, por ejemplo, tuvo que retrasar su plan. Igual que algunas otras más. "Hay que diversificar las imprentas con las que trabajamos. Conversar permanentemente con varios proveedores (...). No se puede producir la planificación que uno se propone al año", dijo Mariana Marzuck, directora en el país de la editorial transnacional Planeta.

Tanta es la demanda que las imprentas ofrecen, a sus distintos clientes, tirajes pequeños. Un lote primero, otro después. "Te pongo un ejemplo cercano: el libro de Sascha Fitness lo hemos tenido que hacer de cinco mil en cinco mil cuando en otra situación se publicarían los 20 mil ejemplares de un vez. Otro caso: el libro de Roland Carreño que era una novedad que tenía para noviembre del año pasado no lo pude sacar porque no había papel (...). También hay títulos que quería publicar porque funciona bien, novelas románticas o eróticas, que ya no podemos sacar aquí. Un libro de 600 o 700 páginas puede llegar a costar hasta Bs. 1.000, un precio inviable en el mercado", agregó la editora venezolana, que imprime en el país.

Los autores extranjeros afrontan otros inconvenientes. Conseguir pasajes aéreos o dólares para cubrir sus gastos hace difícil que estén presentes en las diferentes ferias del libro. "Uno intenta traer escritores, pero implica otra situación compleja que es el de boletos. Normalmente las solicitudes salen con poco tiempo de antelación, así que depende de que se consiga pasaje para la fecha a un precio que sea razonable. La otra es que no hemos podido pagar los derechos de autor. No hay providencia del Sistema Complementario de Administración de Divisas (Sicad) para eso", indicó Marzuck, que aún no sabe si traerá a autores internacionales para el Festival de la Lectura de Chacao. 

Cada feria del libro que se hace en el país se parece a la otra. Lo mismo pasa con las librerías, que repiten títulos ante la imposibilidad de importar. Las librerías han tenido que reinventarse para afrontar la crisis: organizar talleres, ofrecer café o algo más que libros en su oferta. "Las distribuidoras que traen novedades de afuera, poco a poco, han ido cerrando. Quedan solo las nacionales, que despachan con mucho retraso (...). Hoy trabajo con 20 distribuidoras, mientras que hace cinco años llegaba al centenar. Era un mercado grande, atractivo, era el único rubro en el que había un crecimiento en Venezuela", dijo Andrés Boersner, encargado de Librería Noctua. 

El sector estatal tampoco escapa a ciertos inconvenientes. Una fuente de una casa editora dijo que la Imprenta de la Cultura tiene grandes problemas. Aunque Christian Valles dijo que el fenómeno está asociado a una crisis positiva en el área. "Los tirajes hoy son más altos, hay más demanda, hay una población que lee mucho más. Hay que ponerse al día con los insumos para las artes gráficas (...). Creo que tampoco ha habido una migración suficiente al libro electrónico. Hoy se requiere más papel que hace años porque se imprime más. Aunque hemos dado pasos, estamos en ciernes con el libro digital", dijo la presidenta del Centro Nacional del Libro. El sector editorial intenta adaptarse. 

dfermin@eluniversal.com

¿Y qué será de la vida del Teatro en Valencia, el mejor de la provincia según recuerdo en mis años de amante del teatro venezolano?

Festival de Teatro se pospone por falta de pasajes aéreos

El comité organizador del evento aún no define la fecha.

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La edición 2013 del festival del teatro se realizó en marzo con 10 compañías extranjeras (Archivo)
DANIEL FERMÍN |  EL UNIVERSAL
martes 4 de febrero de 2014  
El Festival Internacional de Teatro de Caracas (FITC) se adaptará a la situación país. La edición 2014 del evento, que solía realizarse en marzo, se pospuso por la dificultad para conseguir pasajes aéreos para las compañías invitadas.

Ante la cercanía de la fecha, la escasez de boletos provocó la decisión del comité organizador, que aún no define el nueva calendario del evento. "Ya tendríamos que empezar a mandar pasajes, a hacer unas cosas que son imposibles ahora. Es preferible actuar con seriedad en función de una realidad que vivimos todos en el país", dijo Carmen Ramia, presidenta del Festival de teatro.

El aumento de los precios de los pasajes también influyó en el presupuesto final del evento. Ya traer a un grupo foráneo es más caro que el año pasado. "Tendremos que conseguir un poco más de recursos. La inflación que hemos tenido es enorme. Sólo tener a las compañías aquí cuesta mucho: los costos técnicos se multiplicaron", agregó la ex directora del antiguo Ateneo de Caracas.

Los problemas no ponen en riesgo la realización del FITC. La directiva asegura que el evento sí se llevará a cabo. "Tratamos de saltar las dificultades. Esa siempre ha sido nuestra actitud. Tenemos el compromiso del festival en 2014. El tema de las líneas aéreas se tiene que regularizar pronto".

Así, la versión 2014 del FITC sufrirá algunas modificaciones. El comité organizador espera que sean mínimas. "Va a ser un festival quizás un poco más chiquito que los anteriores. Tendremos entre ocho o diez agrupaciones extranjeras. También habrá teatro de calle. Tenemos que tratar de traer compañías que permitan superar las trabas de los puertos. Son muchas cosas a superar", concluyó Carmen Ramia. El público tendrá que esperar para disfrutar del evento.

dfermin@eluniversal.com

Las galerías venezolanas trabajan con las uñas. El arte no escapa de los embates que ha generado la crisis de país. Por los momentos, las salas de exposición mantienen su cronograma "en veremos". Las dificultades para conseguir un boleto aéreo son el principal obstáculo que limita y hasta condiciona la promoción de los creadores venezolanos fuera de la frontera.

CULTURA SIN DIVISAS

Las galerías sobreviven como pueden

El sector cultural intenta hacer frente a la crisis económica del país.

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La dificultad para encontrar boletos aéreos condiciona el cronograma de actividades (Fotos Cortesía)
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JESSICA MORÓN |  EL UNIVERSAL
martes 4 de febrero de 2014  
Las galerías venezolanas trabajan con las uñas. El arte no escapa de los embates que ha generado la crisis de país. Por los momentos, las salas de exposición mantienen su cronograma "en veremos". Las dificultades para conseguir un boleto aéreo son el principal obstáculo que limita y hasta condiciona la promoción de los creadores venezolanos fuera de la frontera.

"Me siento presa en mi propio país. Me ofrecieron la invitación para asistir en marzo a la Feria Internacional de Arte Contemporáneo Scope en Nueva York y no puedo comprometerme a nada. Tampoco sé si podré conseguir un pasaje para acudir y participar en Art Lima, en Perú. Siento que me desplomo... Los artistas venezolanos quieren proyectar su obra en el extranjero y las galerías estamos con las manos atadas. También se restringe la posibilidad de invitar y traer a creadores internacionales a Venezuela", comenta Beatriz Gil, quien desde hace una década dirige la galería Artepuy, un espacio que intenta sopesar la inestabilidad económica y apuesta por reinventarse con la remodelación de su sede, ahora bajo el nombre de la galerista. "Estoy muy angustiada, no sé que va a pasar en marzo cuando abra. Estoy tomando varios riesgos, porque pensamos inaugurar con una muestra colectiva de artistas de Guatemala, Brasil y México y aún no sé como voy a responderle a los creadores, cuya obra debe cotizarse en dólares. Trato de concentrarme en la refacción y no hay cemento, no consigo un aire acondicionado, y lo poco que hay está a un precio exhorbitante. Apenas la escalera que comunica los dos pisos me costó 400 mil bolívares", agrega Gil.

En la galería D'Museo, aún no saben si podrán asistir a PhotoLima, a principios de agosto. "Por primera vez en 24 años que tiene la galería estamos enfrentado este problema", dice Zoraida Irazábal, directora del espacio expositivo ubicado en el Centro de Arte Los Galpones. "La crisis no es una novedad para el sector cultural, pero este año se agudizó", añade la galerista.

La Feria Iberoamericana de Arte (FIA) también ha sido blanco de la situación de país. "No es una novedad, tenemos 23 años haciendo la FIA, y los últimos 16 han sido de crisis permanente. Gran parte de los  inconvenientes son con el sistema de aduanas venezolano, allí no han entendido qué es una obra de arte, y la tratan como si fuera parte de un carro", apunta Irazábal.

El inconveniente para transportar las obras dentro y fuera del país ha condicionado el cronograma expositivo de la galería Okyo. "Tenía una cuenta en DHL y, tras el anuncio del cierre de esta empresa, he tenido que reducir la cantidad de obras que se van fuera y además el número de exposiciones. Tenía pautadas cinco muestras para este año, de las cuales haré dos o tres máximo. Quería traer al artista argentino Claudio Gallina, y el traslado de las piezas ha sido un problema. Para la próxima exposición, en la que traeré al colombiano Yosman Botero, ante este inconveniente y la escasez de pasajes aéreos,  hemos tenido que hacer el traslado de las piezas por tierra", detalla la galerista Rosamelia Herrera.

Carmen Araujo Arte intenta adaptarse a las circunstancias para llevar adelante las ocho exposiciones que se propuso ejecutar este 2014. "Por primera vez estoy preocupada.  La galería se mantiene dispuesta a avanzar. En abril vamos a participar en PArC (Lima, Perú)  pero fue una odisea conseguir boleto, al final estamos yéndonos por Bogotá. Los costos están disparados...  siento que hemos llegado a un momento en el que el panorama te obliga a pensar bien las cosas antes de tomar una decisión, dependemos del país", afirma la galerista Carmen Araujo.

Luego de 37 años en el mercado del arte venezolano, la galería Graphicart asegura que en estos tiempos "se hace un esfuerzo grande. Afortunadamente tomamos previsión y el año pasado el peruano Fernando Otero pudo comprar pasaje para exponer en Venezuela, en marzo. Este inconveniente con los boletos nunca había existido en el país, estamos cuesta arriba, y el arte se ha colmado de limitantes", concluye la galerista Magdalena Arria.