Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

jueves, 3 de enero de 2013

Esa "balcanización" de los mayas es lo que encuentran los españoles cuando llegan a la región. "Hay una pugna entre (las ciudades de) Chichen Itzá y Mayapan por el poderío económico, por las rutas comerciales... Lo que ocurre es una caída de esos sistemas políticos y se estaban buscando nuevas formas de organización social.


19/12/2012 11:32:00 a.m.
Representan el 80% de Yucatán

¿De dónde surgió el mito de la 

desaparición de la civilización 

maya?


BBC Mundo
Redacción Internacional, 19 de diciembre de 2012.- La teoría de la desaparición de los mayas 
ha dado para libros, documentales e innumerales debates. Pero tiene un pequeño problema: no es 
cierta.

Los mayas son la segunda etnia indígena de México después de los nahuas. En Yucatán, 
estado del sur del país, constituyen el 80% de la población y hay comunidades en Guatemala, 
Bélice, Honduras y El Salvador.

Son indígenas como Juan Bautista, quien ha trabajado 51 de sus 63 años en una parcela de 
tierra que ha pertenecido a su familia por varias generaciones y que le ha dado para levantar a 
cuatro hijos y tres hijas -todos nacidos con comadrona- y traspasarles sus conocimientos sobre 
los ritmos de la siembra y la cosecha.

Juan Bautista, quien entiende español pero prefiere hablar en maya, se sorprendería mucho 
si alguien le dijera que millones de personas creen que él y su etnia no existen.

Porque el mito de la desaparición de los mayas es tan extendido, que cuando el nuevo Museo 
Maya de Mérida -capital de Yucatán- hizo una encuesta entre hispano y angloparlantes sobre 
este grupo indígena, la pregunta que surgía una y otra vez era "¿por qué desaparecieron?".

El redescubrimiento

El interés por la civilización maya ha encontrado nuevo vigor en los últimos años debido a 
algunas interpretaciones apocalípticas de dos de sus monumentos, en los que se habla del 
fin de una era el 21 de diciembre próximo.

Y con el renovado interés ha regresado la leyenda de su desaparición.

Una parte fundamental de esta leyenda es que, cuando los exploradores y conquistadores 
europeos llegaron a la zona maya, encontraron muchos de los asentamientos y antiguas 
ciudades abandonadas y en ruinas.

Esto impuso la falsa visión de que el pueblo maya había desaparecido sin dejar rastro.

Pero, paradójicamente, la idea también parece emanar del momento en el que la cultura 
maya fue "redescubierta" en el siglo XIX por viajeros europeos como los ingleses Frederick 
Catherwood y John Loyd Stephens.

"Ellos ven las maravillas de ciudades mayas y se preguntan ¿dónde están estos antiguos 
habitantes? Y piensan que desaparecieron... En mi opinión es una falta de interés en 
reconocer a las comunidades indígenas que son las herederas de toda esta tradición", 
reflexiona Daniel Juárez Cossio, encargado de la Sala Maya del Museo Nacional de Antropología 
de México.

"Degenerados"

Pero no fueron sólo visitantes extranjeros los que no reconocieron la existencia de los indígenas.

Según recuerda el arquitecto y museólogo José Enrique Ortiz Lanz -quien diseño el museo 
de Mérida- el destacado intelectual mexicano Justo Sierra O'Reilly decía que los mayas de 
entonces eran una rémora del pasado y agregaba que no era posible que unos "degenerados" 
-sus propias palabras- hubieran construido tan espléndidos monumentos.

Quizás detrás del desprecio de Sierra O'Reilly había también temor. En esa época -1847- 
empezaba lo que ahora se conoce como la "guerra de las castas", un levantamiento de indígenas 
mayas contra blancos y mestizos en la península de Yucatán.

Ese año de 1847, Sierra O'Reilly viajó a Estados Unidos para pedir ayuda para controlar el 
levantamiento armado, ayuda que no consiguió. El conflicto se prolongaría hasta 1901.

Un grano de verdad
Pero en la desaparición de los mayas, como en casi toda leyenda, hay un grano de verdad.

Según Cristina Muñoz, socióloga que hace trabajo de base con comunidades mayas en 
Yucatán, "sin duda hubo una decadencia de algunas zonas".

Sin embargo, lo que le resulta asombroso es que hubieran logrado controlar tan vasto territorio
 -del sur de México al actual El Salvador- cuando no tenían el concepto de monarquía única. 
"Al momento de la invasión (española), había 16 señoríos".

La desintegración política es clave, pero Daniel Juárez Cossio cree que los motivos de la decadencia 
son múltiples.

"No hay un solo factor. Para explicarlo en términos actuales, la referencia podría ser la caída 
del Muro de Berlín. Eso significó, para nuestro mundo occidental, un colapso de ciertas ideologías, 
sin embargo ahí están los alemanes, los rusos, los americanos... Se colapsan los sistemas 
políticos por cuestiones económicas, ambientales, etcétera".
Y el tema ambiental parece haber sido clave en ese colapso de la civilización maya.

"Fenómenos naturales como El Niño no son privativos de nuestra época, se conocen desde 
la antigüedad. Por ejemplo, acaba de ocurrir con el huracán Sandy en Nueva York y vemos lo 
que provocó, con toda la tecnología que existe y las formas de anticipar y poder mitigar 
los riesgos. Imaginemos un huracán de estas dimensiones en el mundo prehispánico".

Los Balcanes mayas

El experto del Museo Nacional de Antropología hace una tercera y final comparación con el 
mundo actual: "Los mayas eran un pueblo bélico. Vemos por ejemplo con los conflictos de 
los Balcanes la cantidad de emigración que hubo. Eso fue lo que ocurrió en el mundo 
prehispánico, no son fenómenos nuevos ni diferentes".

Esa "balcanización" de los mayas es lo que encuentran los españoles cuando llegan a la región.

"Hay una pugna entre (las ciudades de) Chichen Itzá y Mayapan por el poderío económico, 
por las rutas comerciales... Lo que ocurre es una caída de esos sistemas políticos y se estaban 
buscando nuevas formas de organización social.

"Lo que encuentran los españoles cuando llegan son pueblos indígenas divididos, peleando 
por la hegemonía. En algún momento se hubiera dado cierta estabilidad, hubieran surgido 
ciertos grupos, pero la llegada de los españoles interrumpe ese proceso", concluye.

Entretanto, ajeno a la historia y a las dudas de millones, Juan Bautista sigue enseñando a 
sus hijos los secretos y los ritmos de la tierra en idioma maya.

Y sigue levantándose todos los días al alba para sembrar y cosechar el maíz y la calabaza 
con sus manos enormes y sólidas, conmovedoramente reales.

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