Recuerden que la traición es una de
las conductas de moda (Dos)
Asdrúbal González
FRANCISCO FERNÁNDEZ VINONI. Algunos personajes rompen la barrera del eterno olvido, colándose por la rendija de una frase o cabalgando el recuerdo de una actuación. Se trata ahora de un hombre sin biografía conocida, a quien conoceremos re haciendo su vida a través de un documento que ya conocemos, clave en la historia venezolana: “Relación Circunstanciada de los Sucesos Desgraciados que han Obligado a la Plaza de Puerto Cabello a Sucumbir”. Su autor: Simón Bolívar.
Se lee en la referida “Relación…” “Hallándome en mí posada a las doce y media de la tarde del día 30 del próximo pasado”, fue cuando llegaron las primeras noticias del alzamiento del castillo San Felipe. Por el comandante de dicha fortaleza, teniente coronel Ramón Aymerich, se reconfirmó que el segundo al mando lo era el “…subteniente del batallón de Milicias de Aragua, Francisco Fernández Vinony, el cual, de acuerdo o seducido por los presidiarios y reos de Estado que estaban en aquella fortaleza, se había sublevado para cooperar con las fuerzas del enemigo”.
Aparece en escena, señalado desde entonces como traidor, un nombre. Podemos ahora preguntarnos: ¿Quién era este personaje? En la misma “Relación…”, asoma el futuro Libertador un nuevo dato: era paisano de Domingo Monteverde. Y he aquí una primera conclusión: igual que el señalado jefe realista, era de origen canario; y por miliciano, venía de los valles de Aragua, donde los isleños tenían mayoritariamente la condición de agricultores.
El sublevado Fernández Vinony libera los presos y coloca el castillo en el bando del rey. Simón Bolívar, en medio de un recíproco bombardeo, intimó la rendición y entrega de la fortaleza. El personaje de esta corta historia respondió en la forma siguiente:
“El comandante del castillo de San Felipe, de la plaza de Puerto Cabello, ha hecho enarbolar el pabellón del rey nuestro señor don Fernando VII, y como su fiel vasallo, promete defenderlo hasta derramar la última gota de sangre; e intima la rendición de la plaza al comandante de ella, inteligenciado de que lo demás es una temeridad y querer derramar sangre inútilmente. Pide después de dicha entrega, por comandante de la misma plaza al ciudadano Domingo Taborda, despachando inmediatamente a buscarle con un bote; y en el interín que venga, que quede por sustituto el ciudadano Faustino Garcés. Viniendo para este convenio los comandantes de la plaza, artillería y cuerpo veterano, ciudadanos Simón Bolívar, Diego Jalón y Miguel Carabaño. Dios guarde a usted muchos años. Castillo de San Felipe, 30 de Junio de 1812. Francisco Fernández Vinony”.
Ante respuesta tan contundente envió el comandante de la plaza una segunda intimación, amenazando con pasar a los alzados por el “filo de la espada”. Y respondió el alzado con un segundo escrito, los únicos conservados con su firma:
“Todo lo que no sea venir a este castillo los comandantes nombrados en el primer oficio es superfluo tratarse, porque todos los individuos de él están resueltos a perder su vida antes de rendirse; y por lo que respecta a cesar los fuegos, se verificará en el momento que se rinda la plaza o suspenda los suyos y toda operación militar, y vengan acá los sujetos nombrados. Dios guarde a usted muchos años. Castillo de San Felipe, 30 de Junio de 1812. F. Fernández Vinony”.
Siete años después (7 de Agosto de 1819) se libró en territorio neogranadino la batalla de Boyacá. En manos de los libertadores quedaron numerosos soldados monárquicos… Cuenta la tradición que a la media noche del día del triunfo, recorría el Libertador el campo de prisioneros, y escuchó en la oscuridad una voz que le había perseguido como una pesadilla desde el mes de Julio del año mil ochocientos doce. Se vieron entonces de nuevo el traidor y el traicionado… Francisco Fernández Vinony tuvo el triste privilegio de ser el único realista fusilado después del triunfo de Boyacá.
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