Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

lunes, 17 de octubre de 2016

El crítico literario Carlos Sandoval centró su discurso como pregonero de la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo en la relación entre el hombre y la lectura, la importancia para su formación y, muy específicamente, en ese misterio “de la pulsión que lleva a la gente a leer, esa necesidad”.

“Soy optimista y espero que la situación cambie pronto”

Carlos Sandoval prepara un estudio sobre las novelas venezolanas fundamentales | FOTO LUCÍA JIMÉNEZ
Carlos Sandoval prepara un estudio sobre las novelas venezolanas fundamentales | FOTO LUCÍA JIMÉNEZ
Las ferias de libro son un espacio de encuentro de actores de la cultura venezolana en tiempos de diáspora, afirmó Carlos Sandoval, pregonero de la Filuc 

El crítico literario Carlos Sandoval centró su discurso como pregonero de la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo en la relación entre el hombre y la lectura, la importancia para su formación y, muy específicamente, en ese misterio “de la pulsión que lleva a la gente a leer, esa necesidad”.
Ese interés en indagar lo mantiene concentrado en estos momentos en varios trabajos, uno de ellos junto con Luis Barrera Linares y Ángel Gustavo Infante sobre la novela venezolana, que trata de ver cuáles son los títulos canónicos. Es un proyecto que va desde Los mártiresde Fermín Toro hasta Juegos bajo la luna de Carlos Noguera.
También trabaja en un libro sobre personajes del inicio de la salsa en Venezuela y realiza un estudio de la narrativa venezolana desde que Hugo Chávez apareció en televisión el 4 de febrero de 1992.
Recuerda que en los últimos años el interés del venezolano por saber qué ocurre como sociedad ha sido a través del ensayo y el trabajo periodístico. “Se refleja en opiniones de la calle, en la prensa y en la forma de comprar libros. Siento que desde 2003 hubo un boom editorial de publicar este tipo de libros, además de los históricos”.
En el caso de la narrativa y en el ensayo hay un fuerte apego al contexto sociocultural relacionado con la política, pero eso no es nuevo, refiere. “Esto ocurre desde el siglo XIX y en varios países latinoamericanos. Quizá porque la literatura de los países de la región tiene una fuerte impronta de servicio público. Muchos autores no solo escribían, sino que también hacían leyes, trabajaban en política. Se convertían en actores de la vida política de sus respectivas naciones. Eso no quiere decir que toda la narrativa refleje eso. La dinámica cultural permite muchas manifestaciones”.
En el contexto actual, señala la importancia de diferenciar lo literario de lo editorial para hablar de ventajas o desventajas. En el primer caso, menciona a escritores como Fedosy Santaella o Rodrigo  Blanco Calderón, que han sido publicados en el exterior. “No creo que estemos en minusvalía desde el punto de vista literario. Sería muy difícil medir las condiciones estéticas y literarias de las obras de los autores nacionales”. Ahora, con respecto a lo editorial, dice que probablemente sí debido a la situación económica que impide la expansión e importación que contribuya a una mayor formación lectora y conocimiento de otros contextos. “Soy optimista y espero que la situación cambie pronto”.
Una feria del libro es el espacio de encuentro de lo que queda de la cultura venezolana, afirma. “No  digo de lo que queda porque se ha derrumbado, sino  lo que queda como actores públicos de la cultura. Mucha gente se ha ido. Son los momentos de escuchar algo interesante y si tienes suerte comprar alguna novedad porque sabemos que los libros importados no están llegando. Esta es tal vez la feria más internacional que tenemos. Está la del Estado, pero mediatizada por lo ideológico, aunque muchas veces los escritores que traen no saben que serán utilizados ideológicamente”.
Feria Internacional del Libro de la Universidad de CaraboboCentro Internacional de Eventos Múltiples de Naguanagua

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