Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

domingo, 4 de noviembre de 2012

El Concilio Vaticano II fue un concilio ecuménico de la Iglesia católica convocado por el papa Juan XXIII, quien lo anunció el 25 de enero de 1959. Fue uno de los eventos históricos que marcaron el siglo XX. El Concilio constó de cuatro sesiones: la primera de ellas fue presidida por el mismo Papa en el otoño de 1962. Él no pudo concluir este Concilio ya que falleció un año después, (el 3 de junio de 1963). Las otras tres etapas fueron convocadas y presididas por su sucesor, el papa Pablo VI, hasta su clausura en 1965. La lengua oficial del Concilio fue el latín. Comparativamente, fue el Concilio que contó con mayor y más diversa representación de lenguas y razas, con una media de asistencia de unos dos mil padres conciliares procedentes de todas las partes del mundo. Asistieron además miembros de otras confesiones religiosas cristianas.


El Carabobeño 04 noviembre 2012

Profesar, celebrar y testimoniar la fe públicamente

El pasado 11 de octubre, la Iglesia Universal dio inicio al Año de la Fe  en el 50º aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II que terminará el 24 de noviembre de 2013, solemnidad de Cristo Rey del Universo. Será un momento de gracia y de compromiso por una conversión a Dios cada vez más plena, para reforzar nuestra fe en Él y para anunciarlo con alegría al hombre de nuestro tiempo. 
El Santo Padre ha convocado a toda la Iglesia a movilizarse a favor de la gran empresa de la fe en nuestro tiempo. Estos últimos decenios nos han acostumbrado a celebrar “El Año Internacional de...”, pongamos, por ejemplo, la cultura, la paz, la biodiversidad, el planeta Tierra, la fe religiosa. ¿No es paradójico que algo tan perenne y universal como son los valores humanos tenga que celebrarse con un Año Internacional a su favor? 
¿Qué sentido da el Papa a este Año de la Fe? ¿Qué objetivos pretende con él? Pienso que la respuesta la hallaremos en los dos documentos con los que fueron convocados los dos años de la fe después del Concilio Vaticano II: el de Pablo VI (1967) y ahora el de Benedicto XVI: 
1) “Para confirmar nuestra fe rectamente expresada” (Pablo VI), “redescubrir los contenidos de la fe profesada, celebrada, vivida y rezada” (Benedicto XVI). 
2) “Para promover el estudio de las enseñanzas del Concilio Vaticano II” (Pablo VI), “con el Concilio se nos ha ofrecido una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza” (Benedicto XVI). 
3) “Para sostener los esfuerzos de los católicos que buscan profundizar las verdades de la fe” (Pablo VI); “intensificar la reflexión sobre la fe para ayudar a todos los creyentes en Cristo a que su adhesión al Evangelio sea más consciente y vigorosa, sobre todo en un momento de profundo cambio como el que la humanidad está viviendo” (Benedicto XVI). 
A estos fines comunes a los dos Papas, Benedicto XVI añade, fijándose en las circunstancias actuales, algunos más: 
1) “Invitar a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador 
del mundo”. 
2) “Comprometerse a favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe”. 
3) “Suscitar en todo creyente la aspiración a confesar la fe con plenitud y renovada convicción, con confianza y esperanza”.
Concilio Vaticano II
XXIº Concilio Ecuménico
de la Iglesia Católica
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Apertura de la segunda sesión (29 de septiembre de1963)
Fecha de inicio11 de octubre de 1962
Fecha de término8 de diciembre de 1965
Aceptado porIglesia católica
Concilio anteriorConcilio Vaticano I
Concilio posterior-
Convocado porJuan XXIII
Presidido porJuan XXIII (1962)
Pablo VI (1963-1965)
Asistencia2450 obispos
Temas de discuciónPromover el desarrollo de la fe católica.
Lograr una renovación moral de la vida cristiana de los fieles.
Adaptar la disciplina eclesiástica a las necesidades y métodos de nuestro tiempo.
Cánones{{{cánones}}}
Documentos y declaracionesConstitucionesDei Verbum,Lumen gentiumGaudium et spes y Sacrosanctum concilium.
DecretosAd Gentes,Apostolicam Actuositatem,Christus DominusInter MirificaOptatam Totius,Orientalium Ecclesiarum,Perfectae Caritatis,Presbyterorum Ordinis yUnitatis Redintegratio.
DeclaracionesDignitatis HumanaeGravissimum Educationis y Nostra Aetate.

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