Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Es también muy bueno este artículo de Luis Cubillán sobre las traiciones que estamos viendo entre las filas de "los Salas" donde se lleva la palma la del Dr. Villegas Miliani que era tan soberbio cuando lo presentaban como gran figura del "salismo"



Notitarde 08-11-12
Trinchera

¡Unidad Libertad!

Luis Cubillán Fonseca

“Un pueblo que no sabe de unidad, no sabe de Libertad” José Rafael Pocaterra (1939). Luego de 37 años de terrible dictadura militar de los Generales Cipriano Castro (10), y luego de su compadre el también General Juan Vicente Gómez (27), José Rafael Pocaterra escribió el apotegma que encabeza estas líneas: Un pueblo que no sabe de unidad, no sabe de Libertad. Pocaterra, comprendió como nadie, que había que apoyar a López Contreras, quien por carambolas del destino, quedó al mando de la República luego de la muerte del terrible Juan Vicente Gómez. López, bien pudo quedarse con la Presidencia de la República el tiempo que quisiera, pero era un hombre decente, incapaz, de apoderarse mediante miriñaques electorales del mando de un pueblo, que lo hubiera repugnado. La decencia de López, lo hizo poner en líneas muy claras cual sería su conducta luego que su benefactor el General Gómez, era cadáver. López Contreras, lo primero que hizo fue despojarse del uniforme militar, porque la Presidencia de la República, entendía, es un cargo civil, y se recortó el período presidencial de seis a cuatro años.

Volviendo al apotegma de Pocaterra, en los momentos que vive el país, es necesario mantenerse fieles a la unidad, pues es el único recurso que asusta a los tiranos. Un Pueblo unido, (podíamos decir como los muchachos: jamás será vencido) Castro, llegó y llenó de esperanzas al pueblo, pero al rato la máscara le molestaba. Fue cuando envió un tétrico telegrama a la tripulación del buque que transportaba al General valenciano Antonio Paredes, un rebelde, un patriota; aquellos desalmados, siguiendo las órdenes del tirano, le volaron los sesos, y lo tiraron al Orinoco, algunos campesinos encontraron el cuerpo en Barrancas.

Oí decir: que en el tiempo de Cipriano Castro fue cuando más se bailó en Venezuela. El andino no podía oír los acordes de un vals, porque de una vez, se le prendían los bombillos y sacaba a la primera que encontraba. Se cuenta que en el Centro de Amigos, (puro catire y linajes) para demostrar que era liberal, se salió a la Plaza Bolívar, y sacó a bailar a una negrita, que de golpe y porrazo se vio envuelta en el levitón de color de flor de romero, que usualmente vestía el Restaurador. Los asistentes del sarao del Centro de Amigos, no tardaron en salir a la plaza aplaudiendo al tirano, que casi volaba al son de las notas que Sebastián Díaz Peña arrancaba a la banda.

Los hombres de la Ley, los abogados, los conocedores de la Constitución, los profesores de las cátedras de derecho, donde hasta la fecha ha existido absoluta libertad de Cátedra, y autonomía, saben, que si triunfa el régimen marxista, pronto tendrán a la puerta del salón de clases, a un comisario que les impondrá las líneas que debe asumir para continuar adoctrinando.

Reciente está el caso Aponte Aponte, -ex alumno de la Carabobo-, típico ejemplar de los juristas del terror, servidores de los sátrapas, que sentencian por las bocas de estos juristas. Los mismos que dieron a Hitler un ropaje jurídico, para que esclavizara a Europa y se cebara en el pueblo judío.

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