Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

miércoles, 4 de julio de 2012

El 5 de julio de 1811 el Congreso declara solemnemente la Independencia de Venezuela, «en el nombre de Dios Todopoderoso».




En el Libro Segundo de Actas del Congreso Constituyente de 1811, que reposa en un arca en el Salón Elíptico del Congreso Nacional, figura la transcripción del Acta original. Francisco de Miranda fue principal inductor, junto con la Sociedad Patriótica, de la decisión independentista.


















Notitarde 04-07-12
El acta de la libertad
5 de julio de 1811: Historia de una accidentada partida de nacimiento


Valencia, 5 de julio 2012 (Charito Rojas).- Más de 300 años como colonia española tenía la Capitanía General de Venezuela para los acontecimientos que se desataron el 19 de abril de 1810, cuando se conforma aquella "Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII", que rechazaba la usurpación napoleónica del trono español. Éste fue el pretexto esgrimido por líderes como Francisco de Miranda, cuya tesis era que los ayuntamientos debían hacerse cargo de los gobiernos locales hasta tanto se subsanara el vacío de poder en España.
Pero luego de desplazar a las autoridades peninsulares, los criollos comenzaron a tomarle el gusto a la autonomía e impulsaron una estrategia separatista. La Junta Suprema buscó la adhesión de las diez provincias venezolanas y envió misiones diplomáticas hacia Estados Unidos, Suramérica, el Caribe y Europa. Se sumaron 7 provincias y 3 (Coro, Guayana y Maracaibo) se mantuvieron leales a la Regencia napoleónica.
La visión política de Francisco de Miranda, quien formaba parte del recién creado Congreso Constituyente como diputado por El Pao, provincia de Barcelona, influenció en gran medida a los miembros de la Sociedad de Agricultura y Economía, que al transformarse en Sociedad Patriótica, se convirtió en el motor político que impulsó el rompimiento definitivo con España.
La Sociedad Patriótica, que sesionaba en la caraqueñísima esquina de Las Ibarras, exhibía en su salón principal los retratos de Gual y España, para simbolizar sus ideas revolucionarias.
La Constituyente
La medida de mayor trascendencia política tomada por la Junta Suprema, fue convocar un proceso de elecciones en las 7 provincias leales al movimiento, para conformar un Congreso Constituyente que permitiera al gobierno de facto transformarse en régimen constitucional, a través de una Constitución. Fueron electos 24 diputados por la provincia de Caracas; 9 por Barinas; 4 por Cumaná; 3 por Barcelona; 2 por Mérida; 1 por Trujillo y 1 por Margarita.
Es de hacer notar que los cantones de Valencia, Puerto Cabello, Ocumare, San Carlos, Nirgua, San Felipe, Tocuyo, Quíbor, Barquisimeto, Carora y Yaritagua pertenecían políticamente a la provincia de Caracas. La provincia de Carabobo se constituyó después, el 24 de junio de 1824.
Concluidas las elecciones, el 2 de marzo de 1811 llegan a Caracas 30 de los 44 diputados electos, para instalarse solemnemente en la residencia del Conde de San Javier, en lo que hoy es la esquina El Conde. Para presidir el Congreso fue electo el diputado por Barinas, doctor Juan Antonio Rodríguez Domínguez.
A cuatro meses de haberse instalado el Congreso Constituyente, todavía se mantenían dudas sobre la capacidad de Venezuela de tomar decisiones autónomas. Tal conducta procedía de diputados de pensamiento moderado, electos por las profesiones que desempeñaban: hacendados, comerciantes, juristas, médicos, sacerdotes y militares de alto rango. Esa composición respondía al Reglamento aprobado para la escogencia: no podían votar las mujeres, los esclavos, ni la población carente de bienes de fortuna, dando por resultado un Congreso que procedía de la oligarquía criolla.
De no haberse producido una oportuna intervención política, los resultados quizá hubieran sido otros. El 3 de julio de 1811 habla en nombre de la Sociedad Patriótica el joven coronel Simón Bolívar, reclamando la independencia absoluta ante el Congreso, a través de una histórica intervención: "Se discute en el Congreso lo que debiera estar discutido... ¿y qué dicen..? Que debemos comenzar por una confederación, como si todos no estuviéramos confederados contra la tiranía extranjera... Que debemos atender los resultados de la política de España... Yo digo: ¡Qué nos importa que España venda a Bonaparte sus esclavos... o que los conserve... si estamos resueltos a ser libres..! Estas dudas son el triste efecto de las antiguas cadenas... Otros dicen: ¡Que los grandes proyectos deben prepararse en calma..! A lo que yo pregunto: ¿Es que trescientos años de calma no bastan..?... Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad suramericana: vacilar es perdernos".
Con esta propuesta, la Sociedad Patriótica comisiona ante el Congreso al abogado valenciano Miguel Peña, quien el 4 de julio pronuncia un vibrante y contundente discurso que contribuyó a definir el curso de la historia, al argumentar los efectos históricos causados por el despotismo y absolutismo, el monopolio comercial de la Corona y la transgresión continua a los derechos del hombre. Tal discurso logró el efecto deseado y los diputados se decidieron por una declaración de independencia.
El acta de la libertad
El día 5 de julio a las 3 de la tarde, después de una ardorosa discusión, la capilla del Seminario Santa Rosa de Lima (dentro de lo que es hoy el Palacio de las Academias) estalla en aplausos y vivas, cuando el presidente del Congreso Juan Antonio Rodríguez Domínguez dijo: "Anuncio declarada solemnemente la independencia absoluta de Venezuela".
El único voto negativo fue del sacerdote Manuel Vicente Maya, representante de la provincia de La Grita. En esa misma sesión se encomendó la redacción del Acta de la Independencia al diputado Juan Germán Roscio y al secretario de la Cámara, Francisco Isnardi. También se nombró una comisión para diseñar la bandera y escarapela nacional. La comisión escogió la bandera tricolor que Francisco de Miranda trajo en sus dos invasiones a Venezuela el año de 1806.
El Acta de Declaración de la Independencia fue revisada y aprobada por el Congreso el 7 de julio y a partir de esa fecha la entidad política pasó a llamarse "Confederación Americana de Venezuela". Posteriormente con la promulgación de la Constitución Federal de 1811, se daría a la nueva nación el nombre de "Estados de Venezuela".
El día 8, una comisión del Congreso entregó el Acta de Independencia al Triunvirato Ejecutivo, que la aprobó ese mismo día. El 11 de julio, el Acta de Independencia fue publicada en El Publicista de Venezuela, órgano oficial del Congreso, y pasada al Libro de Actas el 17 de agosto de 1811.
Alegría ciudadana
El 16 de julio, la Gaceta de Caracas reprodujo el texto del Acta de Independencia: "En el nombre de Dios Todopoderoso, nosotros, aquí los representantes de las Provincias Unidas de Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Barcelona, Mérida y Trujillo, que forman la Confederación Americana de Venezuela en el continente meridional, reunidos en Congreso, ... Nosotros, pues, a nombre y con la voluntad y autoridad que tenemos del virtuoso pueblo de Venezuela, declaramos solemnemente al mundo que sus Provincias Unidas son, y deben ser desde hoy, de hecho y de derecho, Estados libres, soberanos e independientes y que están absueltos de toda sumisión y dependencia de la Corona de España o de los que se dicen o dijeren sus apoderados o representantes, y que como tal Estado libre e independiente tiene un pleno poder para darse la forma de gobierno que sea conforme a la voluntad general de sus pueblos, declarar la guerra, hacer la paz, formar alianzas, arreglar tratados de comercio, límite y navegación, hacer y ejecutar todos los demás actos que hacen y ejecutan las naciones libres e independientes...".
Pero el domingo 14 de julio, al leerse públicamente el Acta en la Plaza Mayor de Caracas, el momento solemne tomó gran simbolismo cuando los hijos del mártir José María España izaron la bandera tricolor, rindiendo honores a su padre, ejecutado en la misma plaza, el 8 de mayo de 1797. La bandera permaneció izada desde ese día en el Cuartel San Carlos y la Plaza Mayor.
El lunes 15 de julio se procedió en la sede del Congreso a la solemne jura de la Independencia por parte de las principales autoridades: lo hicieron primero los Diputados, luego el Poder Ejecutivo, después la Alta Corte de Justicia, el Gobernador Militar de Caracas y el Arzobispo. El Congreso procedió de inmediato a la organización provisional del gobierno de Venezuela.
El Acta en Valencia
De acuerdo a la secuencia histórica, el Acta de Independencia no fue firmada el 5 de julio, sino que la mayoría de las firmas fueron estampadas en la madrugada del 6 de julio y las últimas fueron en el Libro 2º de Actas del Congreso, el 18 de agosto de 1811. Por eso, el 5 de julio no es el "Día de la firma del Acta de Independencia", sino el "Día de la Proclamación de la Independencia de Venezuela".
El Acta original de la Independencia se extravió en los fragores de la guerra. Por casi un siglo, los ejemplares de su publicación en El Publicista de Venezuela el 11 de julio y el día 16 en la Gaceta de Caracas fueron la única fuente de donde provenía el texto de ese documento fundamental.
El Acta original de la Independencia nunca fue recuperada, pero afortunadamente, el 23 de octubre de 1907 el historiador Francisco González Guinand encontró en Valencia el Libro 2º de Actas del Congreso. Presuntamente fue traído a esta ciudad por diputados del Congreso de 1812. Apareció en la residencia de la dama carabobeña María Josefa Gutiérrez de Navas Spínola y era utilizado por la niña de la casa nada menos que para sentarse en el banco de un piano.
El gobierno del general Juan Vicente Gómez emitió un decreto el 1 de enero de 1910, en el cual se ordenaba depositar en un arca especial, instalada en el Salón Elíptico del Palacio Federal, el original del Libro que contiene el Acta descubierta en Valencia y aceptada como original por la Academia Nacional de la Historia. Esta orden se cumplió un año después, en la conmemoración del primer Centenario de la Emancipación, el 5 de julio de 1911.
El Libro de Actas del Congreso de 1811 cuenta con 436 páginas y se le conoce con el nombre de "Libro Nacional de los Venezolanos".
Así es la historia de la partida de nacimiento de Venezuela.
Charitorojas2010@hotmail.com
Twitter:@charitorojas



05 julio 2012

Desfile en Los Próceres por aniversario de la Independencia

Durante el trayecto el presidente Chávez saludó a la multitud que asistió al acto cívico-militar. (Foto EFE)
A las 3:04 de la tarde comenzó el desfile cívico militar en el Paseo Los Próceres, Caracas, con motivo del 201º aniversario de la Declaración de Independencia de Venezuela y el Día de la Fuerza Armada Nacional.
El acto cuenta con la presencia del presidente Hugo Chávez, junto a miembros del gabinete ejecutivo, del Alto mando Militar y demás autoridades de Estado, reseñó la Agencia Venezolana de Noticias (AVN).
Durante el trayecto el presidente Chávez saludó a la multitud que asistió al acto cívico-militar desde la caravana presidencial, escoltada por la caballería de la Guardia de honor.
Al llegar a la tribuna presidencial el jefe de Estado también saludo a los miembros del alto mando militar y a los representantes de los poderes públicos.
Luego de ser entonadas las notas del Himno Nacional, se rindió homenaje con un minuto de silencio a quienes entregaron su vida en el cumplimiento de su deber para honrar a la patria.
El 5 de julio de 1811 hubo un clamor nacional, en el cual siete provincias del país se unieron para concluir un proceso político y declarar la Independencia de Venezuela.





Científicos descubrieron la "Partícula de Dios"

 
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Publicado el 04/07/2012 por 
El Centro Europeo de Física de Partículas (CERN) inauguró este miércoles una nueva era para la exploración científica al anunciar el descubrimiento de una partícula, que de no ser el buscado "bosón de Higgs", sería otra que abre desafíos aún más importantes para la física. (Video EFE)

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El Carabobeño 05 julio 2012

Dependencia petrolera esclaviza al país

dependencia petrolera ha llegado a extremos nunca antes conocidos, subrayó José Toro Hardy.(Foto El Carabobeño)
Daniel Pabón | dpabon@el-carabobeno.com
¿Quién vive? La patria. La que al ritmo de ese saludo en clave firmó su separación de España un 5 de julio pero que, 201 años después, se manifiesta más atada que nunca al cordón umbilical petrolero.
Dentro de nueve días se cumplirán 76 años de la publicación del célebre artículo “Sembrar el petróleo” de Arturo Uslar Pietri (Diario Ahora, 14 de julio de 1936). Una recomendación que contrasta con datos como que el 95% de los dólares que ingresan al país, a la fecha, siguen dependiendo de la exportación de crudo.
En esto, el país lleva unos 84 años. No hay mucha diferencia entre el sustento nacional de los 3 millones de habitantes de la Venezuela de 1928, fecha de consolidación del boom petrolero, y de los 28,8 millones que pueblan la de ahora: la subordinación al petróleo y la volatilidad de sus precios.
Tienen que saltar a la palestra noticias como que en las últimas ocho semanas la cesta venezolana ha perdido 28,46 dólares para que el país recuerde la vulnerabilidad del asunto, lamentó el economista Orlando Ochoa.
El precio del barril no se situaba por debajo de 90 dólares desde febrero de 2011 y, el viernes pasado, cerró la semana con promedio de 86,17 dólares. Que siga cayendo el ingreso petrolero, una combinación de cuánto crudo se produce y a qué precio se vende, hará que el Estado no disponga de dólares suficientes para seguir haciendo las importaciones necesarias. En lo alimentario, por ejemplo, superan el 70% del plato, explicó el ex director de Pdvsa José Toro Hardy.
Nicaragua, incluso, acaba de pagar a Venezuela una factura de 76 mil dólares despachando 19 mil 397 pantalones de algodón, estilo kaki y jeans, trascendió este miércoles.

Consecuencias difíciles

El mineral del subsuelo puede pasar de regalo a problema. “La dependencia petrolera ha llegado a extremos nunca antes conocidos”, subrayó Toro Hardy. “En más de 80 años el país no ha desarrollado políticas efectivas que logren cambiar esta relación”, repasó Ochoa al contraponer ejemplos de economías ya diversificadas como las de Brasil, Chile y Perú.
Depender del crudo acarrea varias consecuencias, que advirtió Ochoa: en primer lugar, los ingresos fiscales y de exportación fluctúan en torno al recurso. Esto tiene un impacto sobre el patrón de consumo tanto público como privado del país.
Lo segundo es que el Gobierno ha mantenido la inflación más alta de América Latina. Con un bolívar sobrevaluado, compra más afuera que adentro. “Mantener un control de cambio distorsionante no permite desarrollar patrones distintos al petrolero”, razonó el economista.
El modelo del Socialismo del Siglo XXI, como colofón, ha disminuido las inversiones, ocasionando par de problemas: que la economía local ostente precios más altos con respecto a otras de la región y que el resto de actividades distintas a la petrolera no se hayan desarrollado a una escala competitiva. “Todo este panorama se traduce, socialmente, en marginalidad y pobreza. Es imposible abandonarlas en estas condiciones de dependencia”, remató el experto.
El Acta de Independencia, un texto de 2 mil 740 palabras fechado el 5 de julio de 1811 y rubricado por 47 diputados, incluidos los representantes de Valencia Fernando de Peñalver, Luis José de Cazorla y Juan Toro, reza en uno de sus párrafos que para ese entonces el desorden de la corona española había aumentado los males de la América, inutilizándole los recursos naturales disponibles para la época.

Actos por los 201 años de Independencia

En Los Próceres la FAN exhibirá sus nuevos sistemas de armas. Se prevé que el presidente Chávez asista al desfile cívico-militar, a la 1 pm.-El canciller Maduro será orador de orden en la sesión solemne de la AN.-El Gobierno de Carabobo tendrá una misa a las 10:30 am en la Catedral de Valencia y una ofrenda floral a las 11:30 am en la plaza Bolívar.- La alcaldía de Valencia y el Consejo Legislativo de Carabobo ofrendarán al Padre de la Patria en la plaza Bolívar, a las 9 am.- La Sociedad Bolivariana capítulo Carabobo tendrá su tradicional sesión solemne a las 11 am en la Casa del general José Antonio Páez. El orador de orden será el historiador Miguel Ángel Magallanes.

El Carabobeño 04 julio 2012

¿Por qué España no es la mejor selección de la historia?

Casillas ha sido el encargado de levantar los trofeos. (Foto EFE)
BBC Mundo
España es un gran equipo, el mejor de la actualidad, como demostró el domingo al vencer a Italia 4-0 en la final de la Euro 2012, en una noche inolvidable para los aficionados al fútbol.
Tanta fue su superioridad, tan fuerte su impacto en la opinión pública, que ya se habla (como parece inevitable en esta época de encuestas a la medida) de su lugar entre las mejores selecciones de la historia: los editores de medios quieren saber si España 2012 es mejor, por ejemplo, que Brasil 1970.
El tema es más resbaladizo aun que la otra comparación imposible que nos ha entretenido los últimos meses, para determinar si Lionel Messi es o no es mejor que Pelé.
España, Brasil y el pasado
El primer argumento de quienes defienden la precedencia de esta España es que ha ganado tres torneos importantes en forma consecutiva, un dato interesante desde el punto de vista estadístico pero poco persuasivo para demostrar una superioridad indiscutible sobre otros grandes equipos.
España había sido un digno ganador de la Euro 2008, superando en cuartos de final a Italia por penales, tras un empate sin goles, y en la final a Alemania, 1-0, con un gol de Fernando Torres, que también marcó el domingo… para ser un goleador "acabado" el hombre todavía tiene bastante resuello.
También ganó con justicia el Mundial 2010, pero sin encender los ánimos: ganó en octavos a Portugal, en cuartos a Paraguay, en semis a Alemania y en la final a una Holanda trabajadora pero ordinaria… todos estos partidos con el mismo resultado: 1-0.
Y la trayectoria de España en esta Eurocopa de Polonia y Ucrania sólo alcanzó ese nivel utópico de "Brasil 1970" en esa maravillosa última jornada en Kiev, que todos recordaremos para siempre.
¿Es suficiente esto para colocar a esta España junto a los gigantes de la historia del fútbol? ¿No convendría considerar, antes, que Italia jugó con 10 hombres casi todo el segundo tiempo? ¿O que el equipo llegó a la cita con los dientes apretados, superando a Portugal en los penales, tras un 0-0?
Brasil en México 1970, en cambio, ganó en cuartos 4-2 a Perú (el mejor Perú de la historia), en semis 3-1 a Uruguay y en la final 4-1 a una buena Italia, más experimentada y dotada que la del domingo.
Esa campaña de Brasil ha sido desde entonces la medida universal de la excelencia futbolística en la imaginación popular, que es la que rige este tipo de categorías que no pueden ser reglamentadas.
El argumento de los tres torneos consecutivos no convence ni siquiera a los estadísticos, que podrían entonces señalar el triplete de Uruguay entre 1924 y 1930 (dos títulos olímpicos y uno mundial, consecutivos, sin contar tres Sudamericanos entre 1923 y 1926), o la maravillosa progresión de Brasil entre 1958 y 1970: tres mundiales en doce años, la cosecha dorada de la generación de Pelé.
(Es cierto, no fueron consecutivos, ¿pero es realmente tan importante que lo sean?) En realidad, la abundancia y frecuencia de los títulos tiene una importancia relativa a la hora de atribuir grandeza a los equipos nacionales.
Hungría y Holanda
Dos de los equipos universalmente más admirados no ganaron los títulos que merecían: la Hungría de Puskas cayó ante Alemania Occidental en la final del Mundial 1954, y la Holanda de Cruyff, también ante Alemania, en el Mundial 1974.
En fútbol, la verdadera medida de la grandeza, la única admisible, es la capacidad para inflamar la imaginación y la emoción de los aficionados a través de las generaciones.
Atendiendo exclusivamente a los resultados, cabe anotar que entre 1950 y 1956 Hungría ganó 46 partidos, empató seis y perdió sólo uno… 2-3, ante Alemania, esa final del mundial 1954 en Suiza.
Hasta el llamado "Milagro de Berna", Hungría se había paseado por el torneo: en su grupo había goleado 8-3 a la misma Alemania Occidental; en cuartos superó a Brasil 4-2; en semis, 4-2 a Uruguay.
Pero la gran hazaña de Hungría, que seguramente vale más que uno o dos títulos mundiales, fue su maravilloso asalto de 1953 a la poderosa Inglaterra, en su reducto de Wembley.
Ese 6-3 en Londres es uno de los grandes hitos de la historia del fútbol, porque puso de cabeza al juego del fútbol y a la realidad tal como se la concebía entonces, algo que Hungría confirmó al año siguiente, cuando Inglaterra devolvió la visita y encajó un 7-1 que puso fin cualquier debate.
Los comentaristas europeos insisten en que los húngaros de hace 60 años inventaron el "9 retrasado", función desempeñada brillantemente por Nándor Hidegkuti y que ahora ha recogido Vicente Del Bosque (siguiendo el ejemplo de Pep Guardiola), pero en Sudamérica es sabido que Adolfo Pedernera cumplía la misma función en el River Plate de los años ’40.
El caso de Hungría pone sobre el tapete las verdaderas pautas de la grandeza de un equipo de fútbol, más allá de su éxito en el campo de juego: conmover estructuras, derribar mitos, proponer e imponer nuevos enfoques tácticos… y cautivar a los aficionados.
Lo mismo ocurrió con la Holanda de 1974, que cautivó a los aficionados de todo el mundo e instaló definitivamente al "fútbol total" de Cruyff y sus alegres camaradas como referencia histórica.
El equipo nacional holandés sólo ganó un Europeo, en 1988, pero la falta de títulos no ha empañado el reconocimiento popular, que todavía recuerda con cariño a la Naranja Mecánica de 1974.
El requisito de la aprobación popular es el obstáculo histórico que han encontrado los grandes equipos alemanes e italianos, que a pesar de numerosos títulos no tienen muchos admiradores fuera de sus fronteras.
Se tiende a olvidar que la Alemania que ganó el Campeonato Europeo de 1972 y frustró a Holanda en el Mundial 1974 fue el equipo de Beckenbauer, del gran Gerd Müller, de Maier, Breitner y Netzer.
Si hasta pareciera que se le reprocha haber vencido a adversarios tan formidables como Hungría y Holanda en sendas finales, en vez de reconocerle el mérito.
Uruguay y el Río de la Plata
El Maracanazo, la victoria de Uruguay ante Brasil 2-1 en el último partido del Mundial 1950, también tiene los elementos para colocar a ese equipo de Obdulio Varela, Schiaffino y Ghiggia en la lista de los grandes: superó a un gran equipo en su propio reducto, un Brasil que había marcado 13 goles en sus dos partidos anteriores, 7 a Suecia y 6 a España.
Todavía hoy, después de todos estos años, alguien dice Maracanazo y todos saben de qué se está hablando, a pesar de que desde el punto de vista mediático (que en esto suele ser lo que importa), el Mundial 1950 está en la prehistoria virtual del fútbol, cuando las hazañas apenas tenían repercusión en Europa, la caja de resonancia que recoge y amplifica lo que "vale la pena" en fútbol.
Durante esa "prehistoria mediática", Uruguay y Argentina fueron los grandes dominadores del fútbol internacional, con los uruguayos imponiendo su mayor cohesión y disciplina para el juego asociado en torneos cortos, algo que requiere ese tipo de virtudes, que también tienen Alemania e Italia.
Pero los grandes equipos uruguayos y argentinos de los ’30 y los ’40 son totalmente desconocidos en Europa y por consiguiente no figuran en la memoria colectiva del aficionado internacional.
Desde La Naranja Mecánica de 1974 no hubo ningún equipo que concitara la admiración unánime de crítica y público: los pretendientes no cuajaron, como el Brasil de Sócrates y Falcao (1982), la Argentina de Maradona (1986), la Francia de Platini (1982-86) y la de Zidane (1998-2000).
Hasta la noche del domingo, claro está.
Lo que avala la grandeza de esta España no son tanto los resultados (que, ya hemos visto, fueron relativamente ajustados en su mayoría), como la introducción en la dialéctica futbolística de argumentos que los "modernos" creían superados, la habilidad, el pase corto, una desconfianza instintiva ante la fuerza y el tamaño, el respeto por el buen gusto y el placer antes que el dolor.
Pues que el fútbol de España es más ballet que batalla campal, que rema contra la corriente de embrutecimiento paulatino de la práctica del fútbol, y esto, por sí mismo, crea una nueva corriente.
Aunque esta corriente se agote en algún recodo, la memoria colectiva del público la recordará y agradecerá durante mucho tiempo.
¿Mi lista de los mejores equipos nacionales de la historia?
Hungría 1953, Brasil 1970, Holanda 1974, España 2012, Uruguay 1950, Argentina 1957 (Sívori, Angelillo, Maschio), Alemania 1972.
Este orden no tiene que ver con los títulos ganados, sino con el placer recibido: a fin de cuentas, hablamos de fútbol, no de contabilidad.










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