Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

miércoles, 25 de julio de 2012

La Escuela Superior de Danza “Cristina Gutiérrez” regaló a la ciudad dos impecables espectáculos, Les Sylphides y la Suite El Cascanueces, para celebrar 26 años de fundación.


El Carabobeño 25 julio 2012

Doble espectáculos para celebrar 26 años de danza

 
La suite “El cascanueces” interpretada por los grupos infantiles y avanzados. (Fotos Andrés Galindo)
Marcos Castillo | mcastillo@el-carabobeno.com
Valencia siguió respirando cultura este fin de semana. La Escuela Superior de Danza “Cristina Gutiérrez” regaló a la ciudad dos impecables espectáculos, Les Sylphides y la Suite El Cascanueces, para celebrar 26 años de fundación. Pero sin duda, la gran noticia fue la graduación de dos de sus bailarinas de ballet: Alejandra Romano Cardozo y María de los Ángeles Ruiz Sánchez.
“Les Sylphides”, la magistral danza de espíritus del bosque junto a un poeta en un bosque iluminado por la luna, abrió la presentación teniendo como solista principal a Alejandra Romano, quien demostró la precisión técnica que la hizo acreedora del título que por cuarta ocasión en 26 años otorga la escuela que dirige Cristina Gutiérrez. Las sublimes notas musicales de Fréderic Chopan sirvieron para que Alejandra Montero, Ariana Guillén, el bailarín Kenz Vivas y 16 adelantadas alumnas, hicieran al público aplaudir efusivamente y vitorear “bravo, bravo”.
Pero el momento más esperado por las familias de las alumnas llegó con la suite “El cascanueces”. Desde las más chiquiticas hasta las adolescentes recrearon la mágica Navidad en la que Clara recibe de regalo un cascanueces, quien en sus sueños se convierte en un apuesto príncipe que la lleva de viaje por el Reino de las Nieves. Las más aplaudidas fueron las más pequeñitas en sus roles de rantoncitos, pero la ovación la recibieron los grupos avanzados en las “Flautas dulces” y el “Vals de las flores, así como la bailarina ya egresada de la escuela, Andrea García, quien personificó al “Hada de azúcar” danzando con pasión y precisión, como sólo lo hacen las mejores.
Un sueño alcanzado
En el intermedio del espectáculo, Cristina Guitérrez compartió con el público la consumación de un sueño que tardó entre 14 y 15 años en lograrse: Dos de sus pupilas, Alejandra Romano Cardozo y María de los Ángeles Ruiz Sánchez, recibían finalmente el diploma que las acredita ante el mundo como bailarinas de ballet clásico.
Gutiérrez destacó que Romano y Ruiz figuraron en el tercero y sexto lugar en la 3. Edición de la Competencia Internacional de Ballet Clásico (CIBC), respectivamente, y subrayó la importancia de que cada una de ellas finalice sus estudios en medicina e Ingeniería, complemento que las hará unas profesionales integrales.
Los padres de las bailarinas subieron al escenario para acompañarlas en su graduación y ellas obsequiaron a Gutiérrez como retribución a su esfuerzo, un ramo de flores y una obra de arte en la que se leía una frase de la influyente bailarina y coreógrafa estadounidense, Martha Graham: “Los grandes bailarines no son geniales por su técnica, son geniales por su pasión”.

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