Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Un dato curioso, relevado en una encuesta que se acaba de publicar en Argentina: disminuye el número de las personas que declaran que creen en Dios, mientras aumenta el de las que se profesan católicas. La redención de Jesús siempre es gratis, por eso las iglesias no pueden ser nunca casas de negocios.

Argentina: 'No creo en Dios pero soy católico'
Aumenta el número de personas que no creen (4%), pero también el de aquellas que se profesan católicas (13%)
Por Alvear Metalli
BUENOS AIRES, 22 de noviembre de 2014 (Zenit.org) - Un dato curioso, relevado en una encuesta que se acaba de publicar en Argentina: disminuye el número de las personas que declaran que creen en Dios, mientras aumenta el de las que se profesan católicas. La Universidad Católica Argentina registra la singular paradoja en el informe periódico sobre la situación religiosa del país, que esta vez concentra la atención en “Los argentinos y la familia”.
El muestrario que se ha estudiado es notable, nada menos que 5.700 núcleos habitacionales a fines de 2013. El resultado muestra que en dos años, de 2011 a 2013, ha aumentado un 4 por ciento el número de personas que no creen en Dios, pero en el mismo período ha aumentado también un 13 por ciento el de aquellas que se identifican como católicas.
El porcentaje de los neocatólicos, notable, considerando el corto período de tiempo estudiado, se explica, “aunque merece ulteriores profundizaciones en futuros trabajos por la elección de Bergoglio en marzo de 2013 y el furor que suscitó en su país de origen".
Sobre el resto, pocas sorpresas: entre los católicos que van a misa por lo menos una vez por semana, que la encuesta califica como “comprometidos”, dos de cada diez son favorables a una ley que permita el aborto y uno de cada diez considera que la noción de matrimonio debe ampliarse también a las parejas del mismo sexo.


El Papa advierte: 'El problema no es el dinero, sino las personas'
En su ví­deo-mensaje al Festival de la Doctrina Social de la Iglesia en Verona, el Santo Padre invita a tener iniciativa para crear desarrollo
Por Rocío Lancho García
CIUDAD DEL VATICANO, 21 de noviembre de 2014 (Zenit.org) - El papa Francisco ha advertido sobre el riesgo de la indiferencia, que nos puede hacer ciegos, sordos y mudos. Lo ha hecho en un vídeo-mensaje a la IV edición del Festival de la Doctrina Social de la Iglesia, que se celebra en Verona del 20 al 23 de noviembre y que reflexiona sobre el tema "Mas allá de los lugares dentro del tiempo''.
Sobre este tema del Festival, el Papa hace algunas reflexiones en el vídeo. En primer lugar señala que la situación de crisis social y económica en la que nos encontramos puede "asustar, desorientar, o hacernos pensar que la situación es tan difícil que no podemos hacer nada al respecto". Por eso, "la gran tentación es pararse a curar las propias heridas y encontrar una excusa para no escuchar el grito de los pobres y el sufrimiento de aquellos que han perdido la dignidad de traer a casa el pan porque se han quedado sin trabajo". De este modo, indica que los que sólo buscan sanar sus heridas, terminan maquillándose. Por esta razón, Francisco advierte que "el riesgo es que la indiferencia nos haga ciegos, sordos y mudos, presentes sólo en nosotros mismos, frente al espejo, y que todo lo que sucede nos sea extraño". Había alguien así, se llamaba Narciso, y este ejemplo no funciona, afirma el Papa.
En su mensaje, el Pontífice recuerda que "estamos llamados a ir más allá y abordar las necesidades reales". Por eso, "es urgente abandonar los lugares comunes, que se consideran seguros y garantizados, para liberar las muchas energías escondidas y no conocidas que están presentes y trabajan muy concretamente". Ir más allá, asegura el Papa, quiere decir "agrandar y no restringir, crear espacio y no limitarse a su control". Y para ir más allá hay que tomar la iniciativa.
Por otro lado, el Francisco asegura que "también hoy en el ámbito económico es urgente tomar esa iniciativa, porque el sistema tiende a homologar todo y el dinero se vuelve el dueño. El sistema te lleva a esta globalización que no es buena, que homologa todo." ¿Y quién es el dueño de esta homologación?, se pregunta. A lo que responde: "El dinero". Tomar la iniciativa en estas áreas -explica el Santo Padre- es tener el valor de no dejarse atrapar por el dinero y por los resultados a corto plazo que te convierten en esclavo.
Señalando que hoy se dice que muchas cosas no se pueden hacer "porque falta dinero" pero siempre hay dinero para hacer otras cosas, "comprar armas", "hacer la guerra", "operaciones financieras sin escrúpulos"; el Papa advierte que "el verdadero problema no es el dinero, sino las personas".
Al respecto, explica que "el dinero por sí solo no crea desarrollo, para crear desarrollo son necesarias personas que tengan la valentía de tomar la iniciativa".
Y tomar la iniciativa -matiza en su discurso el Santo Padre- significa desarrollar una empresa capaz de innovación no sólo tecnológica; se deben renovar también las relaciones de trabajo experimentando nuevas formas de participación y responsabilidad de los trabajadores, inventando nuevas formas de acceder al mundo del trabajo, creando una relación solidaria entre la empresa y el territorio.
A este punto, el Pontífice pone el ejemplo del padre de un niño con síndrome de down que se inventó una cooperativa constituida por chicos con síndrome de down, "estudió un trabajo apto para ello, hizo un acuerdo con una empresa para la venta de sus productos...". Esto es un ejemplo de ir más allá, "moverse significa crear nuevos procesos".
Tomar la iniciativa- asegura- significa también considerar el amor como la verdad fuerza para el cambio. Facilitar la expresión y el crecimiento de los talentos es lo que estamos llamados a hacer y para hacer eso es necesario abrir espacios, explica el Papa. Por eso, "liberar los talentos es el comienzo del cambio". Y hablando de talentos, el Santo Padre observa que el tema atañe sobre todo a los jóvenes. "Si queremos ir más lejos tenemos que invertir decididamente en ellos y darles mucha confianza".
Finalmente, para concluir el vídeo-mensaje, el Pontífice afirma que "ir más allá de los lugares no es el resultado de la casualidad individual, sino de compartir un único fin: la historia es un camino hacia la realización. Si nos movemos como un pueblo, si vamos juntos hacia adelante, nuestra existencia pondrá en evidencia este significado y esta plenitud''.


Francisco en Sta. Marta: la redención es gratuita, no hacer dinero con ella
En la homilí­a de este viernes, el Santo Padre advierte sobre el pecado de escándalo por convertir la iglesia en una casa de negocios
Por Redacción
CIUDAD DEL VATICANO, 21 de noviembre de 2014 (Zenit.org) - La redención de Jesús siempre es gratis, por eso las iglesias no pueden ser nunca casas de negocios. Esta ha sido la advertencia lanzada esta mañana por el santo padre Francisco durante la homilía de la misa matutina de San Marta. Tal y como ha explicado el Papa, la liturgia del día propone el Evangelio en el que Jesús expulsa a los mercaderes del Templo, porque han transformado la casa de oración en una cueva de ladrones. Y lo que hace Jesús es un gesto de purificación, "el templo había sido profanado" y con el Templo, "el pueblo de Dios. Profanado con el pecado tan grave que es el escándalo", ha afirmado el Papa.
Y ha proseguido, "la gente es buena, la gente iba al Templo, no miraba estas cosas; buscaba a Dios, rezaba... pero debía cambiar las monedas para las ofrendas". El pueblo de Dios no iba al Templo por esta gente, por los que vendían, pero iban al tempo de Dios y allí había corrupción que escandalizaba al pueblo", ha advertido el Papa. Por eso, ha precisado, "yo pienso en el escándalo que podemos causar a la gente con nuestra actitud, con nuestras costumbres no sacerdotales en el Templo: el escándalo del comercio, el escándalo de la mundanidad... Cuántas veces vemos que entrando en una iglesia, aún hoy, está ahí la lista de los precios", para el bautismo, la bendición, las intenciones para la misa". Y de todo esto el pueblo se escandaliza,  ha observado el Pontífice.
A propósito, el Santo Padre ha contado una anécdota de como "una vez, apenas ordenado sacerdote, estaba con un grupo de universitarios, y quería casarse una pareja de novios. Habían ido a una parroquia: pero, querían hacerlo con la misa. Y allí, el secretario parroquial dijo: 'No, no, no se puede' - '¿pero por qué no se puede con la misa? Si el Concilio aconseja hacerlo siempre con la misa...' -'No, no se puede porque más de 20 minutos no se puede' - 'Pero, ¿por qué?' - 'Porque hay otros turnos' - '¡Pero, nosotros queremos la misa!' - 'Pues pagad dos turnos'. Y para casarse con la misa tuvieron que pagar dos turnos. Esto es pecado de escándalo".
A continuación, el Santo Padre ha recordado lo que Jesús dice a los que son causa de escándalo: "mejor ser lanzados al mar".
De este modo, Francisco ha recordado que "cuando los que están en el Templo - sean sacerdotes, laicos, secretarios, pero que tienen que gestionar en el Templo la pastoral del Templo - se convierten en comerciantes, el pueblo se escandaliza. Y nosotros somos responsables de esto. También los laicos ¿eh? Todos". Porque -ha proseguido el Pontífice en su homilía- si yo veo que en mi parroquia se hace esto, debo tener la valentía de decírselo al párroco a la cara. Asimismo, ha advertido que "la gente sufre ese escándalo. Es curioso: el pueblo de Dios sabe perdonar a sus sacerdotes, cuando tienen una debilidad, resbalan sobre un pecador... saben perdonar. Pero hay dos cosas que el pueblo de Dios no puede perdonar: un sacerdote apegado al dinero y un sacerdote que maltrata a la gente. ¡No consigue perdonar! Y el escándalo, cuando el Templo, la Casa de Dios, se convierte en una casa de negocios, como ese matrimonio: se alquilaba la iglesia".
Y así, el Papa ha explicado que Jesús "no estaba enfadado", "es la ira de Dios, es el celo por la Casa de Dios" porque no se pueden servir a dos amos: "o rindes culto al Dios viviente, o rindes culto al dinero".
Para finalizar la homilía, el Obispo de Roma ha preguntado por qué Jesús se la toma con el dinero. A lo que ha respondido: "Porque la redención es gratuita, Él viene a traernos la gratuidad de Dios, la gratuidad total del amor de Dios".  A propósito ha recordado que "cuando en la Iglesia o las iglesias se hacen negocios, se ve que ...eh, no es tan gratuita la salvación... Y por esto Jesús toma la fusta en la mano para hacer todo este rito de purificación en el Templo".
En la conclusión, el Papa ha recordado que hoy la liturgia celebra la presentación de la Virgen en el Templo: de joven... "Una mujer sencilla, como Ana, en ese momento, entra con la Virgen". Por eso, Francisco ha pedido que Ella "nos enseñe a todos nosotros, a todos los párrocos, a todos los que tienen responsabilidades pastorales, a mantener limpio el Templo, a recibir con amor a los que vienen, como si cada uno de ellos fuera la Virgen".










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