Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

martes, 15 de septiembre de 2015

El director venezolano Lorenzo Vigas aún digiere el triunfo de su filme, que se presentará esta semana en dos festivales más. Como creador, quiere contar historias, que más allá de la controversia generen un diálogo social

Lorenzo Vigas: El arte sirve para polemizar

Lorenzo Vigas estará presente en el Festival Internacional de Cine de Toronto y en el de San Sebastián/ Foto: EFE
Lorenzo Vigas estará presente en el Festival Internacional de Cine de Toronto y en el de San Sebastián/ Foto: EFE
El director venezolano aún digiere el triunfo de su filme, que se presentará esta semana en dos festivales más. Como creador, quiere contar historias, que más allá de la controversia generen un diálogo social

Lorenzo Vigas tiene un montón de llamadas perdidas en su celular. Correos y mensajes de texto también esperan respuesta del director del filme Desde allá, que el sábado se convirtió en la primera película latinoamericana en ganar el León de Oro en el Festival de Cine de Venecia.
“Poco a poco le iré respondiendo a la gente”, dice Vigas vía telefónica mientras un yate lo lleva al Aeropuerto Marco Polo Tessera. Ha dormido poco.  Espera recuperar algunas horas de sueño en el avión que lo lleva a Canadá, lugar en el que su película competirá en la sección Discovery del Festival Internacional de Cine de Toronto.  
No deshará todo el equipaje, pues esta misma semana se devolverá al Viejo Continente para probar suerte en la sección “Horizontes Latinos” del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, en España.
Los viajes continuarán. Mirará los sellos de su pasaporte como territorios conquistados como cineasta. Quiere que en todas las latitudes se genere un debate con su controversial película Desde allá, en la que además de abordar la homosexualidad y la paternidad ausente, muestra las carencias emocionales de una sociedad que está constantemente en tensión.
Sigue sorprendido de que esa historia se haya impuesto a las otras 20 películas que participaron en el festival de cine más antiguo del mundo. “Ha sido toda una locura; es difícil procesarlo porque pasaron tantas cosas tan fuertes. Me imagino que con el tiempo iré recuperando la perspectiva para hacer un balance más certero de todo”.
La emoción no le permite hacer un inventario de sus ideas, pero de algo está claro: “No puedo negar que estoy contentísimo de haber conocido a gente maravillosa: Alfonso Cuarón y Nuri Bilge Ceylan, a quienes considero grandes maestros de la cinematografía”.
En las calles de Venecia compartían tiempo y espacio veteranos y debutantes de la buena cinematografía. Vigas era uno de esos nuevos alumnos, el que terminó sacando la mejor calificación. “Me topé con muchísima gente, pero es difícil nombrarlos a todos en este momento en el que sigo abrumado. Allí estuvo toda la industria del cine en pleno”.
Al comienzo de todo, cuando no tenía sospecha del éxito, estuvo relajado. “Llegué a Venecia con un grupo de amigos que vinieron acompañarme. La agenda se fue haciendo más apretada conforme se acercaba la noche final”.
El jueves 10 de septiembre, la Sala Grande del Palazzo del Cinema tenía una de sus 1.100 butacas reservadas para que Vigas fuera otro espectador de su película. “Estábamos bien ubicados en la parte de arriba de la sala. Cuando terminó hubo un momento muy especial, porque recibimos una ovación de pie de muchos minutos. Estando allí nos llegaron las reseñas con muy buenos comentarios de Variety y deHollywood Reporter. Fue una gran suerte haber vivido eso”.
Hubo otros puntos de vista en dos diarios españoles. El País reseñó que el filme fue “moderadamente aplaudido” y El Mundo califica la cinta de un “buen inicio que habría necesitado algo más”. “Las obras honestas no le pueden gustar a todo el mundo. Por eso ha habido reacciones diversas. Yo hice Desde allá con esa intención”, expresa.
Todo fue una sorpresa detrás de la otra. “Los días previos a que proyectaran nuestra película, la gente decía que ya el jurado tenía una idea de cuál se llevaría el León de Oro. Luego de que se presentóDesde allá, comentan que  el jurado tuvo que cambiar la premiación”.
Vigas no cayó en triunfalismos, aún no tenía certeza de nada. Sabía que debía volverse a poner el traje formal para una noche más, la definitiva. “En la premiación estaba nervioso, pero sabía que íbamos a ganar algo porque me pidieron que estuviera presente. El día anterior ponían a la película como favorita. Tres medios franceses apostaban por nosotros y por Anomalisa. Yo no me lo creía. Infiero que lo que nos favoreció fue que la elección haya estado en manos de directores que resaltaron el valor de la puesta en escena”.
Cuando hicieron el anuncio de que Desde Allá era la gran trinfadora, Vigas hizo su caminata al escenario notablemente nervioso. Se pasó la mano por el cabello, la boca, estaba intranquilo. Expresó su discurso en inglés, hasta que culminó sus palabras con un efusivo español: “¡Viva Venezuela!”.
La información empezó a rodar en los medios internacionales y las redes sociales. “Luego de la rueda de prensa atendimos muchísimas entrevistas internacionales. Después nos fuimos a la cena con el jurado y más tarde a la fiesta. Esto había que celebrarlo”.
A la distancia lo aplaudieron sus familiares y amigos, muchos de los que se encuentran en su tierra natal. “El arte sirve para polemizar en países que necesitan generar un diálogo, como en el caso de Venezuela, donde la tensión no es un secreto para nadie. La sociedad se ha fraccionado. Siento que parte de mi responsabilidad como director está en invitar al diálogo entre las partes”.
“Los días previos a que proyectaran nuestra película, la gente decía que ya el jurado tenía una idea de cual se llevaría el León de Oro. Luego de que se presentó Desde allá, comentan que  el jurado tuvo que cambiar la premiación”
“En la premiación estaba nervioso, pero sabía que íbamos a ganar algo porque me pidieron que estuviera presente. El día anterior ponían a la película como favorita”

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