Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

lunes, 26 de octubre de 2015

Desde Valencia "la ciudad industrial de Venezuela"

Industria en sobrevivencia

Para el segundo trimestre de 2015 las industrias venezolanas operaron en promedio a 48,3% de su capacidad, en muchos casos por falta de materia prima, según datos de Conindustria. Por Alejandra M. Hernández F.

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Industrias han tenido que paralizar temporalmente líneas de producción por falta de materia prima.
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EL UNIVERSAL
domingo 25 de octubre de 2015  01:34 PM
"Desesperadas por sobrevivir", en ese estado se encuentran actualmente las industrias venezolanas, según afirma el presidente de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), Juan Pablo Olalquiaga, quien asegura que el sector manufacturero del país "está dispuesto a seguir adelante -pese a las adversidades- para mantener la producción y conservar los puestos de trabajo".

Desde 1999 el sector industrial en Venezuela se ha ido "paralizando lentamente pero de manera continua" por diversos motivos, destaca Olalquiaga. En 1998 la participación del ámbito manufacturero en el Producto Interno Bruto (PIB) se ubicaba en 17,4%, en 2012 cayó a 13,9%, en 2013 se situó en 13,7% y en el tercer trimestre de 2014 en 13,4%, según datos manejados por Conindustria. Es por esa razón que el representante del sector industrial advierte que de no tomarse los correctivos necesarios "todos los puestos de trabajo en el campo manufacturero están en riesgo de perderse". 

De acuerdo a cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), al cierre de 1998 existían en Venezuela al menos 11.117 establecimientos industriales en plena producción, que daban trabajo a por lo menos 449.636 personas. Para 2007 el número de industrias descendió a 7.093 y la capacidad de empleo disminuyó a 345.168. 

A partir de ese año, se incrementaron las intervenciones del Estado a industrias y empresas nacionales y extranjeras. En algunos casos estas pasaron a manos del Estado a través de la compra de los activos, pero en la mayoría de los casos se aplicaron medidas como expropiaciones, expoliaciones, nacionalizaciones e intervenciones, entre otras modalidades. Según la data llevada por Conindustria, entre 2002 y 2015 se registraron al menos 1.322 actuaciones, de las cuales 416 impactaron al sector industrial.

Precisamente desde el 2007 se dejaron de actualizar las estadísticas globales relacionadas con este sector; sin embargo, la tendencia a la reducción de industrias ha continuado, asevera Olalquiaga.

Entre 2007 y 2010 operaron 130 grandes industrias de distintas divisiones, según los resultados de la Encuesta de Grandes Empresas Industriales 2007-2010, publicada por el INE en marzo de 2012. Del documento se desprende que "la nómina salarial de las grandes empresas subió todos los años desde 125.600 empleados en 2007 hasta 134.600 en 2010, lo que representa un aumento del 7.2%". Allí se señala, igualmente, que 6 sectores subieron su nómina, "destacando alimentos, bebidas y tabaco con un aumento de 6.100 empleados y el sector de metales y productos elaborados de metal con 2000". En dos sectores la nómina se redujo, sobresaliendo el sector automotriz con una caída de 1.900 empleados.

Durante los últimos años el sector automotriz ha sufrido una dramática caída en su producción. Según el último informe del 2014 publicado por la Cámara Automotriz de Venezuela (Cavenez), la producción de vehículos entre enero y diciembre de ese año acumuló una caída de 72,46%, tras solo ensamblar 19.759 unidades en comparación con las 71.753 ensambladas en 2013. 

En otro estudio elaborado por el INE, la Encuesta Industrial Cualitativa correspondiente al IV Trimestre de 2013, los empresarios del sector manufacturero opinaron que con respecto al trimestre anterior de ese mismo año, la situación económica y productiva de la industria "fue peor"; y que el personal ocupado "fue menor".

Coyuntura en cifras

Según la II Encuesta de Coyuntura Trimestral 2015, realizada por Conindustria el pasado mes de julio, para el segundo trimestre de este año las industrias venezolanas operaron en promedio a 48,3% de su capacidad de producción instalada. Mientras que las grandes empresas funcionaron a 57,5% de su capacidad real, las medianas y pequeñas lo hicieron a 44,3% cada estrato. 

El documento igualmente refleja que con respecto al segundo trimestre del 2014, durante el mismo período del 2015 el nivel de producción del parque industrial nacional disminuyó en promedio 50%. En lo referente a los puestos de trabajo, el sondeo destaca que el nivel de empleo disminuyó entre 28% y 55% según el tipo de industria. Los sectores más afectados fueron papel y cartón, minerales no metálicos y textil; mientras que los menos impactados fueron: metales básicos, químicos, alimentos, productos metálicos y madera y muebles. 

Las empresas estatizadas también han reducido durante los últimos años su capacidad de producción con importantes pérdidas financieras. El mismo Ejecutivo ha reconocido a través de los informes de gestión de los ministerios los resultados negativos arrojados por las industrias en manos del Estado, especialmente en los sectores de aluminio, acero y cemento. 

En el sector del aluminio, industrias como Alcasa, Bauxilum, Carbonorca y Venalum trabajaron en 2014 a un tercio de su capacidad, es decir, a niveles de hace tres décadas. El año pasado Alcasa solo produjo 28.798 toneladas métricas de aluminio cuando en realidad tiene capacidad para fabricar 170 mil toneladas. Venalum, por su parte, produjo 109.536 toneladas métricas, es decir, 14% menos que en 2013, según datos oficiales. 

En el sector del acero la situación no es muy diferente. En al menos 30% cayó la producción de la Siderúrgica del Orinoco (Sidor) en 2014 con una pérdida de 7 mil 600 millones de bolívares.

En el rubro de cemento los resultados son similares. Un ejemplo de ello es el caso de la Fábrica Nacional de Cementos, cuya producción en 2013 se ubicó en 784 mil toneladas de cemento, mientras que en 2014 produjo 432 mil, lo que representa una caída de 30%.

Factores restrictivos

Según el sondeo realizado por Conindustria durante el segundo trimestre del 2015, son múltiples los factores que impiden el aumento de la producción, pero los que más tienen impacto son: la falta de materia prima tanto nacional como importada, el retraso en la entrega de divisas, la incertidumbre política y los controles de precios. 

A estos cuatro factores se suman las fallas del servicio eléctrico, la baja demanda, la carencia de maquinarias y equipos, las limitaciones financieras, la falta de mano de obra calificada por la actual fuga de talento al exterior, los conflictos laborales como el ausentismo laboral, y la competencia con los productos importados.

El presidente de Conindustria explica que toda empresa industrial se sostiene sobre dos aspectos fundamentales: su capacidad para mantener sus operaciones y su capacidad para planificar los cambios futuros para adaptarse a ellos. A su juicio, ambas circunstancias están seriamente comprometidas en la actualidad.

En lo que respecta a la capacidad de mantener las operaciones, señala que en estos momentos las industrias del país están "bajo riesgo de paralización total" por la falta de materias primas.

De acuerdo con el estudio realizado por Conindustria, durante el segundo trimestre de 2015 el nivel del inventario de las materias primas bajó en promedio un poco más de 60%, siendo el más afectado el estrato de la pequeña industria, cuyo nivel descendió en 71%, aproximadamente; el de la mediana industria decreció en al menos 68% y el de la gran industria en 45%. 

La Encuesta Industrial Cualitativa realizada por el INE en el IV Trimestre de 2013, también reporta que el volumen de materia prima importada adquirida en el período de estudio "fue menor" a la del trimestre anterior, mientras que el de materia prima nacional "fue igual".

Juan Pablo Olalquiaga aseguró que por falta de materia prima, tanto importada como nacional, hay industrias totalmente paralizadas, mientras que otras aunque continúan funcionando, han tenido que detener algunas líneas de producción, mientras que otras líneas operan con intermitencia, es decir, "arrancan y paran", como por ejemplo la planta de atún de Empresas Polar, ubicada en el estado Sucre. 

Olalquiaga dice que en el caso de las materias primas importadas, la coyuntura es muy grave debido al retraso en la entrega de divisas y la pérdida de credibilidad por parte de los acreedores. En cuanto a las nacionales, indica que en muchos casos los principales proveedores son empresas en manos del Estado, las cuales están igualmente trabajando a una fracción de su capacidad. Tal es el caso, por ejemplo, de Sidor, que el año pasado produjo 1 millón de toneladas métricas de acero, mientras que en 2013 generó 1,4 millones.

"Por esta situación todo lo que se deriva de ese acero y que se requiere para la fabricación de todo lo que es metalmecánico está muy limitado. Igualmente sucede con todo el sector petroquímico", argumentó el directivo de Conindustria. 

Añade que las industrias "están enormemente disminuidas en su nivel de producción" y que la "caída continúa", por lo que afirma que esta situación ha llevado al sector manufacturero a disminuir incluso sus gamas de productos.

Indicó, asimismo, que para que el sector industrial pueda estar plenamente operativo debe mantener una interconexión con otros subsectores que le proveen de insumos para funcionar, pero estos igualmente se encuentran operando a bajo nivel porque enfrentan las mismas dificultades que el resto de las empresas del país.

En cuanto a la planificación a futuro, el directivo de Conindustria comenta que no existe ningún plan expuesto por el Ejecutivo para solventar la situación. Agrega que los representantes del Gobierno no se han sentado a conversar con el sector industrial ni tampoco han respondido las comunicaciones que se les han dirigido.

Olalquiaga considera que las industrias del país viven una "lenta agonía". Asevera que pese a todo siguen operando gracias a su instinto natural de supervivencia; sin embargo, no cree que la situación pueda mantenerse por mucho tiempo si no se corrigen las distorsiones de la economía. Por eso Conindustria propone cinco soluciones de aplicación inmediata para tratar de detener el derrumbe total del sector: la titularización de la deuda, la legalización de un mercado paralelo, el reemplazo del control de precios por subsidios directos, la devolución al sector privado de empresas que están en manos del Estado, y permitir que las industrias puedan contratar directamente con los centros de investigación de las universidades.

Twitter: @alejandramhf

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