Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

jueves, 29 de octubre de 2015

Francisco instó este miércoles a todas las religiones, y también a quien no profesa una fe, a colaborar para dar respuestas efectivas ante la hambruna, la violencia en nombre de la religión, la corrupción y la crisis del medioambiente, de la familia y de la economía.

El Papa insta a las religiones a colaborar contra la corrupción

Francisco reclama más acercamiento entre los grupos religiosos

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El Pontífice se dirige a la feligrecía en una audiencia general AP
EL UNIVERSAL
jueves 29 de octubre de 2015  12:00 AM
Ciudad del Vaticano.- Francisco instó este miércoles a todas las religiones, y también a quien no profesa una fe, a colaborar para dar respuestas efectivas ante la hambruna, la violencia en nombre de la religión, la corrupción y la crisis del medioambiente, de la familia y de la economía. 

Durante la audiencia general celebrada en la Plaza de San Pedro se celebró una pequeña conmemoración de los 50 años de la declaración "Nostra Aetate", publicada el 28 de octubre de 1965 tras el Concilio Vaticano II, y que marcó un hito en las relaciones de la Iglesia católica con el resto de religiones no cristianas, informó Efe. 

"El mundo mira a los creyentes. Nos exhorta a colaborar entre nosotros y con los hombres y mujeres de buena voluntad que no profesan ninguna religión y nos piden respuestas efectivas sobre numerosos temas", dijo Francisco en su catequesis de hoy. 

Francisco citó la necesidad de un empeño común para "la paz, el hambre, la miseria que aflige millones de personas, la crisis del medioambiente, la violencia, y en particular la cometida en nombre de la religión, la corrupción, el degrado moral, la crisis de la familia, de la economía". 

El papa explicó cómo la declaración "Nostra Aetate" se cambió en la relación con los judíos pasando de "enemigos y extraños a amigos y hermanos" y reiteró la condena a "cualquier forma de antisemitismo y las injurias y persecuciones que derivan de ello". 

Y respecto al islam, Francisco instó a un diálogo "abierto y respetuoso". 

El pontífice destacó que "a causa de la violencia y del terrorismo se ha difundido un comportamiento de sospecha o incluso condena de las religiones". 

Una Iglesia más unida, libre y misericordiosa

"Cada persona tiene que ser respetada en su dignidad y acogida con respeto"

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Francisco saluda a los feligreses en una peregrinación de gitanos AFP
SANTIAGO RIESCO PÉREZ* , *PERIODISTA Y TEÓLOGO |  EL UNIVERSAL
martes 27 de octubre de 2015  12:00 AM
"In necessariis unitas, in dubiis libertas, in omnibus caritas" - "en lo esencial, unidad; en lo dudoso, libertad; en todo caridad"-. Fue el papa Juan XXIII quien recogió este popular dicho católico en su encíclica Ad Petri Cathedram (En la cátedra de Pedro). Una frase que bien podría servir para resumir el Sínodo de la familia.

Unidad

Tras consultar con un cuestionario a los católicos, celebrar dos asambleas en el Vaticano y tener a 300 obispos durante cinco semanas reflexionando y debatiendo, Francisco puso este domingo el punto final al Sínodo con la misa que presidió en la basílica de San Pedro. La ceremonia se celebró en un ambiente de satisfacción por la conclusión de los trabajos y por la buena acogida de los 94 puntos contenidos en el documento final de la asamblea. Francisco logró superar la división inicial entre algunos padres sinodales para sacar adelante un texto que no toca la doctrina, pero que actualiza la forma con que la Iglesia responde a algunos de los grandes problemas que afrontan hoy las familias.

El Papa parece satisfecho con los resultados. "Invito a todos a dar gracias a Dios por estas tres semanas de trabajo, animado por la oración y un espíritu de verdadera comunión", dijo. 

Caridad

Francisco indicó que: "El primer deber de la Iglesia no es distribuir condenas o anatemas sino proclamar la misericordia de Dios". Señaló que la labor de la Iglesia debe ser "conducir a todos los hombres a la salvación del Señor" y agregó que "los verdaderos defensores de la doctrina no son los que defienden la letra sino el espíritu". La "misericordia" es una de las palabras más usadas en el documento final respecto a la acogida de las familias heridas o las nuevas situaciones familiares como los divorciados.

Se trata de un documento en el que la Iglesia se presenta como mucho más tolerante y reivindica su papel de ser misericordiosa. Así lo demuestra cuando habla de "valorar las señales de amor" que existen también en otro tipo de situaciones familiares como las convivencias o los matrimonios civiles. Se pide que todas estas situaciones "sean afrontadas de manera positiva", intentando que se conviertan en un camino hacia el matrimonio católico.

Libertad

Los divorciados bautizados que se han vuelto a casar deberán escoger si comulgan según su conciencia. Los sacerdotes valorarán caso por caso durante la confesión el acceso de estas personas a los sacramentos.

Poco espacio ha tenido otro tema que tanto dio que hablar en las sesiones de octubre de 2014: El acercamiento de la Iglesia a los homosexuales. Queda recogido en un sólo punto, en el que se explica que "cada persona, independientemente de su propia tendencia sexual, tiene que ser respetada en su dignidad, y acogida con respeto, con el cuidado de evitar cualquier marca de injusta discriminación".

Ahora la última palabra la tiene el papa Francisco. Los obispos esperan dar alegría a las familias así como que sirva para orientar a los sacerdotes, pero piden que sea el Pontífice quien "considere la oportunidad de ofrecer un documento sobre la familia".

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