Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Monseñor Krzystof Charamsa sacudió los cimientos de la Iglesia católica al anunciar su homosexualidad, presentar a su pareja e instar a la institución a cambiar su postura sobre las parejas del mismo sexo

La historia de amor gay que estremece al Vaticano

Monseñor Krzystof Charamsa hizo pública su homosexualidad junto a su pareja. | Foto: AFP
Monseñor Krzystof Charamsa hizo pública su homosexualidad junto a su pareja. | Foto: AFP
Monseñor Krzystof Charamsa sacudió los cimientos de la Iglesia católica al anunciar su homosexualidad, presentar a su pareja e instar a la institución a cambiar su postura sobre las parejas del mismo sexo 

El Vaticano aún no se repone del escándalo suscitado el sábado luego de que monseñor Krzystof Charamsa, un importante miembro de la Congregación de la Doctrina de la Fe (brazo doctrinal del Vaticano), anunció que era homosexual, presentó a su pareja e instó a la Iglesia católica a cambiar su postura respecto a la homosexualidad, un día antes del inicio del sínodo de la familia, foro de debate abierto por el papa Francisco que trata temas tan delicados como el matrimonio y la comunión para divorciados, entre otros.
El teólogo polaco Charamsa, de 43 años, fue removido de su cargo luego de dar una entrevista al diario ‘Corriere della Sera’ y una rueda de prensa, y planear una manifestación frente al Vaticano, que al final no se concretó. 
El religioso polaco era secretario de una comisión teológica internacional en el seno de esa congregación, un organismo dependiente del Vaticano que se encarga de vigilar el respeto del dogma católico.
La Santa Sede explicó que la salida de Charamsa no tenía nada que ver con sus comentarios sobre su situación personal, sobre los que señaló que merecían respeto. Pero, también, que dar la entrevista y planear la manifestación eran situaciones graves e irresponsables considerando que era la víspera de un sínodo. Añadió que sus acciones pusieron el sínodo bajo una presión exagerada por parte de los medios.
Charamsa había dicho en la entrevista que “es tiempo de que la Iglesia abra sus ojos ante los católicos gais y entienda que las soluciones que les propone –abstinencia de una vida de amor– son inhumanas”.
"Salgo del armario y estoy feliz", declaró Charamsa, sonriente, junto a su pareja. "Quiero decirle a mi Iglesia que rechazo y denuncio la exasperante homofobia ambiental. Abre los ojos al sufrimiento de las personas homosexuales, a su deseo de amor", declaró, vestido con su sotana.
Charamsa, visiblemente conmovido, leyó luego un "manifiesto de liberación" en 10 puntos contra "la homofobia institucionalizada de la Iglesia" y anunció que está escribiendo un libro.
"Pido perdón por todos esos años en los que sufrí en silencio ante la paranoia, la homofobia, el odio y el rechazo a los homosexuales, que viví en el seno de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que es el corazón de la homofobia en la Iglesia", afirmó.
El cura aceptó, resignado, que probablemente no podrá seguir con su labor. "Sé que tendré que renunciar a mi ministerio, aunque es toda mi vida", declaró al diario italiano.
"Sé que la Iglesia me verá como alguien que no supo cumplir con su deber (de castidad), que se extravió y, por si fuera poco, no con una mujer, ¡sino con un hombre!", añadió en ese periódico.

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