Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

miércoles, 29 de julio de 2015

Enfrentado a un déficit fiscal cada vez mayor, el Estado opta entonces por quitarle la independencia al Banco Central para forzarlo a emitir dinero para financiar el gasto público

La inflación y el Banco Central

Muchos bolívares tratando de comprar pocos bienes se traducen en un aumento de los precios

imageRotate
JOSÉ TORO HARDY |  EL UNIVERSAL
martes 28 de julio de 2015  12:00 AM
De manera muy gráfica y premonitoria Pérez Alfonzo decía que el petróleo era "el excremento del diablo". De igual forma podemos afirmar que la inflación es el desecho del Banco Central. La inflación es el resultado de los excedentes de emisión de dinero "inorgánico" por parte del Banco Central.

La función de emitir moneda es una de las más delicadas en un país. La moneda nunca debe ser emitida sin mecanismos claros y transparentes que rijan el proceso. En las economías modernas los bancos centrales siempre tienen que ser autónomos. Cuando un banco central deja de serlo inevitablemente quien lo domina -el gobierno- terminará por exigirle la impresión de moneda para financiar el gasto público.

Mientras más populista es un gobierno, menos acepta que la economía se rige por ciertas normas que no pueden ser manipuladas. Y mientras más se ignoran esas leyes para cumplir con la voluntad dogmática de algún líder, más graves serán las consecuencias y más alto el precio que al final del día terminarán por pagar los pueblos.

Consecuencias

Suelen creer los líderes populistas que así como con sus discursos pueden manipular a las masas, con su voluntad podrán doblegar también las economías. Sin entender de las consecuencias de sus acciones, terminan por provocar daños a veces irreparables, convencidos de que ellos son intérpretes de la voluntad popular, a lo cual le agregan que la voz del pueblo es la voz de Dios, con lo cual terminan por creerse dioses ellos mismos.

Pocos daños mayores se le puede provocar a un pueblo que destruir el valor de su moneda. Con razón decía Lenin: "la mejor manera de corromper el sistema capitalista es corromper su moneda". Ahora bien, el valor de una moneda está estrechamente ligado a su respaldo y al sistema de precios. Los países comunistas siempre intentaron introducir un divorcio entre costos y precios. Ello los condujo al fracaso del sistema y al establecimiento de monedas sin respaldo y con poca o ninguna aceptación. 

Eso está pasando hoy en Venezuela. El gobierno pretende controlar los costos y los precios. Eso es imposible de lograr por vía de imposiciones o decretos. El gobernante puede forzar a un productor a vender un producto a determinado precio, lo que no puede es obligarlo a que lo produzca si no va a obtener un beneficio. Decide entonces el gobierno producirlo él mismo. La realidad es que en manos del gobierno la producción resulta mucho más ineficiente y los costos considerablemente mayores. Al final del día, lo único que logra es que las empresas públicas arrojen inmensas pérdidas -que es el denominador común en Venezuela- o bien que esas empresas se paralicen o produzcan muy por debajo de su potencial.

Todo lo anterior lleva a la sociedad a una escasez creciente de los bienes más esenciales. Y en la medida en que todas las actividades empresariales del Estado en lugar de aportar recursos al Presupuesto Nacional vía tributos, lo que hacen es exigir recursos al Fisco para cubrir sus pérdidas. Lo que termina ocurriendo es que cada vez son menores los recursos que se pueden destinar a funciones vitales del Estado como son la educación, la seguridad, la justicia y la salud. Éstas terminan por colapsar.

Independencia

Enfrentado a un déficit fiscal cada vez mayor, el Estado opta entonces por quitarle la independencia al Banco Central para forzarlo a emitir dinero para financiar el gasto público. Esto nos lleva a cerrar el círculo con los planteamientos hechos al principio de este artículo.

El dinero sin respaldo que imprime un Banco Central para cubrir el déficit fiscal es lo peor que se puede vestir sobre un pueblo. Es el responsable de la inflación que le roba el poder adquisitivo al salario de los trabajadores y corrompe la moneda arrojándola a la vorágine de la devaluación.

Muchos bolívares tratando de comprar pocos bienes se traducen inevitablemente en un aumento sostenido de los precios. Como además el gobierno ha desestimulado la producción de esos bienes, el resultado es una paralización progresiva de la economía y una escasez que abruma a la sociedad. Aparecen inmensas colas y racionamientos y se genera ese fenómeno altamente improductivo al cual se le ha dado el nombre de "bachaqueo".

Además, al no encontrar bienes que comprar en el país, los excedentes de liquidez generados por la emisión de dinero inorgánico, se desvían hacia la compra de divisas en el mercado paralelo, lo cual explica la brutal devaluación de nuestra moneda en ese mercado.

Es evidente que las autoridades del BCV conocen estos hechos, sin embargo pretenden ocultarlos a través de una supuesta "guerra económica" para justificar el daño que ellas mismas están causando con sus políticas equivocadas.

petoha@gmail.com

@josetorohardy

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada