martes, 19 de marzo de 2013

Cuando el presidente Hugo Chávez(1954) comenzó a divulgar la idea de que Simón Bolívar(1783-1830) había sido socialista, todos, sobre todo los hijos de los años sesenta, como quien esto escribe (y yo también), pese a darnos cuenta de entrada en el error en que incurría el mandatario, debimos acercarnos a las estanterías de nuestra biblioteca, tomar nuestros viejos libros sobre el socialismo y repasarlos para poder explicar ante la opinión pública, en columnas de prensa, clases o intervenciones públicas, el grave error divulgado en aquel momento...Parte I


ROBERTO LOVERA DE-SOLA
VARIACIONES SOBRE EL SOCIALISMO VENEZOLANO
Refutación de una falacia histórica según la cual Simón Bolívar fue socialista,  interpretación de los avatares de la palabra socialismo en la Venezuela actual y examen de las relaciones con los Estados Unidos desde el socialismo autoritario chavista.


Caracas:
RJLDS Editor
2011

El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia, el evangelio de la envidia, su virtud inherente es la repartición igualitaria de la miseria”.
Winston Churchill(1874-1965).


“Cuando el parque era de uno solo entrábamos todos; ahora que es todos, solo entra uno. A eso conduce la colectivización…a eso se reducen las promesas marxistas”
Berthold Brecht(1898-1956).

“El socialismo solo funciona en dos sitios, en el cielo dónde no lo necesitan y en el infierno donde ya lo tienen”
Ronald Reagan(1911-2004).






UNAS PALABRAS PARA COMENZAR

“Angustias de Venezuela.
Vuelve el alma contemplativa
al espectáculo de su dolor y de su mal”.
Rómulo Gallegos(1884-1969):
El Forastero.
Caracas: Editorial Elite,1942,p.7

“Frente a la gran tragedia y el azaroso vivir al día de la historia política venezolana”.
Mariano Picón Salas(1901-1965):
Comprensión de Venezuela.
Caracas: Monte Ávila Editores,1976,p.115

Cuando el presidente Hugo Chávez(1954) comenzó a divulgar la idea de que Simón Bolívar(1783-1830) había sido socialista, todos, sobre todo los hijos de los años sesenta, como quien esto escribe, pese a darnos cuenta de entrada en el error en que incurría el mandatario, debimos acercarnos a las estanterías de nuestra biblioteca, tomar nuestros viejos libros sobre el socialismo y repasarlos para poder explicar ante la opinión pública, en columnas de prensa, clases o intervenciones públicas, el grave error divulgado en aquel momento. De esas reflexiones surgieron las páginas que el lector tiene ante sí. Sabemos que son amplias pues nos fuimos deteniendo no solo en la refutación del punto que le dio nacimiento sino en la práctica, también falaz, del socialismo que se ha propalado en el país. Especialmente desde la pantalla chica con el agravante de que es el mandatario, en un país presidencialista como el nuestro, quien habla, por lo cual es creído por las gentes, y por poder encantatorio que tiene la televisión, lo cual agrava el asunto.
Este que ofrecemos es a la vez un ejercicio de crítica histórica y a la vez, constituye un texto de análisis político cuando nos detenemos ante la divulgación del llamado Socialismo del siglo XXI, que no existe en la teoría política y en la actitud del mandatario que se dice socialista ante la escena mundial, sobre todo ante los Estados Unidos. Y desde su socialismo propaga sus posiciones. Es por ello que aquí, además de la referencia al Libertador, y de la impugnación del punto, seguimos aquí las idas y vueltas de la palabra socialismo y su uso en la Venezuela chavista.
Debemos anotar también, y esto lo consideramos de mayor importancia, que el socialismo del comandante Chávez es una búsqueda quimérica. Nos explicamos: él llegó al poder, con su resentimiento social conocido, con la idea de cambiarlo todo, así se lo declaró a Marcel Granier durante el proceso electoral que lo llevó al poder: algo imposible, teníamos en ese momento quinientos años de existencia histórica y casi doscientos de vida independiente, ya lo que era Venezuela estaba fijado al igual que sus hábitos colectivos. Nuestro sistema de vida era la democracia. Pero Hugo Chávez pensaba que todo estaba tan mal que debía ser cambiado. De allí que su gobierno, ya bien reconocido, desde el primer momento, por nuestros analistas, como Manuel Caballero(1931-2010) primero en La gestación de Hugo Chávez[1] y ahora en su Historia de los venezolanos en el siglo XX[2] haya sido un gobierno para destruir todo lo creado por la nación, no para construir y menos para revisar y mejorar todo lo logrado por Venezuela no sólo desde 1958, la etapa que el mandatario mas odia sino todo lo creado por Venezuela desde 1935, verdadero inicio de la democracia contemporánea. Invención del país moderno que puede retrotraerse incluso a los años veinte, cuando gobernaba el general Juan Vicente Gómez(1857-1935) y este creó, con sus grandes ministros y asesores, el Estado Moderno. Así la  esencia de nuestra vida contemporánea, la que ha intentado cada día destruir Chávez, no fue de cuarenta años, la iniciada en 1958 sino de más de sesenta si las situamos en 1935, en el momento de la muerte del dictador. Pero llegaríamos a los ochenta años si nos colocamos en el momento de la instauración del Estado Moderno, verdadero comienzo de la Venezuela del siglo XX, centuria en la cual nos dejó montado el tirano de La Mulera, al crear la administración moderna, una situación económica inmejorable gracias al petróleo, un ejército organizado y disciplinado el cual permitió la transición pacífica que encabezó el general Eleazar López Contreras(1883-1973) sino además un proceso institucional que solo se rompió el 18 de Octubre de 1945, porque hasta la llegada de Gómez al poder fue institucional, según las reglas jurídicas imperantes, pues él era aquel día, 19 de Diciembre de 1908 era el vicepresidente de la República encargado de la presidencia. Y el proceso institucional siguió. Y todo ese inmenso logro de seis décadas era imposible interrumpirlo como no lo ha logrado hacer Chávez pese a todos sus intentos porque pese a todo siempre ha encontrado a la sociedad democrática, siempre formada por la mitad del país, enfrentándolo pese a todo lo hecho por él y sus paniaguados.
Y, claro, como quería cambiarlo todo, como declaró a Marcel Granier, con su demostrado desconocimiento de nuestra historia, se agarró primero del Libertador y más tarde del socialismo, ya caído en el mundo entero para el momento en que en 1999 llegó al palacio de Misia Jacinta.
Y así como hizo pública su idea de “refundar la República” cosa imposible porque incluso filosóficamente no se puede refundar lo que está fundado. Así en su animadversión contra la democracia venezolana, propia de toda la izquierda, buscó un asidero, una novedad ideológica y la encontró en el socialismo autoritario que profesa. Inventó entonces el “socialismo del siglo XXI”. Pero lo hizo, de allí el anacronismo de su ideario, cuando el socialismo comunista había caído junto a las piedras del Muro de Berlín(Noviembre 10,1989). Así su socialismo, si seguimos al profesor Germán Carrera Damas(1930) es una “ideología de remplazo”: lo inventado por la izquierda, sobre todo la latinoamericana, para no renunciar a sus viejas concepciones,, todas frustradas. Pero lo que es peor: para no examinar el sucederse del presente, la historia viva de nuestros días.
Pero su socialismo tiene mucho asidero en las tendencias desesperadas de su personalidad: no sabe hacia donde dirigirse. Pero además, como muy bien nos lo enseña la historia de nuestras ideas, modo sólido de mirar el país, su socialismo se explica más por esa ansia fantástica del venezolano de buscar el Dorado, lo irreal, lo que, según Arturo Uslar Pietri(1906-2001), “termina en frustración, en desaliento y en perezosa resignación” [3]. porque el venezolano, según el maestro Rómulo Gallegos(1884-1969) “se fuga porque prefiere lo fantástico a lo real…ama la aventura, el gran esfuerzo del momento, por incapacidad para el pequeño de todos los días”[4], asunto tan bién interpretado por nuestro filósofo Rafael Tomás Caldera Pietri(1945) en su indagación sobre el contrapunteo pesimismo-presunción en nuestro vivir[5] . Ese el lugar en donde debemos situar la búsqueda desesperada, lo es en grado sumo, su propio discurso lo avala, de un modo distintos de mirar nuestra realidad política. Manera anacrónica de observar el presente. Ha logrado echar para atrás el país, sobre todo porque pese a su confeso socialismo él es más bien un neo-caudillo que tiene sus pies puestos en nuestro siglo XIX. Por ello es más cercano a caudillos y gamonales de ese tiempo, tal Joaquín Crespo(1841-1898) a quien tanto se parece, y debemos por ello situarlo lejos de los días en que vive.
Son todas estas reflexiones, que se podrían ampliar mucho, lo que nos llevó a redactar estas hojas. Ha sido escritas con sangre, padeciendo, con el dolor de patria que dijo el maestro Gallegos en Reinaldo Solar, con el “mal de Venezuela” de Antonio Arraiz(1903-.1961) que es angustia, amor, por la nación, por “los que llevamos en la sangre la pasión y el deber del país” que dijo Picón Salas[6], ya que como dijo el gran pensador citado hemos tratado de esculcar aquí “en el espeso misterio de algunas urgencias venezolanas” [7]. Todo esto hemos tenido en la punta de los dedos sobre el teclado de la computadora, así hemos concebido todo esto con “más transpiración que inspiración” por ver el espectáculo de lo que vivimos, siempre empapadas nuestras reflexiones con las lecciones de nuestra historia, el gran hiato en que ha caído la vida nacional pues el chavismo nada tiene que ver con nuestra manera de ser, con nuestro sistema de vida que es la democracia y la tolerancia. Por ello todo esto lo inspira un lamento, las lagrimas, la aflicción martiana, para nuestra tierra y gente, el treno, “!Proponemos un minuto de silencio!” con el que se cierra Acto cultural(1974) de José Ignacio Cabrujas(1937-1995).
Aunque junto al dolor resplandece la palabra de Uslar Pietri: “Si algo hemos sido, es un pueblo que nunca se ha resignado a la injusticia, no ha hecho pases con la indignidad…Más que tras del caballo de los caudillos, nuestras gentes se fueron detrás de las palabras de justicia y de igualdad que, taimadamente, habían aquellos o sus rábulas escrito en sus banderas. Lo que además llamó el maestro el “canto de alerta de centinela que pasa por las bocas de Bolívar, de Rodríguez, de Bello, de Toro, de Baralt, de todos los que se han asomado al panorama de Venezuela con amor de comprensión” [8]  . Y es ese amor de comprensión lo que le permitió poner al pie de su examen de El proyecto de América[9] de Augusto Mijares(1897-1979) un programa de acción, o sea “la empresa de hacer un país en Venezuela en Venezuela, que es algo más que hacer una Constitución, que es más que levantar una tumba a los héroes, que es todavía más que hacer una escuela para los niños y un hospital para los enfermos, que es, por sobre todas esas cosas necesarias, la afirmación de una voluntad colectiva de realizar sin tregua todas las tareas materiales y morales para que en Venezuela haya pan sin amargura, trabajo sin rencor, abundancia sin injusticia, palabra sin miedo, esperanza sin engaño y verdad en los hombres, en los pensamientos y en las acciones”[10]. Tal todo lo que se ha dicho, la siempre “predica por el país ideal” del propio Uslar, todo lo que no ha sido posible en estos años, que el presidente Chávez escuche a los ciudadanos para darle un buen sendero al país. Todo eso que nos ha llevado a asomarnos aquí a un recodo de lo dicho sin sentirlo ni profesarlo, la imposible e irrealizable vía venezolana al socialismo, presentada patéticamente por este mandatario, que ruega ser escuchado, cosa que ningún líder político hace, pero la mayoría no lo hace porque nuestro sistema de vida, insistimos en ello es otro.



[1] Manuel Caballero: La gestación de Hugo Chávez. Madrid: Catarata, 2000. 167 p.
[2] Manuel Caballero: Historia de los venezolanos en el siglo XX. Caracas: Alfa, 2010. 396 p.
[3] Arturo Uslar Pietri: Del hacer y deshacer de Venezuela. Caracas: Publicaciones del Ateneo de Caracas, 1963,p.8. En este libro nos ofrece el maestro Uslar, a través de una serie de ensayos que se leen como vasos comunicantes, una suerte de Historia de Venezuela.
[4] Rómulo Gallegos: Reinaldo Solar. Barcelona: Araluce,1930,p.165.
[5] Rafael Tomás Caldera Pietri: Ensayos sobre nuestra situación cultural. Caracas: Fundación para la Cultura Urbana,2007,p.63-89, se trata de un clarividente ensayo, como todos los que escribe el notable y discretísmo pensador nuestro, un ideario que el país aun no ha descubierto más allá del mundo académico.
[6] Mariano Picón Salas: Suma de Venezuela. Caracas: Monte Ávila Editores, 1988, p.315
[7] Mariano Picón Salas: Suma de Venezuela,p.103
[8] Arturo Uslar Pietri: “Una oración académica sobre el proyecto del porvenir” en  sus Obras selectas. Caracas: Edime,1967,p.1361
[9]  Augusto Mijares: El proyecto de América. Caracas: Academia de Ciencias Políticas y Sociales,1960.64 p. Este fundamental texto del maestro Mijares puede leerse también en Lo afirmativo venezolano. Caracas: Monte Ávila Editores,1998,p.231-258
[10] Arturo Uslar Pietri: “Una oración académica sobre el proyecto del porvenir” en sus  Obras selectas,p. 1365-1366

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