Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

sábado, 27 de diciembre de 2014

¡Aleluya! Hemos celebramos el 25 de diciembre el nacimiento de Jesucristo, el Hijo Encarnado de Dios.

“N A V I D A D”
Por Fr. Robert Barron
‘Sermón de Navidad de San Juan’
¡Aleluya! Hoy celebramos el nacimiento de Jesucristo, el Hijo Encarnado de Dios.
Escuchamos en Misa uno de los pasajes más significativos de las Escrituras, ciertamente una de las joyas de la tradición literaria de Occidente: el prólogo al Evangelio de san Juan. El significado esencial de la Navidad queda contenido de múltiples maneras en estas líneas tan elegantemente escritas.
Juan comienza diciendo: "En el principio era el Verbo...". Ningún judío del siglo primero hubiera pasado por alto la importancia de esta frase inicial, pues la primera palabra de las Escrituras hebreas, bereshit, significa precisamente "comienzo". El evangelista está indicando que la historia que desarrollará es la narración de la nueva creación, un nuevo comienzo. El Verbo, como nos indica, no sólo estaba con Dios desde el inicio, sino que en verdad era Dios.
Todo el prólogo se va desarrollando y alcanza su clímax con esta magnífica frase: "y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros". La tentación gnóstica ha estado constantemente presente en la Iglesia en distintos momentos durante los últimos dos mil años. El gnosticismo sugiere, al igual que otras formas de puritanismo, que lo espiritual sólo puede alcanzarse negando lo material. Pero el cristianismo auténtico, inspirado en la sorprendente proclamación de san Juan, siempre ha rechazado el gnosticismo, pues sabemos que el Verbo de Dios hizo suya una naturaleza humana y por tanto elevó toda la materia y la transformó en un sacramento de la presencia divina.
La frase griega que subyace a las palabras "habitó entre nosotros" puede traducirse literalmente como "levantó su tabernáculo entre nosotros" o "plantó su tienda de campaña entre nosotros". Ningún judío en tiempos de Juan hubiera pasado por alto esta maravillosa conexión entre Jesús y el Templo. De acuerdo al libro del Éxodo, el Arca de la Alianza -la concretización de la presencia de Yahvé- fue originalmente guardada en una tienda de campaña o tabernáculo. El evangelista nos está diciendo que, encarnado en Jesús, Yahvé ha establecido su tabernáculo definitivo entre nosotros.
Toda esta teología tan sublime constituye el gran sermón de Navidad de Juan el Evangelista. Les invito a que regresen a esta lectura con frecuencia durante la época navideña a través de la oración y la meditación.
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“Si eres capaz de apreciar el canto de un ave y de considerar la brisa como una caricia de Dios, tienes aptitud para comprender a tu prójimo”     (Padre Agustín de la Vega)

¡Aleluya, Aleluya! El que había de venir se ha hecho carne y Habita entre nosotros. ¡Aleluya!

EricRivasriser95@yahoo.comoracioncentrante@gruposyahoo.com

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