Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

viernes, 19 de febrero de 2016

Yo estuve ahi...

Los Veinte del Recuerdo

Recuerdos Eugeni Evtuchenko

Recuerdos Eugeni Evtuchenko


Asdrúbal González
“Tenía veintidós años esperando conocerlo” -, fueron mis palabras para recibir al poeta ruso Eugeni Evtuchenko.  ¿Cómo es eso?, me respondió un rostro de agradable sonrisa.  - “Pues sí” - le aseguré -, poniendo en sus manos la antología italiana de sus versos, publicada por Editori Riuniti (año 1962).  Le expliqué entonces que viviendo en Roma, por la prensa me había enterado de su visita a Italia, la edición de un libro (“Non Sono Nato Tardi”) antológico en su homenaje, y la convocatoria a un recital en una plaza romana; que había concurrido a la cita, pero que un muro humano me impidió acercarme hasta la tarima donde recitaba:  “Llegué como a veinte metros” - le dije finalmente en medio de agradables comentarios.
Tenía ahora ante mí a uno de los autores más leídos y admirados de siempre.  Acusaba las canas de la media centuria (habla nacido el 18 de Julio de 1933, en la ciudad Siberiana de Zimá, cercana al lago Baikal), y era como en las fotografías:  flaco, largo, con una piel blanca - lo precisaba ahora - pocas veces vista.  Sabía que entre otras ocupaciones había sido cazador de osos en la tajgá siberiana, poeta desde los quince años, contestatario como cumple al poeta, pero sólo ahora podía apreciar a un agradable personaje, y poco tiempo después, a un buen declamador.  Conocerlo era continuar una corriente de simpatía hacia su país de origen, y aceptar como cierto lo dicho, de que su persona era el mejor embajador de la Unión Soviética.   El adorno especial en la ocasión era un castellano muy bien hablado, sin giros dialectales ni sonsonetes:  una lengua pura que le permitió una eficaz comunicación.
Venía precedido el poeta Evtuchenko de la mejor de las famas...  Sus continuos viajes a Cuba permitieron manifestar su interés por visitar nuestra patria.  Una sola condición:  “Que me reciban los escritores, los poetas”.  Y así vino...!, con el aval de sus muchos libros publicados:  “Los Exploradores del Porvenir” (1952), “La Tercera Nieve” (1955), “No he Nacido Tarde” (1962),  “Autobiografía Precoz” (1963), entre otros...  Teniendo como el mejor de los acompañantes al extraordinario actor venezolano Luis Salazar, la cita fue en Valencia.  El lugar:  el auditorium de la Casa de Páez.  La fecha:  diecisiete de Marzo de mil novecientos ochenta y cuatro.
El considerado entonces “principal representante de la poesía soviética post-stalinista”, declamó sus versos ante un auditorium que lo aplaudió satisfecho.  Luis Salazar leía en castellano lo que Evtuchenko recitaba en ruso.  ¡Qué placidez!  Había sostenido el poeta declamador en entrevistas y escritos anteriores, la necesidad de mantener la rima, que era la música del poema.  La lengua rusa del bardo era sonora, de agradable cadencia; aún sin conocer el contenido, provocaba escuchar...  Eugeni Evtuchenko se creció en la declamación...!
Fueron varias horas de conversar continuo...  Placíale al huésped hablar de sus orígenes, de la tajgá, de su padre que lo introdujo en los libros y de la madre que le profundizó su origen campesino.  De la niñez que trastornó la guerra con la invasión alemana, de las limitaciones de entonces (Diría:  “Un cuaderno tenía el costo equivalente a un kilo de mantequilla.  Sin papel de uso escolar, en la escuela los alumnos escribían en el entrelínea de los periódicos.  Dos volúmenes de Marx y Engels que tomé de la abuela sin su consentimiento, me sirvieron para llenar los márgenes de poesías y cantos del folklore”).
Algo que lo impresionó profundamente y serviría de tema para uno de sus mejores poemas - “Bodas” - era el apresurado matrimonio de los jóvenes que dejaban el campo y las ciudades rusas para marchar a la guerra.  “Debían partir - escribiría Evtuchenko en su “Autobiografía”  - hacia un entusiasta país llamado “frente”, del cual sólo regresaban heridos, malcontentos, sin ganas de contar sus experiencias”.  Dos días de licencias para el adiós...  Era el año 1941, y al niño de ocho años lo impresionaron motivos suficientes como para escribir tiempo después:

“Vestido de fiesta, inquieto, /
sentado entre amigos y parientes, /
el esposo soldado. /
Muy cerca, su esposa, Vera. /
Dentro de un par de días /
vestirá uniforme gris /
para marchar al frente. /
Sobre una tierra ajena /
irá con su fusil /
y quizás un proyectil tedesco /
le quitará la vida. /
En su vaso se espumea la cerveza /
pero de beber no tiene ganas... /
Quizás la primera noche /
para ellos será / 
la última noche”. /

Una de sus frases célebres se fraguó en el fragor de la guerra:  “La patria no es un término geográfico, sino la imagen de un hombre vivo”.
Placíale al poeta hablar de sí mismo...  En tertulias diversas señaló el mérito de su “Autobiografía Precoz”, al haberlo proyectado dentro y fuera de Rusia, hasta constituir el libro un tema de la Guerra Fría desde el día mismo en que lo terminó de escribir en París (5 de Marzo de 1963).  Derivaba con facilidad en la conversación hacia el tema de su poesía:  “La Autobiografía fue un grito intelectual colectivo”, aseguró.  Y agregó luego:  “La verdadera autobiografía de un poeta son sus versos”.   Siempre hablando de poesía, planteaba la necesidad de que el escritor fuera un intelectual veraz, un poeta de la sinceridad.  Señaló un concepto como para recordar:  “La poesía es una musa vengativa:  no perdona la mentira”.
En algún momento le pedí que me hablara de Boris Pasternak, a quien en 1957 él había visitado varias veces.  Siempre cordial, me dijo:  “Dejémoslo como tema de esta noche, en la cena de la despedida”.
Entre copas de vino, con la presencia amiga de algunos escritores carabobeños, nos habló Evtuchenko de Boris Pasternak.  Lo calificó como el gran poeta de Rusia, y señaló algunos de sus libros:  “Más allá de las Barreras” (1917), “Mi Hermana la Vida” (1922), “Segundo Nacimiento” (1931).  Que era también autor de una Autobiografía:  “Salvoconducto”.  La publicación en Italia de su novela “El doctor Zhivago” (1956), permitió a Occidente conocerlo como novelista, inmerso de inmediato en la polémica anticomunista.  Concedídole el premio Nobel de Literatura (1957) sufrió las represalias de los rezagos del stalinismo, siendo expulsado de la Asociación de Escritores de Rusia.  Murió cuatro años después de su apoteosis...  El joven Evtuchenko lo percibió como “un hombre de cabello gris, vestido con una chaqueta de tela gastada”; que a pesar de la fama, ante las represalias había optado por el aislamiento en una casa de campo, donde duró varios años sin salir, lo cual le había hecho vivir en una “solitaria intimidad”.  Sobre Pasternak dejó Evtuchenko unas frases de las más hermosas dichas de hombre a hombre, y que nos sirven para cerrar estos recuerdos:
“Daba la impresión de no ser un hombre sino un perfume, un rayo de luz, un susurro...”
“Su aspecto traducía una extraordinaria, vívida frescura, como un ramo de lilas recién cortadas, con los pétalos aún llenos de rocío.  Era antes que todo, un ser iridiscente”.
Para conocer mejor al 
recordado (Internet)
Yevgueni Aleksándrovich Yevtushenko: (Nizhneúdinsk, provincia de Irkutsk, 18 de julio de 1932), es un poeta ruso, que ha practicado la pedagogía e incursionado en el cine como actor y director.
Hijo de Alexandr Rudólfovich Gangnus, geólogo que también escribía poesía, y Zinaída Yermoláievna Yevtushenko, actriz, el futuro poeta al año siguiente de su nacimiento, en 1933, se ve ya en Moscú, donde la familia se instala en la casa del abuelo paterno. Después del comienzo de la guerra contra la Alemania nazi, en 1941, Yevgueni es evacuado con su abuela a Zimá, una estación de ferrocarril de Siberia.
Yevgueni obtuvo el apellido con el que se haría famoso en 1944 cuando su madre, de regreso de la evacuación en Zimá, le cambió el apellido del padre por el suyo de soltera, hecho sobre el que Yevtushenko escribiría más tarde en su poema Mamá y la bomba de neutrones. 
El 4 de junio de 1949 aparece publicado por primera vez un poema suyo: se trata de Dos deportes,  y lo publica el periódico Sovietski Sport. Tres años más tarde sale su primer poemario: Los exploradores del porvenir y ese mismo año de 1952 es aceptado en la Unión de Escritores Soviéticos, conviertiéndose en su miembro más joven.
Estudió en el Instituto de Literatura Gorki de Moscú (1952-1954), del que fue expulsado por apoyar la novela de Vladímir Dudíntsev No solo de pan vive el hombre.
Junto con Andréi Voznesenski, Róbert Rozhdéstvenski y Bela Ajmadúlina, Yevtushenko fue uno de los ídolos de la generación de los sesenta, y citas de sus obras se transformaron en frases proverbiales, por ejemplo,“Un poeta en Rusia es más que un poeta”.
Como estos poetas, fue especialmente popular durante el deshielo y formó parte de la llamada poesía de los estadios, esa que llenaba arenas deportivas con sus versos. Su poesía fue social, dirigida principalmente a los jóvenes de los años sesenta, que anhelaban cambios profundos en la Unión Soviética. Yevtushenko quería reunir en la poesía rusa el vigor de Vladímir Mayakovski y la ternura de Borís Pasternak.
En 1989 Yevtushenko fue elegido diputado del Soviet Supremo de la URSS.
Recorrió el planeta en sus innumerables viajes y su relación con el mundo hispano ha sido especial: aprendió español y tradujo al ruso a algunos poetas como el chileno Raúl Zurita. 
Yevtushenko es miembro honorario de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo y de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras (desde 1987), miembro de Academia Europea de Ciencias y Artes y profesor de las universidades de Pittsburgh y Santo Domingo.
Sus obras han sido traducidas a 70 lenguas del mundo.
En 1994 se bautizó con su nombre a un planeta menor - 4243 Evtushenko -, descubierto por los astrónomos de Crimea el 6 de mayo de 1978.
 

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