Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

domingo, 20 de marzo de 2016

Tras semanas de rumores, los míticos The Rolling Stones confirmaron este martes que ofrecerán el 25 de marzo un concierto gratuito en La Habana, el evento musical más importante en décadas en un país donde el rock extranjero no siempre fue visto con buenos ojos por la ortodoxia revolucionaria.La presencia de la banda en Cuba, en una actuación con todos los quilates, tiene una singular significación en un país donde el rock extranjero, si bien no estuvo expresamente prohibido, sí sufrió durante los años ’60 cierta censura en las emisoras musicales y se escuchaba a escondidas. “En aquella época, escuchar grupos como The Rolling Stones o The Beatlesestaba en el borde de lo permitido social e ideológicamente”, recordó hoy el escritor cubano Leonardo Padura, sobre la época de su adolescencia, entre los años 1965 y 1970. El autor, aficionado al rock extranjero de la época, rememora que los discos de esas bandas entraban a Cuba “de manera misteriosa”, la gente los guardaba “escondidos en papel de periódico” y cuando se escuchaban en el tocadiscos “sentías como si estuvieras cargando dinamita”.






British rock band The Rolling Stones performs in concert during their Ole tour at Morumbi  stadium in Sao Paulo, Brazil, on February 24, 2016. AFP PHOTO / NELSON ALMEIDA / AFP / NELSON ALMEIDA
Tras semanas de rumores, los míticos The Rolling Stones confirmaron este martes que ofrecerán el 25 de marzo un concierto gratuito en La Habana, el evento musical más importante en décadas en un país donde el rock extranjero no siempre fue visto con buenos ojos por la ortodoxia revolucionaria.
Al aire libre, en los aledaños de la Ciudad Deportiva, se espera que sus “satánicas majestades” congreguen a miles de cubanos en un concierto multitudinario, que marcará un hito en la isla, al recibir por primera vez a la banda en activo más longeva de la historia del rock.
“Hemos tocado en muchos lugares especiales durante nuestra larga carrera, pero este espectáculo en La Habana va a ser un hito para nosotros y esperamos que lo sea también para todos nuestros amigos en Cuba“, señaló la banda en el comunicado, divulgado hoy a través de las redes sociales.
Los responsables de éxitos como “Satisfaction” o “Brown Sugar” pondrán la nota musical al especial momento que vive la isla, en la que no cesan las visitas no sólo de políticos y empresarios de todo el mundo, sino también de figuras del mundo del espectáculo como Rihanna, Katy Perry o Ozzy Osbourne.
El pasado mes de octubre, el líder de los Stones, Mick Jagger, sorprendió con una visita privada a Cuba que disparó las primeras especulaciones sobre una posible actuación del grupo en la isla, un concierto ahora confirmado que será el broche de oro a su gira “Ole Tour” por Latinoamérica y sobre el que se filmará un documental.
La presencia de la banda en Cuba, en una actuación con todos los quilates, tiene una singular significación en un país donde el rock extranjero, si bien no estuvo expresamente prohibido, sí sufrió durante los años ’60 cierta censura en las emisoras musicales y se escuchaba a escondidas.
“En aquella época, escuchar grupos como The Rolling Stones o The Beatlesestaba en el borde de lo permitido social e ideológicamente”, recordó hoy el escritor cubano Leonardo Padura, sobre la época de su adolescencia, entre los años 1965 y 1970.
El autor, aficionado al rock extranjero de la época, rememora que los discos de esas bandas entraban a Cuba “de manera misteriosa”, la gente los guardaba “escondidos en papel de periódico” y cuando se escuchaban en el tocadiscos “sentías como si estuvieras cargando dinamita”.
Según Padura, a partir de los años ’70, “comenzó un lento proceso, si no de promoción, sí de cierta aceptación de esa música”, que se ya se escuchaban en la isla a través de unos aparatos de radio rusos que captaban estaciones radiofónicas del sur de la Florida.
Las emisoras cubanas tenían una cuota reducida para emitir música en inglés, considerada entonces por el oficialismo revolucionario como un “instrumento de penetración ideológica”; aunque sí se escuchaban versiones en español de esos éxitos internacionales del momento a cargo de la banda española Mustang o del mexicano Roberto Jodan, evocó el autor de “El hombre que amaba a los perros“.
Igual que Padura, el cineasta cubano Eduardo del Llano ve la actuación de The Rolling Stones como algo insólito: “Era más fácil pensar en una nave extraterrestre descendiendo en el Comité Central del Partido Comunista de Cuba. O en la carne de puerco volviendo a valer cuatro pesos la libra, como en los ochenta”.
El llamado Concierto de la Amistad “reunirá tres o cuatro generaciones en un mismo recinto para escuchar uno de los sonidos más inconfundibles del universo rock, dará pie a caricaturas sarcásticas de cuatro viejitos con casi 300 años de patrimonio común, impulsará las colecciones y las apuestas”, señaló el cineasta en un artículo publicado este martes en el medio digital OnCuba.
A pesar de la censura que sufrieron The Rolling Stones o The Beatles en los primeros años de la Revolución, el propio Fidel Castro inauguró en el año 2000, en el 20 aniversario del asesinato de John Lennon, una escultura de bronce en su honor en un parque de La Habana, donde años después se abrió también la sala “El submarino amarillo”, inspirada en el grupo de Liverpool y de visita obligada para los amantes del rock en la isla.
Ahora, ya en la Cuba del deshielo con EE.UU., The Rolling Stones afrontan el reto de superar el millón de asistentes que acudieron al último gran concierto multitudinario que se recuerda en la isla, el llamado Concierto por la Paz, que convocó en 2009 en la emblemática Plaza de la Revolución a artistas como Juanes, Miguel Bosé y Olga Tañón.

Sus Majestades Satánicas abren el velo de la censura en Cuba

Los Rolling Stones buscan cerrar su gira con broche de oro en el “palacio de la revolución” / Archivo
Los Rolling Stones buscan cerrar su gira con broche de oro en el “palacio de la revolución” / Archivo
Con la llegada de los Rolling Stones comienza una nueva etapa en la isla. Pero no habrá un cambio en la actividad artística si persisten la falta de libertades y el férreo control de la dictadura

“Hey!, piensa que es el tiempo correcto/ para la revolución en el palacio./ Porque donde yo vivo/ el juego que se juega es el del compromiso”. 
La profana letra de “Street Fighting Man” podría sonar como parte del set list de los Rolling Stones en la Ciudad Deportiva de La Habana el Viernes Santo. El tema, con sus 48 años de existencia –tan solo 9 menos que la Revolución cubana–, lleva la insignia de la libertad a un pueblo que continúa bajo la sombra de la censura y la dictadura.
El concierto de Sus Majestades Satánicas en la capital cubana no es una coincidencia. La presentación que incluyeron como parte de su gira América Latina Olé no solo será histórica porque sucede en plenas negociaciones diplomáticas de Cuba con Estados Unidos: cuatro días antes Barack Obama se convertirá en el primer presidente de la Casa Blanca que visita la isla desde el viaje de Calvin Coolidge en 1928. Los Rolling Stones también será la primera banda legendaria de rock que se presente allí desde la victoria de los Castro.
El show que ofrecerán Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood y Charlie Watts no es un simple concierto benéfico, como lo han hecho ver las autoridades cubanas y la propia banda, que gestionó la organización desde hace más de seis meses. El espectáculo gratuito, denominado Concert for Amity, está respaldado por la Fundashon Bon Intenshon y la Latin Grammy Cultural Foundation, que donará instrumentos a artistas cubanos. 
La pregunta es si el concierto revela la apertura cultural de Cuba, siendo este el décimo país donde la libertad artística sufrió más ataques en 2015, de acuerdo con un informe de la ONG danesa Freemuse. Los músicos del país aún son bloqueados y no se les permite hablar de esta apertura. Ejemplo de esto son los arrestos del rapero Maikel Oksobo (El Dkano) y Gorki Águila (Porno para Ricardo) por sus letras contrarrevolucionarias; la prohibición de salida del país a la artista plástico Tania Bruguera por intentar hacer un performance en la Plaza de la Revolución en el que le pedía a sus compatriotas que hablaran de la apertura y la censura del director teatral Juan Carlos Cremata por la puesta en escena de la pieza El rey se muere
El concierto abre la posibilidad de un nuevo proceso de "alfabetización cultural" en la isla, pero no implica una apertura, afirma Carlos Guzmán, director del Instituto de Investigaciones de la Comunicación de la UCV. “Al mejor estilo de ‘Sympathy for the Devil’, los Stones se cuelan en el proceso de negociaciones, rompen el esquema de la cultura de la Revolución cubana, y con ello los patrones de identidad de la soberanía y de enfrentamiento a un imperialismo cultural”, agrega.  
El diario oficial Granma reseñó que el concierto es una ventana para que los cubanos “conozcan” a los integrantes de la legendaria banda británica, cuya música se filtraba de manera ilegal para llegar a un público acostumbrado a oír las revolucionarias tonadas de Silvio Rodríguez. El cantautor cubano señaló que algunos deberían "dejar de lado esa ideología resentida”, en referencia a la música de los Rolling Stones, aunque admitió que a estos músicos les quedará pequeño el espacio y corto el tiempo.
Sin embargo, Guzmán señala que mientras no exista libertad de expresión y de opinión, no habrá plena apertura: "Hay lineamientos del sistema cubano que el gobierno no va a negociar. Las instituciones que gestionan la cultura no van a cambiar”. 
El escritor John Manuel Silva reconoce que ha habido una apertura paulatina, en la que se mantiene el férreo control de la dictadura: “La isla se va a abrir solo a expresiones culturales que no impliquen una confrontación a su sistema. La apertura es solo para los apolíticos. Es una vitrina de promoción para el régimen”, añade. 
Las puertas sí se han abierto para la gente de afuera con la flexibilización de la economía, el uso del dólar y el permiso de viajes individuales. En esta oportunidad, 1.600 dólares cuesta el paquete que ofrecen compañías de Florida, que incluye vuelo Miami-La Habana-Miami, alojamiento y tour para ver a los Stones, pues el concierto es gratuito. 
Quizás Sus Majestades Satánicas superen los 1,15 millones de asistentes que tuvo el concierto Paz sin Fronteras que organizaron Juanes, Miguel Bosé y Olga Tañón en 2009. En ese momento los artistas denunciaron las restricciones impuestas para su presentación en la Plaza de la Revolución. 
No hay certezas sobre si esta llamada apertura en Cuba romperá la barrera de la represión y acabará con la censura. Solo se podrá hablar de un triunfo de la libertad cuando artistas como Gloria Estefan puedan alzar su voz en la tierra donde nacieron.

Un nuevo set para los artistas
Desde el anuncio de las nuevas relaciones con Estados Unidos, la isla ha sido visitada por numerosos artistas que buscan locaciones o que intentan acercar su trabajo a los cubanos. 
En 2015 figuras como Rihanna, Usher, Beyoncé y Sting llegaron como turistas. Mick Jagger hizo un reconocimiento del lugar luego de que el bajista de los Rolling Stones, Darryl Jones, se presentó con The Dead Daisies. Se escuchó también la música de Jorge Drexler y Major Lazer.
La Habana se convirtió en el set soñado –y accesible– de las cadenas estadounidenses. Así llegaron Sheila Nevins y George Matras, productora de HBO y coguionista de Breaking Bad, respectivamente. Benicio del Toro y Pablo Trapero estuvieron en el 37° Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. También se presentó el show neoyorquino Broadway Rox y el Teatro de las Sombras de Japón. 
Chanel presentará en La Habana su colección Crucero 2016, el primer desfile de la marca en América Latina.
La Cifra
1.150.000 personas asistieron al concierto Paz sin Fronteras en 2009. Los Stones pretenden superar esa cifra

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