Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

viernes, 17 de enero de 2014

Y...¿¿QUIÉN NO RECUERDA AL PROFESOR VILLASMIL??....

Este artículo beisbolístico anexado me dió por recordar mocedades que sin más te cuento:
   Para el año ´52, papá era Director del nuevo y único liceo oficial valenciano, el Pedro Gual. La historia de este liceo está llena de romanticismo por la formación social y estudiantil. 
Un orgullo que Valencia dejó perder., pero, bueno...
Sigo:
   Se entronizaba la dictadura del asesino MPJ y el gremio profesoral la enfrentaba tenazmente. Como resultado de aquellas jornadas "botaron" a casi todos los profesores del liceo. Papá se quedó en la calle, sin sueldo, seis bocas y perseguido.
Ese año entre al bachillerato: Mi 1er año y en el Pedro Gual con nuevo Director; recuerda que no había más liceos oficiales a dónde ir.

Así es que el nuevo director nombrado por el dictador militar fue un profesor traído del Zulia. No es el caso describirlo en su comportamiento social-personal - figúrate que se secaba el sudor de la calvicie con la corbata "lengua ´e vaca de moda" (tenía dos o tres, no más!) y -no lo creerás- si en la fuente de soda degustaba una empanada se secaba la grasa de la mano usando de servilleta la corbata.
Con una tremenda panza nos hablaba de la debida "verticalidad" del hombre en sus actos, y, en su lenguaje de manos describía  la palabra verticalidad
hasta el pecho, seguía la curva de la panza y empataba la recta vertical nuevamente.
Así era; todo vulgaridad, su dejo regional - vos, veis, molleja, etc-
lo acompañaba con un vocabulario de ordinariez en pasta. 

Pero hay que ser justo: Nunca le conocí un atropello, jamás maltrató a nadie, ni alumnos, ni empleados, ni profesores, que yo recuerde.
Logró organizar, con su fanático amor maracucho por el beisbol, juegos y torneos.  El mismo se uniformaba y a pesar de su excesivo peso corría y se desempeñaba con mucha agilidad.
En lo que a mí toca -hijo del ex-director víctima de la persecución ideológica de la época- siempre me saludó con afecto, me ponía la mano un instante en la cabeza y me daba un rápido consejo " Raulito, no juegues tanta pelota y ponte a estudiar". Frases así, de aliento y afecto. No esperaba que yo lo saludara, siempre se me adelantaba "Qui ubo Raulito, no faltes a clase". 

Para el  2do año ya papá y otros distinguidos profesores habían conseguido abrir el famoso, olvidado y sin igual Instituto Nueva Valencia, un hito histórico al ser el "atrevido" primer instituto mixto privado: Allí estudié 2do, 3ro y 4to años. No hubo 5to, hasta después. 

De modo que para el 5to año - ya con 17 de edad- estoy de vuelta en el  Pedro Gual y volví a encontrarme con aquel Director. La misma personalidad, pero mayor cortesía conmigo: "¡Hola Raulito, cómo estás?, ¡cómo has crecido, vale!; ¿sabes que te voy a dar Mineralogía en quinto "A" ?- (sólo nos dió las dos primeras horas en todos el año; un suplente completo el temario).
A veces coincidiamos en la fuente de soda y al verme me decía "Raulito métete una empanada, ejtán sabrosas". No gracias, profe.

Un día el Director invitó a un partido entre los alumnos de los quintos años - ciencias, vs filósofos, (otro día te explico por qué esos nombres). El decidió con su entusiasmo de siempre reforzar como pitcher a los filósofos - un poco de pajúos que querían ser abogados.
En el juego, por mi poco peso pero buen corredor me pusieron de primer bate: Me lanza el Director una bola suave, y otra y otra. A la cuenta de tres y nada baje el bate y le dije: "Profe, tire una buena, dura, por el home" y el con su sabiduría muy maracucha nos gritó: "Ve Raulito, ni de vaina, vos sabéis que aquí hay mucho hablador de güe.. y van a decir que te pegué la pelota a propósito, ve qué molleja!".
Cuatro bolas malas y voy pa´primera gratis. No pasó en la entrada nada mas.

Al ir a servir, me pusieron a jugar en segunda.... Batea el Director, le sale un rolin fuerte por mi lado, se me enciende el honor y tenso me digo" ¡que no la pele, que no se me vaya!". La atrapé fácil y lo veo en su desenfrenada carrera a primera base para ganarle a mi tiro.
No sé porque me dió como compasión y tiré suave y tarde  como para no sacarlo out. 
El Director llegó a primera "safe" pero siguió de largo como si hubiese sido out y regresaba al banco. ¿Pero profe, es quieto, pa´dónde va? le decían los filósofos de su equipo. Y el sonriente les replicó con su voz a gritos: "Ve qué molleja, nada, yo no me embaso con rolincito", y agregó, "a lo mejor Raulito lo que quiere es pasar fácil Mineralogía". 
Todos nos reíamos a carcajadas de sus ocurrencias.

Por eso digo, de los hombres hay que hacer dos balances, el que son para la sociedad y lo que son o fueron para uno.
El profesor Angel Oropeza Iriarte apoyó aquella dictadura; En cuanto a mí, sólo tengo gratos recuerdos de su deferencia hacia aquel joven "hijo del ex director" que el había aceptado sustituir.
Nunca más lo ví, sólo supe al cabo de mi regreso a Venezuela, luego de tantos años, que se quedó en Valencia aún  después de la dictadura.  

 Nelson, te escribo estas anécdotas porque el autor de este artículo que  adjunto, sociólogo Angel Oropeza, tiene algunos rasgos físicos que me parecen ser del ADN del profesor-director  AOI.
Llevan el mismo nombre y apellido aunque el sociológo - al menos en TV- luce como todo un caballero. Lo leo con frecuencia por su moderación y estudiados criterios políticos.
Raúl Villarroel

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