Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

viernes, 20 de marzo de 2015

Rodolfo Agrella es un arquitecto venezolano que con talento y tenacidad se ha labrado un lugar en el mundo del diseño internacional. Nacido en Valencia en el año 1984 y alumno del desaparecido "Colegio Los Cedros" desde su fundación hasta su cierre.Recientemente se hizo acreedor del German Design Award por una de sus piezas y aquí cuenta su ferviente necesidad de rodearse y crear objetos estéticamente impecables y funcionales

Rodolfo Agrella: Diseño con significado

Rodolfo Agrella
Rodolfo Agrella es un arquitecto venezolano que con talento y tenacidad se ha labrado un lugar en el mundo del diseño internacional.  Recientemente se hizo acreedor del German Design Award por una de sus piezas y aquí cuenta su ferviente necesidad de rodearse y crear objetos estéticamente impecables y  funcionales

Rodolfo Agrella es un hombre hilarante. Detrás de toda la intelectualidad, cultura y gusto que podrían distinguir a una figura de su talante (arquitecto egresado de la Universidad Central de Venezuela con estudios en el Politécnico de Milán, diseñador de su propia firma y de la empresa alemana Koziol), hay un tipo de verbo fácil que sabe balancearse entre el buen humor y la seriedad. Con la misma desenvoltura con la que parafrasea al diseñador Bruno Munari, cuenta cómo “con una mano adelante y otra atrás” llegó al Salón Satellite, uno de los eventos más importantes del diseño mundial.  La honestidad y la risa parecen ser su estandarte, además del talento.
Con apenas 30 años de edad, Agrella ha logrado el sueño de muchos designers, no solo al ejecutar la producción en serie de varios objetos utilitarios, sino también al integrarse al equipo de diseñadores de una de las firmas más reconocidas en el rubro y llevarlos a ganar un premio que sintetiza el logro de altos estándares de belleza y funcionalidad. 

El niño de la ópera
Si bien fue criado en la ciudad de Valencia, Caracas representó una fuerte influencia desde su infancia, tanto para él como para toda su familia: “Éramos los bichos raros porque siempre íbamos a Caracas los fines de semana. En un principio, mi mamá se iba a Caracas solo a hacer mercado. ¡Desde Valencia! Íbamos a la Galería de Arte Nacional, al teatro, a los ciclos de ópera. Siempre hubo una relación con la movida cultural caraqueña. Así que cuando llegábamos el lunes al colegio y nos preguntaban qué habíamos hecho, yo decía que había ido a la ópera”, cuenta divertido.
De esa estrecha relación con Caracas surgió el deseo del futuro arquitecto de estudiar la carrera en la UCV, de donde además de graduarse, obtuvo una serie de aprendizajes académicos y personales que le servirían para su próxima parada: Milán. “Allí tuve mi primer contacto académico con personas de otras culturas y tuve la oportunidad de darme cuenta de lo privilegiados que somos de estudiar en la Universidad Central. Nuestro nivel es altísimo, y la variedad cultural es amplia y un hecho cotidiano. Cuando te encuentras con italianos, alemanes, les hablas de tu universidad y de la experiencia de formar parte de un sistema social, ves que no tiene nada que ver con ellos. En Milán creían que estaba adelantado porque venía con un alto nivel de conocimientos”.
Sin embargo, la arquitectura, si bien sería su carrera e influencia principal, no le estaba proveyendo la satisfacción que esperaba encontrar, sobre todo porque su deseo de influenciar a través de su trabajo requiere de tiempo que él mismo no estaba dispuesto a esperar: “Comencé en diseño de manera muy orgánica. No se requería tanto tiempo ni un equipo tan grande. Cuando diseño un objeto tengo una influencia mayor en quien lo usa que con la arquitectura”.

Un Salón que da buena suerte
En 2011, Agrella participó por primera vez en el Salón Satellite, el evento de diseño inmobiliario más importante a escala global para los diseñadores emergentes, que a su vez está  organizado por la venezolana Marva Griffin. De ahí surgió el primer contacto para lo que posteriormente sería el desarrollo de su primer producto con la firma Koziol.
Sobre este momento, guarda una anécdota: “Esa primera participación en el Salón marcó mi vida. Yo fui solo y te toca enfrentarte con tu stand a personas de otros países. Llegué con una mano adelante y otra atrás, y resulta que todos los participantes estamos en la misma situación. La primera persona que se me acercó vio mis paletas de servicio hechas en acero y me dijo: ‘Yo quiero eso, pero en plástico’. Y yo, que no sabía quién era, le dije: ‘¿Y tú tienes una fábrica de plástico? Porque yo no tengo”. Esa persona era Stephan Koziol. ¡El presidente de Koziol!”, cuenta sonriente.
Koziol es una de las firmas de inyección de plástico más reconocidas internacionalmente y con la que después de tres años de labor y pruebas desarrollaría Shadow, un set de servicio y ensaladera inspirados en las sombras generadas por la vegetación tropical. La línea de productos fue lanzada mundialmente en febrero de 2014 y hace pocas semanas Agrella fue notificado de su mención especial en los German Design Awards por este diseño: “Al diseño venezolano le roncan los motores. Los brasileños han hecho mucha bulla y nosotros perfectamente podemos compararnos con ellos, pero tenemos que estar seguros de nuestro talento, y la misma industria venezolana tiene que apoyarnos. Apoyar lo nuestro es una forma de construir país y para eso no hacen falta premios”.
El creativo también ha desarrollado otros productos que, casualmente, tienen que ver con el consumo de alimentos y que, además, influencian al usuario: Matea, por ejemplo, es un set de paletas que tienen palabras en alfabeto braille en su superficie. Mientras que Serie C|Vajilla es un servicio de seis piezas en las que se demarcan gráficamente la ubicación de los cubiertos al terminar de comer, en una reinterpretación del Manual de Carreño.
Después de dos participaciones en el Salón Satellite, varios productos de diseño desarrollados y un premio reciente, Agrella se encuentra trabajando en nuevos proyectos de los que si bien no puede revelar mucho, lo mantendrán viajando constantemente: “Tengo proyectos en todas partes y me siento como pez en el agua. Me tocó andar por el mundo haciendo mi trabajo en aras de dejar el nombre del país en alto”.

El diseño como necesidad
Si bien absorbe referencias multidisciplinarias para desarrollar su trabajo, son los colores y formas propias de la naturaleza de estas latitudes los que le aportan mayor inspiración. Sin embargo, su metodología de trabajo es más estoica que bohemia: “Soy muy estructurado, obsesivo. Me nutro del trópico para inspirarme, pero en términos de procesos tengo un cronograma. Hay que trabajar así sea haciendo rayas, de esa forma te das cuenta de que lo que iba a ser una lámpara termina siendo un sofá”.
Tiene claro que en su caso, su pasión y propósito de vida están alineados y apuntan en la misma dirección: hacer un aporte a la sociedad desde lo que mejor sabe hacer: “Tengo tatuada la palabra venustas que significa ‘lo bello’. Para mí, es un recordatorio de que vine a generar objetos bellos que puedan transformar la percepción del mundo, generar cambios. En cada producto que me propongo, soluciono un problema, pero de una manera bella. Hay que educar a la gente a que el diseño no es un lujo, es una cosa necesaria. Debemos estar rodeados de cosas bellas, funcionales, prácticas”.

Profesión: designer
Sobre el cuestionamiento acerca de si es un arquitecto prestado al mundo del diseño, o un diseñador con conceptos fuertemente arraigados en la arquitectura, Rodolfo Agrella aprovecha la ocasión para explicarse: “Primero soy arquitecto. Estudié en la facultad, tengo mi título. Pero tengo años tratando de hacer entender que uno es un designer, y que a pesar de que sea un vocablo en inglés, es importante entenderlo en su totalidad. Gio Ponti era arquitecto, pero también era un designer. Él no solo hizo un espacio como Villa El Cerrito, sino que también diseñó todo lo que hay allí. Yo estoy poco a poco impulsando ese término. El diseñador soluciona problemas y trabaja en masa”.

Piense rápido
Un ritual diario: Agradecer.
Recorrería muchos kilómetros para…: comer chocolate de Choroní.
Una obra de arte que lo haya impactado: Un Miró que está en el museo Pompidou. Cuando lo vi por primera vez me puse a llorar.
¿Qué hace para desconectarse? Reírme. Me río muchísimo.
Un autor al que recurra una y otra vez: Bruno Munari.
Una premisa que no admite cambios: Si no te hace feliz, no lo hagas.
¿En qué improvisa? Procuro no hacerlo. Aunque cuando llego a la casa y hay cuatro cosas en la nevera, improviso.

Milán tiene su cómplice venezolana: Marva Griffin

Es curadora del Salón Satellite, dedicado a jóvenes diseñadores.

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Marva Griffin, descubridora de genios del diseño contemporáneo CORTESÍA
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MAYTE NAVARRO |  EL UNIVERSAL
viernes 20 de marzo de 2015  12:50 PM
Entre el 14 y el 19 de abril se celebrará la 54ª edición del Salone del Mobile. Milano 2015, referencia en el sector y considerado el más importante.

La venezolana Marva Griffin es curadora del Salón Satellite, capítulo dedicado a los jóvenes diseñadores en este evento, trabajo que le ha valido el premio el Compasso d'Oro a la Carriera. Al hablar sobre el salón destacó algunos de los aspectos más relevantes de este año, cuando se espera la presencia de unos 2.000 expositores, quienes presentarán sus novedades en 200.000 metros cuadrados del recinto ferial Milan Rho. En cuanto a la asistencia se calculan más de 300.000 visitantes, quienes contarán con una aplicación gratuita para planificar sus visitas y orientase en el recinto.

El Salone del Mobile presentará tres categorías de estilo: clásico, moderno y design. Una de las novedades de esta edición a la que hizo referencia Griffin fue que el salón estará flanquedo por Euroluce, exposición dedicada a la excelencia en la luz donde se verá lo último en iluminación de interiores y exteriores, sistemas lumínicos para hospitales, así como la tecnología más innovadora aplicada a este campo. La razón es que la Unesco ha proclamado a 2015 como el Año Internacional de la Luz. Por este motivo, el arquitecto Attilio Stocchi ha concebido para este encuentro "Favilla", que contará la historia de la exploración y la esencia de la luz.

También se ha propuesto un espacio dedicado al trabajo que será otro polo de atracción en el salón; se trata de Workplace 3.0, cuyo tema es el diseño y la tecnología para la planificación del espacio laboral, que tomará muy en cuenta los nuevos trabajos y los espacios que estos generan. Dentro de esta instalación se ubicará The walk (El paseo), cuya concepto estuvo a cargo del internacionalmente reconocido arquitecto italiano Michele De Lucchi. Igualmente, Darío Curatolo, contará con 64 fabricantes y un grupo de diseñadores, planificadores y arquitectos que abordarán el tema de los productos, el diseño y la planificación. Para ello se valdrán de una película que explorará de manera virtual el saber hacer italiano, también se dispondrá de una aplicación de Internet para explorar cinco apartamentos de Italia.

En cuanto al Salone Sattelite, éste habla del acertado trabajo conceptual que ha desarrollado Marva Griffin. Por un lado llega a su mayoría de edad al celebrar su edición N° 18. La muestra está dedicada al Planeta Vida, coincidiendo con el tema de la Expo 2015. El Salone Satellite lo presenta Griffin como el encuentro para 700 diseñadores menores de 35 años de todo el mundo que les ofrece la oportunidad de ser seleccionado para la sexta edición del Premio Salone Satellite, que distinguirá a los tres mejores prototipos. Griffin es considerada una autoridad internacional en el tema del diseño. Su ojo clínico se ratifica al conocer que algunos de los participantes que ella ha seleccionada para este salón reciben reconocimiento internacional: Matali Crasset, Patrick Jouin, Harri Koskinen Ilkka Suppanen, Tomoko Azumi y Nend, Sean Yoo Nendo Cory Grosser, Xavier Lust , Daniel Rybakken, Satyendra Pakhalé y Federico Churba. Griffin planea crear estímulos para el diseño en Venezuela.

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